“No necesito tu ayuda. Eres mi cuñada, si te pasa algo, mi hermano me mata", comenta, y suspira. Llamo a Sebastián para decirle que me he sentido un poco descompuesta, y enseguida me llama. “¿Qué te pasa?", pregunta dudoso. “No lo sé. Fui al baño y vomité todo el desayuno. Luego fui a la cafetería y me compré un té. Creo que me siento mejor". “Le dijiste que te cuidaba", comenta con una pizca de preocupación. “Sí, le dije. Siempre eres tan protector", respondo, mientras Diego me mira con intriga. Le paso el teléfono a Diego, quien murmura: “Hola, Sebastián." “¿Qué le dijiste a Sam?", pregunta en tono seco. “Nada, solo que cuide de ella. Cuídate también, te quiero", dice con calma. “Yo también te quiero", responde antes de que cuelgue la llamada. “¿Te dijo que te amaba?", pregunt

