Isabella se encontraba en el atelier, se había sumergido en su trabajo como para bloquear su mente y corazón de cualquier distracción. Esa distracción tenía nombre y apellido: Glen Austen. No había manera de que ella pudiera olvidarlo, cada día el vacío en su alma se hacía más profundo y latente. _ Bella, Kate Fisher ha llegado _ le dijo su asistente _ ¿Quieres tú tomarle las medidas o quieres que alguna de las chicas lo haga? Ella parpadeó un instante, mirando de manera inquisitiva a Jane. _ ¿Por qué haría eso? Sabes muy bien que me gusta atender a mis clientas personalmente _ dijo frunciendo el ceño Bella. _ Bueno, no lo sé _ suspiró la mujer _ ya sabes que dicen que ella es la novia de Glen Austen... y tú... _ ¡Basta Jane! _ se incorporó de su asiento, tirando los bocetos so

