Son las 4:30 de la tarde cuando nos dirigimos al hotel, este a diferencia de los días anteriores se siente muy diferente: es nuestra última noche en Cancún. Entre mi jefe y yo, las cosas se han mantenido muy ardiente los últimos días. El sexo es increible; sin embargo, la distancia y las formalidades se mantienen cuando estamos reunidos con los socios. Pero hoy el día se siente… diferente. La melancolía me azota como a una ola que rompe en la arena. Terrence y yo somos de mundos completamente diferentes, no solo hablo de la división laboral que existe entre nosotros… Él es un hombre adinerado, de gran apellido y rico de cuna. Por mi parte… son una mujer que nació huérfana y nunca conoció a sus padres, vivo en una pequeña casa junto a mi tía alcohólica desde que tengo uso de razón. Dur

