Tony cuidó de mí la noche de mi regreso, con mucha delicadeza curó la herida de mi pierna. Dolió como el infierno. Mi móvil no ha parado de sonar desde la mañana, Terrence ha llamado 5 veces y Randall unas 60, aproximadamente. Muy seguramente es porque he faltado al trabajo sin aviso y bueno… Mi amigo es un poco exagerado y mi jefe pensará que estoy muy cansada del vuelo y las arduas sesiones de sexo. Sin embargo, las cosas se complicaron cuando me di cuenta de que no podía ni caminar, aun con el torniquete que me había hecho mi vecino. Este insistió varias veces en ir al hospital porque según él, yo me negué rotundamente. Con un torniquete era suficiente, además yo me había quedado sin dinero luego de comprar ropa para el viaje, dejarle comida a Marilyn y mis pastillas anticonceptiva

