Cap. 17: El primer amor del CEO.

953 Words
Cap. 17: El primer amor del CEO. Rodrigo comenzó a realizar llamadas mientras Renata preparaba una mochila con algo de ropa y sus artículos de cuidado personal. No quería mencionarle sobre el asunto a Rodrigo, llevaba años tratando de huir de ByteBoss. Flashback Renata siempre era la primera en llegar, seguida por Rodrigo Ibáñez, que le traía algún submarino con un cuadrado de limón de la cafetería; era alguien tan frío y altivo, pero durante años desayunaron en silencio en el aula. Eran los más puntuales del grupo, por lo que se podría decir que era "un secreto" para sus compañeros. El personal de la cafetería sabía que lo debía preparar sin falta. Rodrigo había dejado indicaciones para que Renata tuviera siempre su desayuno al momento de llegar; si por alguna razón él no concurría, "Cholita" era la encargada de hacerlo llegar. Para el muchachito era una forma de demostrar su cariño sin incomodarla. Cholita era muy cercana al joven desde niño, la mayoría de los alumnos de esa escuela eran personas horribles; pero Renata y Rodrígo eran "diferentes" no juzgaban por su estatus social. Con el tiempo la mujer se convirtió en la confidente del futuro CEO, ella conocía sus sentimientos por Renata y del rechazó de la joven, la mujer mayor le explicó que seguramente solo lo prejuzgaba por su clase social y le relató con detalle cada situación de acoso que había observado. Para alguien como Rodrigo Ibáñez, esas situaciones pasaban inadvertidas; su sentimiento de culpa lo impulsó a querer tomar represalias contra sus acosadores, pero Cholita le explicó que eso podría ser contraproducente. Esa fue la razón para que su relación fuera distante y secreta. Rodrigo estaba dispuesto a esperar a terminar sus estudios y en ese momento declararle todo lo que sentía por ella; lo que no esperaba era que su amigo regresara del extranjero y, engañándola, se la arrebatara. El primer día después del receso de invierno, la rutina seguía su ritmo, Renata comía ese delicioso postre que era su favorito y que solo podía darse ese "lujo diario" porque al Señor Ibáñez no le gustaba comer solo; fue la explicación que le dio Cholita hace muchos años y, si ella lo decía, no tenía razón para cuestionarla. Los pupitres eran individuales, pero durante toda su trayectoria escolar se sentaron uno junto al otro; nadie quería estar cerca de la "becada" y Rodrigo siempre elegía el lugar a su lado sin importar dónde eligiera. Esa mañana su teléfono vibraba sin parar, ella solo lo miraba con el ceño fruncido y no contestaba. Para Rodrigo solo parecía que había discutido con Noah, típicos problemas adolescentes, pero al espiar lo que recibía se dio cuenta de que era terrible lo que le decía ese tal "ByteBoss". No pudo evitar preguntarle - ¿Todo bien? - quería parecer desinteresado, pero en realidad estaba preocupado. Renata con una sonrisa falsa y la mirada cristalina por las ganas de llorar - Sí, perdón por interrumpirte-. Noah ingresó al salón todo desalineado y ella fue como un cachorro a mimarlo. Le entregó una bolsita con galletas caseras de vainilla y coco; como siempre, él las miró con algo de desprecio, pero las comió. Rodrigo sentía el corazón apretado por los celos, pero la jovencita se paró junto a él y le dijo: "Las preparé yo, no son tan buenas como los desayunos que me compras, pero a mi familia le gustan". Su cara estaba roja y, después de que agradeciera con algo de timidez, Renata salió corriendo. Rodrigo miró la bolsita con las galletas un poco deformadas, pero con presentación tierna. La nota decía: "¡Gracias Sr. Ibáñez 😊!". Con ternura, leyó una y otra vez mientras se devoraba cada una de las galletas. Noah, como siempre malinterpretando a Renata, pensó que ella se le había declarado y, a pesar de que le gustaba Ángela, sintió celos. Renata era su cachorrita, ¿y ahora también cuidaba de Rodrigo? Con el ceño fruncido, miró a su amigo y tiró todas las galletas a la basura. Rodrigo no lo podía creer y solo negaba con la cabeza. Al regresar al aula, Renata miró a Noah, que le hizo una sonrisa cálida, y luego observó el cesto de basura. Su deducción fue clara: Rodrigo las tiró, fingió que nada pasó, pero fue doloroso. Renata se sentía mal, Rodrigo solo pensaba en descubrir al responsable de esos terribles mensajes y Noah, como el tonto que era, comenzó a desconfiar de los sentimientos de Renata. Ese fue el día donde la tortura de Renata comenzaría. Al principio solo la atacaban a ella, todo lo que en una adolescente podía afectarla, pero después de regresar de las vacaciones se volvió personal. Querían que dejara la escuela y luego de lo sucedido en el viaje, la obligaron a evitar estudiar. Cada vez que intentaba ingresar en una universidad volvía el acoso. Cansada, le pidió a un amigo que le diera trabajo en su bar y le alquiló un pequeño departamento en la zona, que era bastante seguro. Por un tiempo funcionó, hasta el día que se volvió a encontrar con su pasado. Fin Flashback. Rodrigo la sacó de sus pensamientos. "Ya organicé todo, Jorge está emocionado y la abuela ni te digo. Iremos a casa a descansar y mañana, antes de buscarlos, debemos ir a comprar cosas que no tienen en la casa." Tenía una sonrisa en el rostro, pero ojos de preocupación. "Sí, debemos tener suficientes pañales y leche maternizada para Milo. ¿Cuánto tiempo estaremos? ¿No tienes que trabajar?" Sentía que se estaba aprovechando. "¡Soy un CEO! No tengo jefe." Eso le robó una sonrisa a la joven; era tan infantil cuando quería.
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