CAPÍTULO 27: DEJA QUE VENGA A MÍ NARRA IAIN REDFIELD Como siempre he hecho a diario, me desperté temprano y me levanté de la cama, dejando a Noemie dormida. Me metí al baño, cepillé mis dientes y me lavé el rostro, para luego salir e ir a correr por el terreno. Regresé una media hora después y fui directo al gimnasio a cumplir mi rutina diaria de ejercicio. Me pasé una hora ahí adentro, levantando pesas, haciendo cardio y abdominales. Cuando salí, ya iban a ser las ocho de la mañana. Noemie continuaba durmiendo, así que preparé café en la cafetera y mientras terminaba de prepararse, cogí mi móvil y llamé a Toni para pedir un informe de los movimientos de Domenico. —¿Jefe? —habló rápidamente, al contestar al primer timbre. —¿Cómo va todo por ahí, Toni? —pregunté. —Hasta ahora no tiene

