Cap. 18: Confrontación entre padres.

1268 Words
Cap. 18: Confrontación entre padres. Ya era el primer día laborable y en las oficinas del grupo Sosa el ambiente laboral era tenso. Alfredo Sosa era alguien que no aceptaba fallas; todo el personal caminaba de puntillas para no entrar en su radar. El ascensor se abrió y ese empleado de vigilancia entró con grandes ojeras, naturalmente las mujeres quisieron intimidarlo, pero a él no le afectaban sus miradas, se anunció y espero tranquilamente que le permitieran ingresar a la oficina del CEO. Alfredo tenía un aspecto cansado; sus fantasmas volvieron junto con un deseo de descubrir lo sucedido hace más de veinte años. El muchacho entró tembloroso, el CEO se encontraba sentado en su sillón tomando una taza de café - ¿qué averiguaste? - con un tono impaciente. Marcos comenzó a mostrar su informe: "Señor, la señorita Renata López Méndez es una joven interesante. Conseguí mucha información sobre sus logros académicos en su adolescencia; luego, por lo que verá, su vida se convirtió en algo sin ambición." Alfredo lo interrumpió cuando cayó en cuenta de su nombre: "¿López Méndez? Enfócate en eso." La presentación organizada del muchacho fue desbaratada. Marcos comenzó a sudar mientras buscaba sobre sus lazos familiares - sí, señor, es hija de Jorge López y Consuelo Méndez. Él es un hombre varios años mayor, médico con buena reputación - al ver el ceño fruncido del hombre tragó saliva, pero continuó - de su madre fue más difícil conseguir información, porque las fechas no me parecen lógicas. ¡Es claro que se casó embarazada! ¡Pero los informes no dicen que fuera prematura! - Marcos tenía déficit de atención y su mente podía perderse muy rápido, pero siempre le prestaba atención a detalles que pasaban desapercibidos. Alfredo había revisado el expediente de Marcos, quería saber si era confiable y eso que mostraron como una debilidad en su hoja de vida era una gran fortaleza cuando se lograba enfocar. Alfredo, con más calma, le preguntó: - ¿Qué me quieres decir? -. Marcos agachó la cabeza: - Señor, es que no me cierran las fechas, el hombre estaba haciendo una subespecialidad en una provincia del interior -. Al muchacho le daba vergüenza cuestionar a la madre de Renata. Antes de que pueda hablar Alfredo, Marcos agregó: "Señor, no deberíamos juzgar a la pobre mujer, tal vez fue la única forma que tuvo de mantener a su hija. La sociedad no avanzó tanto, ser una madre soltera sin estudios y sin familia debe ser muy difícil". Alfredo en su interior sonrió: -"Nadie la juzgará, pero tendría que explicarle al supuesto padre, ¿no te parece?"-. Marcos se pasó la mano por la nuca y respondió con algo de culpa: "Señor, por eso no quiero juzgarla, la señora López murió al poco tiempo de nacer Renata". Un dolor agudo le entumeció el brazo izquierdo del señor Sosa, Marcos no lo pensó dos veces y llamó al servicio de emergencia, seguramente estaba sufriendo un infarto. Alfredo, con todo el dolor, le pidió que lo enviaran para que lo atendiera ese médico López. Marcos juntó rápidamente toda la información y le pidió que lo llevaran a un hospital público; el personal de emergencia lo llevó sin dudar. El turno de Jorge terminó a las ocho de la mañana, pero antes de irse siempre hacía una recorrida por las salas para despedirse de sus pacientes. Estaba emocionado por su regreso a casa; esas pequeñas vacaciones que habían organizado los jóvenes tortolitos le habían llegado como anillo al dedo. Mientras hacía el traspaso de guardia, las puertas de urgencia se abrieron e ingresó Alfredo con un cuadro cardiológico. El médico que ingresaba en el turno no tenía demasiada experiencia, por lo que la jefa de enfermería le suplicó a Jorge que colaborara. Con su ropa de calle, le indicó al más joven cómo manejar la situación. Jorge era muy agradable; al estabilizarlo al señor Sosa y pedirle laboratorios, lo envió a una sala de observación para esperar los resultados. Mientras esperaban, Marcos y Alfredo escuchaban la conversación del personal de salud. Médico de guardia: - jefe, me salvó, ¿no quiere quedarse? - reía. Jorge: con un tono alegre - ¿Crees que voy a cambiar vacaciones familiares para estar con ustedes? - jefa de enfermería: - Parece que Renata al fin conoció el amor, esperemos que se casen pronto. - El personal del nosocomio era como una familia para la joven. Médico de guardia: - Daaah, ni sé qué le vio, yo soy más interesante y además salvo vidas - con un tono celoso. Los dos mayores pusieron los ojos en blanco, Renata varias veces lo había rechazado al muchacho. Los resultados llegaron y Jorge con el joven médico fueron a visitarlo; Marcos estaba muy preocupado por su jefe - muchacho tranquilo, fue solo un susto - ¿eres su hijo? - Marcos negó con la cabeza - es mi jefe -. Jorge no sabía si darle el parte médico o no, pero Alfredo lo autorizó. - Ok, lo que muestran sus estudios es que los valores se encuentran normales y su electrocardiograma es normal; pero Sr., no se hace más joven, debería bajar un poco las revoluciones. Una vida tranquila, familia y amigos sería ideal. - Jorge siempre usaba un tono más coloquial para explicar a los pacientes, algunos eran muy cultos y otros no lo eran, por que hablar de esta forma siempre aseguraba que los pacientes entendieran su cuadro. -No es tan fácil, doctor, usted por lo visto tiene todo en la vida- con un tono irritado y envidioso. Jorge no le prestó atención, muchas veces reaccionaban de esa manera los pacientes - emm, sí, deudas- bromeó. En ese momento, Renata golpeó la puerta y la hicieron pasar - acá vienen mis deudas- y la abrazó cariñosamente. - Sr., disculpe que los interrumpa, pero mi papá hace horas debería haber terminado su turno y las enfermeras me dijeron que usted estaba de alta-. El ambiente entre Jorge y Alfredo se volvió tenso, Marcos notó lo que sucedía, pero supuso que su opinión no era de relevancia. La voz del joven médico cortó la tensión: "Renata, estamos con un paciente, espera afuera". Jorge quería comprobar algo cuando recibió los resultados de ese hombre, por eso les pidió a las enfermeras que la enviaran a buscarlo: "Mi vida, ve con Franco a buscar mis cosas, ya casi termino aquí". Ella siguió al joven: "Espero que te recuperes; papi, no tardes". Marcos salió tras ella: "Señorita, parece raro, pero por lo visto a mi jefe le caíste bien. Si necesitas empleo, podrías postularte, no pienses en nada depravado o eso, es que las chicas con buena presencia son necesarias para recepción; no digo que te contratarán". Sacó y le dio una tarjeta del "Grupo Sosa"; el chico transpiraba. Ella entendió lo que trataba de decir y con una sonrisa empática: "Gracias, siempre es bueno tener opciones". Marcos notó que su jefe y Renata tenían la misma marca de nacimiento en el dorso de la mano, parecía una novela, pero después de conocer que la acosaban y que seguramente renunciaría, que tuviera un lugar más pensado a donde llevar currículums no estaba demás. Renata miró la tarjeta y la guardó, Franco la miró y la regañó. - Renata, no seas tonta, ni se te ocurra ir a ese lugar; nadie ofrece un puesto en una empresa de esas porque sí. - Alfredo le solicitó a Jorge que sea su médico personal, quería tenerlo cerca, pero Jorge se negó - lo siento, pero puedo recomendarle gente muy idónea para tratarlo-.
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