Capítulo #4 ||• Secretos •||
ALEX
Todo es más difícil, desde el momento en que mis ojos la volvieron a ver supe que jamás la había olvidado. Azul seguía en mi corazón y el amor que sentía por ella estaba más vivo que nunca, no importaba lo que ella había hecho porque yo la seguía amando y eso jamás cambiaría, porque todo había sido mi culpa.
Lo único que deseaba más en la vida era su perdón, desea más que nada en el mundo era que ella me volviera a mirar como antes y que ella volviera a decir mi nombre. Después de todo el daño que le había hecho, si tan solo le hubiera creído, si tan solo no me hubiera marchado.
4 AÑOS ANTES
Trataba de concentrarme en la lectura pero no podía, si no eran los ruidos de los vecinos o el gato que se colaba por la ventana de la sala y terminaba haciendo destrozos. Era una cosa o otra, pero siempre perdía mi concentración y terminaba durmiendo o con la mente en blanco en cualquier examen.
Mañana tenía un exámen muy importante y mi mente no absorbía nada de la lectura y por si fuera poco hacia meses que tenía insomnio y solo dormía un par de horas, las cuales eran durante la mañana (en clases).
Había obtenido varias amonestaciones por parte de mis maestros ingleses, pero siempre terminaba salvado gracias Lucy, quien se encargaba de salvar mi vida con cualquier trabajo que pasaba la excelencia.
Seguramente terminaría reprobando nuevamente, quizás dormido o la única opción extra que quedaba era terminar copiando de Lucy cómo varias veces lo había hecho. Pero no, está vez estudiaría en verdad.
Volví a abrir los libros pero como arte de magia el timbre de la puerta comenzó a sonar, vi mi reloj y supuse de quien se trataba.
-No puede ser, otra vez -dije en tono muy cansado.
Estaba seguro que era la vecina de arriba, la señora Alice quien desdé que yo había llegado a vivir aquí, no había dejado ni un solo día de visitarme. Incluso ya era una costumbre tenerla todos los días en mi apartamento, a veces venía con comida y otras veces solo se sentaba y me observaba mientras comenzaba a charlar de cualquier cosa.
Tomé el pomo de la puerta y lo abrí, quedé estático al ver de quién se trataba. Seguramente estaba soñando o era una maldita broma del destino.
-¿Qué pasa Alex?... No vas a decir nada.
La voz de aquél maldito que alguna vez llame hermano me golpeó como una bofetada, como se había atrevido a venir a verme y porque su estúpida sonrisa seguía en su rostro.
-Al parecer te he causado un gran impacto, pero vaya que mal te ha tratado la vida. -Él me miró de arriba para abajo y negó con la cabeza. -Te vez horrible incluso pareces un muerto en vida.
El estúpido de André se metió en mi casa como si fuera suya y se sentó en mi sofá.
-¡Levántate de inmediato y lárgate!-Caminé muy enojado hasta donde él estaba y lo tome de la camisa para sacarlo.
-¡Pero que bien te escondes, debo jurar que me tomó mucho tiempo encontrarte!.
-¿Que es lo que quieres hijo de puta? -Lo estrellé con la pared y él solo hizo una mueca. -¡Habla o ahora mismo te sacó como la basura que eres!.
Él volvió a reírse y lo lleve jalando hasta la puerta, estaba decidido a echarlo pero después de lo que dijo perdí las fuerzas.
-¡Ella tenía razón!.
-¿Qué?... -Lo solté de la camisa y André se la acomodó.
-La pequeña Azul, la chica siempre tuvo la ra...
No lo deje hablar y le di un golpe en la cara, André no tenía derecho de pronunciar su nombre.
-¡Qué! No me digas que te duele que yo diga la verdad.
-¡No te atrevas a pronunciar su nombre!.
-¡Qué es lo que te duele más, que pronuncie su nombre o que tú te hayas equivocado!.
-¡Cállate!.
Le di par de golpes más, estaba furioso con él, como se había atrevido a venir a mi casa. Cómo se atrevía decir su nombre con su sucia boca.
-¡Yo viole a Azul y juro que fue el mejor sexo de mi vida!.
-¡Cállate!. -Lo volví a golpear y él me regresó un par de golpes.
-Azul pedía ayuda, no sabes cuánto te gritaba por ayuda pero tú nunca llegaste.
-¡André eres un maldito hijo de perra y te voy a matar!.
-En lugar de creerle y consolarla, la despreciaste y la trataste como una puta cuando ella era inocente.
-¡Qué cierres tu maldita boca!.
Sentía demasiado desprecio, ira y odio hacia mí, no podía soportar las palabras de André y me quedé quieto.
Me hice a un Aldo mientras sentía como me faltaba las fuerzas. El rostro de Azul regresaba a mi mente, la manera en como me miró y me suplicó que no me fuera, la manera en la que la trate. Yo era un maldito hijo de perra y lo único que merecía era morir, esperé los golpes de André pero nunca llegaron.
-Ni ella ni mi hermana se merecían lo que les hicimos Alex, tu destruiste la vida de Luz y yo la Azul. No sabes cuan arrepentido estoy, me arrepiento de lo que le hice y fue por maldita culpa Alex.
-Cállate André, cállate.
-No voy a calmarme, ambos somos unos gusanos y vamos a vivir con esto toda la vida. Recuerda que esto. -André se levantó la camisa y me señaló el tatuaje de golondrina que compartimos. -Azul no tenía la culpa y los 2 la destruimos, tú con tu desprecio y yo con la porquería que le hice. ¡Somos iguales hermano, somos unos malditos!.
Aún luchaba por olvidar aquello, aquella confesión de André que me partió más de lo que ya estaba. Mi Azul había sido inocente y yo no había tenido compasión con ella.
Después de aquello, yo había regresado a los Ángeles pero no la encontré. Busqué a sus hermanas, le pedí ayuda a Luca, a sus amigas, a su tío e incluso le rogué a Emily la mujer que por años se había dicho su madre.
Nadie dijo nada, solo dijeron que ella estaba a salvo y lejos de mi. En viaje me enteré de muchas cosas, su padre y su hermana Emily habían muerto el mismo día en que me fuí, eso me hizo sentir aún más miserable. Me despreciaba demasiado y el odio que sentía hacia a mi era inmenso.
La busqué por años, pero jamás la pude encontrar hasta el día de la boda de mi padre y eso dolió mucho.
Azul estaba diferente y eso no era solo físicamente. Ella había cambiado por dentro, ya no era la chica que sonreía por cualquier idiotez mía o la chica que me miraba como si yo fuera su mayor tesoro, con aquellos hermosos ojos azules.
Mi Azul había cambiado, el color rojizo de su cabello hacia que pareciera otra persona, su modo de comportarse e incluso su mirada y cada una de aquellas cosas dolía como el jodido infierno.
Salí del auto y me dirigí hasta la entrada de la que había sido mi casa, al estar frente a la puerta me di cuenta que estaba levemente abierta.
Abrí la puerta de la inmensa casa y entre a paso lento. Era extraño el sentimiento de rechazo que sentía hacia la casa en la que pase mis 19 años, sentía como si nunca hubiera sido mi hogar.
Seguí caminando y de inmediato me encontré con unas fotografías en la que aparecían ellos; una de mis hermanos y otra en la que estaban mi padre, Mike, Edy y Azul. Los 4 sonreían como si fueran una familia feliz, esa foto fue como un gancho directo a la cara, dolía demasiado ver cómo ella podía sonreír sin que yo fuera el responsable de su felicidad. Dolía demasiado.
Aparté la vista y me lleve las manos a la cabeza, su mirada se su rechazó seguía en mi cabeza y no podía borrarla.
Unas voces rompieron con mi trance; era la voz de mi padre y una risa que parecía la de una niña y que conocía perfectamente.
-¿Entonces no vas a decirme tu sorpresa? -la voz de Azul se oía alegré e incluso podía decir que emocionada. -Anda Robert, dime de qué se trata.
-Ya dije que no mi señora preciosa, no voy a decirte de que se trata la sorpresa ya que quiero sorprender a mi linda esposa.
-¿Seguro?...
Mi padre asintió y acto seguido, se acercó a ella y la rodeó con sus brazos. Pensé que Azul se apartaria de inmediato pero hizo lo contrario, ella le devolvió el abrazo y recargó su cabeza en su pecho como tantas veces lo había hecho conmigo.
-Gracias. -Dijo de pronto mi padre.
-¿Por qué? -Ella levantó la mirada y lo miro a los ojos.
-Por casarte conmigo y por aguantarme estos últimos 3 años, no tienes idea de cuánto te amo Victoria.
-No fue nada, creeme.
-Y siento mucho lo de la luna de miel, te juró que voy a compensarlo y que muy pronto nos vamos a ir de viaje a ese lugar que siempre quisiste ir. -Papá besó su frente mientras la abrazaba.
-Ok pero por ahora me conformo con que me digas de qué trata la sorpresa que me preparaste.
-Buen intentó pero no te diré, no seas tramposa.
Papá comenzó a hacerle cosquillas y nuevamente se volvieron volvieron a escuchar las carcajadas. Esa escena terminó de romperme, ¿Cómo habíamos llegado a ésto? ¿Cuando fue que nos perdimos?.
No podía seguir escuchando más y decidí interrumpirlos.
-Hola, lamento interrumpir tan bella escena familiar.
Al escuchar mi voz se giraron para verme, y la sonrisa de ambos se borró. Era como si mi presencia borrará su estúpida felicidad que se decían tener.
-Alex... No esperaba verte
-¿Por qué no papá? Si esta es también mi casa.
-Sabes que no lo decía por eso, así que por favor ven aquí. -Él me señaló el sillón que se encontraba frente a él.
-Yo los voy a dejar solos, creo que tienen mucho de que hablar -Azul se puso de pie e inmediatamente papá la tomó y la obligó a sentarse.
-Cariño puedes quedarte, sabes bien que entre tú y yo no hay secretos.
-Muy bien.
La manera en la que ella accedió a quedarse me molestó, al igual que la forma en la que la tocó. Quería ir hasta dónde estaban y separarla de mi padre, no soportaba la manera en la que la tocaba. No soportaba la sola idea de que Azul le perteneciera y que yo no podía hacer nada.
-¿Qué pasa hijo? ¿Estás bien?.
-Creo que si papá. ¿Y tú Azul estás bien? -Solo pronunciar su nombre fue suficiente para que ella clavara su mirada en mi -. O me vas a salir con esa chorrada de que ya no quieres que te llame Azul sino Victoria.
-Alex por favor -exclamó mi padre con molestia.
Azul mostró una pequeña sonrisa fingida y se acurrucó más a mi padre.
-No, puedes llamarme como quieras «hijo» -ella escupió aquella palabra de modo frío y como si no tuviera ningún significado para ambos.
Aquella maldita palabra había salido de su boca y yo aún no podía creer que ella lo había dicho, era demasiado.
-Es curioso como ahora me llamas hijo y antes me llamabas amor, sabes... Aún no puedo creer como accediste a casarte con mi padre después de haber sido mi...
-¡Alex basta! -Papá me interrumpió y al ver su cara vi que el enojo fluía en él. -Basta, te pido que respetes a mi esposa.
-Te recuerdo que antes fue mía, ¿Cierto Azul? -intenté acercarme a ella pero papá lo impidió.
-Alex.
-¡No papá, aún no entiendo cómo fuiste capas de casarte con la mujer que fue mi esposa y que amo!.
No guante más, tenía que decirlo. Azul tenía que saber que aún la amaba apesar de todo, pero a ella pareció no importarle ya que tenía la mirada apartada y decidía ignorarme.
-Alex vete, vete de mi casa y no vuelvas a menos que sea para disculparte.
-No voy a irme papá, quiero que Azul me mire a la cara y me diga cómo fue capaz de casarse con mi padre -intente por todos los medios para que Azul me mirará pero no lo hizo, ella se escudó en la espalda de mi padre. -¡Porqué dime!; ¿Ya no me amas? ¿O cuando estás con mi padre no te imaginas que soy yo quien te acaricia? Qué soy yo quien te hace el amor.
No me di cuenta el momento en que el puño de mi padre aterrizó en mi mejilla, lo único que sentí fue el ardor en mi cara y el líquido caliente saliendo de mi naríz.
-Te dije que ya era suficiente, ahora lárgate.
Realmente no estaba pensando en lo que decía, simplemente lo dije. Me limpié la sangre de la nariz y los miré a ambos, lo que hice había sido suficiente para que sus ojos se volvieran a clavar en mi. Azul no apartó la vista de mi por ningún segundo, ella avanzó hacia mí sin importarle lo que dijera mi padre; hasta que estuvo frente a mi.
-Te odio y ojalá nunca te hubiera conocido.
Eso fue lo único que dije y se marchó. La había cagado, lo había hecho de nuevo, quise alcanzarla pero no pude.
-Azul lo lamento -dije en un susurro.
-Lo conseguiste Alex, ahora puedes irte y no se te ocurra regresar a menos que sea para...
-Ya lo sé papá, ya lo sé.
No lo quise escuchar más y me dirigí a la salida. No me daría por vencido, el supuesto matrimonio de Azul con mi papá terminaría. Y yo, yo vería la forma de estar con Azul y pedirle perdón por todo lo que le había hecho, tenía que lograr que me perdonará y quizás volver a estar juntos.
SOFÍA
-¡Sofía se hace tarde, baja inmediatamente!.
Terminó de planchar mi cabello y retocó el maquillaje, trato de ocultar las ojeras bajo mis ojos pero es casi imposible. Estoy segura que cuando mamá me vea empezará con el choro de; «te vez horrible» «No eres una digna de la gran diseñadora Emily Ruescas» «Deberías ser más como Samantha» y como esas, pero yo trato de ignorar sus comentarios y ser más lo que ella necesita.
Reacomodo mi vestido rosa, diseño especial de mi madre para mi y me apresuró a salir. Al bajar las escaleras mamá se encuentra justo enfrente de la puerta con los brazos cruzados y haciendo un leve ruido con su tacón derecho. La mujer se ve hermosa, su cabello rubio se encuentra recogido en un moño y lleva un hermoso vestido rojo que la hace ver adorable.
-¿Por qué tardas tanto Sofía? Llegaremos tarde a la presentación de Samantha. -Mamá se queja y camina hacia la sala donde su despreciable esposo la espera y le extiende los brazos.
-No te enojes mi vida, que Sof tarda mucho porque se pone igual de hermosa que tú. ¿Verdad cariño? -el tipo se dirige a mí y me guiña el ojo, quisiera gritarle que odio que me llame así y odio mucho más que coquetee contigo frente a mi madre.
-Sofía te están hablando -me reprede mi madre y yo asiento.
-Si mamá, lo escuché.
Mamá iba a decir algo más pero el timbre sueña y corro a abrir.
Al abrir me encuentro con mi hermana Valeria y mi cuñado Luca, eso sin contar a mi pequeño príncipe Samu quien al verme se echa a mis brazos.
-Mi pequeño príncipe, no sabes cuánto te extrañe -abrazo al pequeño y él a cambio me llena la cara de besos.
-Yo también te extrañe mucho tía Sofí, verdad mamá. -El pequeño voltea a ver a Valeria y ella asiente.
-También extrañe a mi hermana -Valeria extiende los brazos y me da un abrazo.
-Te quiero Val, pero no vuelvas a irte por favor. -Le doy un par de besos y después me quedo mirando a mi cuñado Luca quien se encuentra sosteniendo a mi sobrino.
No hay duda, padre e hijo son idénticos, parecen 2 calcas bien hechas. Ambos tienen el cabello n***o y los ojos grises, son un par de galanes.
-¿Y a mí no piensas saludarme Sofí? -Luca baja al pequeño y me extiende los brazos, dudo un poco pero él termina abrazándome.
Hace 2 años que ambos se fueron a vivir a España por motivos del trabajo de Luca, pero hoy regresaron y estoy muy contenta que ya estén de vuelta.
Luca desde que llegó a nuestras vidas fue como un hermano mayor, siempre buscaba darnos ese afectó que nuestro padre no pudo darnos y cuando ellos vivían con nosotros nunca dejábamos de sonreír. Lo quiero mucho, aunque a veces me cueste mucho demostrarlo, mamá lo aceptó y en el fondo estoy segura que lo quiero como el hijo que un día perdió.
-Estoy muy contenta que estén aquí y también te extrañe. -Les doy una sonrisa y Luca a cambio me despeina.
-Bueno al menos no llegamos tarde apesar de los inconvenientes de Vale.
-Luca por favor, mantén la boca cerrada y vamos a saludar a mamá.
Ambos se acercan a mi madre y la abrazan, la felicidad de mamá es más que obvia y al ver a Samu casi salta de alegría; como ven, Luca y Samu son sus favoritos.
Valeria comienza a preguntar por la pequeña Babi y mamá les explica que está con el tío Jack, ya que desdé qué volvió de Alemania con su esposa y su hija; Babi no se les despega para nada y eso comienza a enfadar a mamá.
Después de tantos besos y abrazos nos subimos al auto y nos dirigimos al auditorio donde Samantha tiene su presentación de baile. La chica es un c***k para el ballet y para canto, y justo hoy tienen una de sus grandes presentaciones.
Mamá está muy orgullosa de ella y lo que tienen de talentosa lo tiene de pesada, Samantha es muy presumida y su hobbie favorito es hacer la vida de los demás miserable.
Llegamos en poco tiempo y nos apresuramos a entrar, al hacerlo encontramos al tío Jack sentado en una de las sillas acompañado de su esposa Merida, de Babi y de Maia su hija. Nos acercamos y yo comienzo a saludarlos, el tío está más guapo que nunca y hace una excelente pareja con la tía Merida y si alguien pudiera dudarlo solo basta con ver a su Maia quien parece una hermosa princesa.
-Cada día está más hermosa y juraría que Maia me recuerda a alguien, me la quiero comer.
Le doy par de besos en sus mejillas rosadas, la pequeña sonríe como si fuera la niña más feliz del mundo; sus ojos verdes son enormes y están acompañados de unas pestañas largas y negras, su cabello n***o y rizado la hacen ver más adorable. Juraría que me recuerda a alguien, pero por una extraña razón no sé a quién.
-Deja de observar a mi hija que la vas a gastar Sofí -el tío Jack la carga y la pone en sus piernas.
-Es hermosa y yo soy su prima favorita verdad Maia.
-¡Siiii! -la nena comienza a gritar y eso provoca que yo sonría, realmente es adorable.
Tomamos todos asiento y en eso mi teléfono comienza a sonar, todos me miran como si fuera un extraterrestre y mamá termina reprendiendome por dicho motivo.
-Es importante, vuelvo en seguida.
Me pongo de pie y me dispongo a salir antes que mamá me lo impida, se trata de Alex quien seguramente tendrá algún problema y me necesita.
-¿Qué pasa Alex?.
-Necesito tu ayuda, Azul me odia y no quiere verme Sofía. -Él se queda en silencio y suspira -. No sé que hacer para lograr su perdón.
-Ahora no puedo hablar pero nos vemos mañana y lo arreglamos ok, te prometo que voy a lograr que Azul se reúna contigo y que le puedas pedir perdón.
-Ok, gracias y nos vemos mañana.
-Nos vemos y mantente tranquilo.
Me despido de Alex y al darme la vuelta mi cuerpo choca con James, el esposo de mi mamá.
-¿Con quién hablabas? -su tono de voz es molesto y no me gusta la forma en que me mira.
-Con un amigo -me alejó de él y James me toma del brazo para acercarme a él.
-Sabes que no me gusta que hables con amigos, así que mantente alejada de los chicos.
Intento que me suelte pero no lo hace, James me acerca a él mucho más y su olor provoca que unas náuseas se instalen en mi estómago.
-Te lo advierto Sof, no quiero que estés cerca de los chicos porque nadie puede tocarte me escuchaste. -Él se acerca a mi odio y siento como respira cerca muy cerca -. Siempre hules tan bien, no sabes cómo me vuelves loco Sof.
-Suéltame por favor.
-No cariño, no voy a soltarte hasta que entiendas que tú eres mía y nadie puede tocarte a excepción de mi. ¿Me entendiste? -me pregunta y yo asiento con la cabeza.
-Si lo sé.
Estoy temblando y las ganas de vomitar se han hecho enormes, no puedo más, tenerlo así de cerca solo causa que lo odio y me odie a mi. Como pude permitir que le hiciera esto, como lo hice.
-Estas temblando cariño, sucede algo. -Se aparta de mi y me obliga a mirarlo.
-No, no pasa nada.
-Muy bien, prometo que no le diré nada a tu madre y tú serás más amable conmigo ok.
-Si -no me atrevo a decir otra cosa y terminó accediendo.
-Bien, puedes irte cariño.
No lo escucho 2 veces y salgo huyendo, ya no puedo más. Ya no puedo, ya no puedo permitir que él siga abusando de mí como hasta ahora. Esto tiene que terminar.