Capítulo #1 "SI ACEPTO"

3563 Words
Capítulo#1 |•SÍ ACEPTO•| —Okay, señor Alex Donovan acepta a Azul Gilbert como su esposa para amarla y respetarla hasta que la muerte los separe. —Por supuesto que acepto, y prometo amarte y cuidarte de aquí hasta que nos hagamos viejitos. Prometo no hacerte enfadar para que no rompas mis cosas y si las rompes prometo compararlas de nuevo, prometo que de ahora en adelante serás la mujer más feliz del mundo, prometo que si vas a llorar será únicamente de felicidad, prometo que dejaré de ser la mierda de persona que era, por ser el príncipe que tú necesitas. —Alex tomó mis manos y las besó. —Quizás las cosas entre nosotros no serán fáciles y abra momentos en que vas a querer matarme pero te prometo que todo pasará y que el dolor será sustituido por una enorme felicidad, querrás huir pero como tú dijiste, pase lo que pase jamás nos dejaremos de amar y superaremos todo, eso sí lo prometo y te amo. Iba a besarme cuando de repente abrí los ojos y me di cuenta que era pesadilla, otra vez esa pesadilla. En los últimos 2 meses lo había soñado a diario. Me levanté de la cama bañada en sudor, las manos me temblaban y todo el cuerpo lo hacía. Lleve mis manos a la cabeza para cubrirme las orejas, no debía recordar esas falsas palabras. Porque todo había sido mentira, todo había sido una maldita mentira. Me tumbé en el piso, sentía un nudo en la garganta el cual me producía que mis nervios se dispararán y que mi cuerpo colapsará. Eso había sido mi problema de los primeros 3 años después de todo lo que me pasó. Esos 3 años que fueron un infierno para mí, al principio pasaba todo el tiempo medicada pero lo tuve que dejar por algunas cosas que pasaron conmigo; en ese momento pensé que estaba mejorando pero era lo contrario, los medicamentos me mantenían controlada y al dejarlos mi estado empeoraba. Después de unos meses la tragedia paso y en ese momento perdí por completo la cordura, no podía estar sin medicamentos y muchas veces intenté suicidarme. Sin el apoyo de Liam y Owen; mi psiquiatra y psicólogo no abría salido adelante, ellos me ayudaron y me mantuvieron viva. Después de unos años pensé que de algún modo había sanado, había dejado de llorar pero la presión del pecho seguía, deje los medicamentos y ellos ya no me controlaron. En ese momento juré vengarme de él, juré que lo haría pagar por lo que me hizo y en ese justo momento me di cuenta que ya no podía llorar; era raro pero cuando me sentía triste las lágrimas ya no salían de mis ojos. Lo único que sentía era la presión en mi pecho. Sobre la venganza; encontré una manera. La encontré y la lleve a cabo, me acerqué a su familia y seduje a su padre. Logré que Robert se enamorará de mi y me propusiera matrimonio, aunque eso me llevó 2 años conseguirlo, pero no importaba porque con eso lo lastimaría mucho más de lo que él me lastimó a mi. Robert y yo estuvimos saliendo a escondidas y un año después nuestra relación se hizo oficial, y me presentó con sus hijos; a ellos ya los conocía por fotos, Mike estaba enorme y el pequeño Edy tenía 4 años. Ambos me trataron bien, Milke era muy distante conmigo aunque educado y Edy; el pequeño era un amor, siempre que me veía corría a mis brazos y me abrazaba. Su madre lo había dejado con Robert para que él se hiciera cargo ya que ella viajaba mucho, Mike cuidaba al pequeño ya que su mayor se había olvidado de ellos y lo único que reciban de él eran un par de correos y a veces unas llamadas. Y sobre las pesadillas; habían regresado 2 meses atrás y cada vez que se acercaba el día de la boda todo aumentaba y más ahora que estaba a unas horas de ser oficialmente la señora Donovan. No lo soportaría sola así que tendría que ver a Owen para que me ayudara a sobrellevar todo esto, las pastillas ya no eran suficientes y necesitaba algo mas fuerte para poder soportar verlo otra vez. Me puse de pie y abrí el frasco de pastillas, sé que no serían suficientes y por eso opté por una inyección. Quizás sería suficiente. ******** La visita de Owen me había funcionado, sus palabras me habían tranquilizado un poco y sobre todo cuando dijo que estaría allí conmigo. También había ayudado la presencia de mis mejores amigos; Liam y Liana quienes no me habían dejado sola. Sentia miedo, ¿Que pasaría si no pudiera hacerlo?. ¿Que pasaría cuando lo volviera a ver?. Quité todos esos pensamientos de mi cabeza y abrí el frasco de pastillas para tomarme un par. Justo en el momento de beber agua la puerta se abrió y entró mi tío, la única persona de mi familia que seguía viendo y no me despreciaba. Aunque él no era nada mío ya que Emily no era mi madre pero apesar de eso él me reprendió por decirle que no era mi familia porqué según él yo sí lo era. —Estas hermosa, —se acercó a mí y se limpió un par de lágrimas de sus ojos. —Gracias tío, pensé que no vendrías y menos después de lo que hablamos. —Él negó con la cabeza y me miró con tristeza. —Sabes que no estoy de acuerdo con esta boda pero también sé que tú mi vida ya no eres una niña sino una mujer que tomó su decisión y que yo voy a respetar. Sus palabras causaron que un nudo se instalará en mi garganta apesar de que no podía llorar y aquellas palabras me recordaron a las de mi padre que siempre me amo. —Gracias —le di las gracias ya que su compañía representaba mucho para mí. —De nada hija. ¿Estás lista? —me preguntó y a lo que yo asentí. —Bien entonces antes de salir quiero darte algo. Mi tío Jack sacó una cajita de sus pantalones y me lo extendió. Lo tomé y al abrirlo me encontré con un prendedor en forma de una mariposa plateada. —Es realmente lindo. —Si y también es muy especial, te lo manda una persona con mucho cariño. —¿Quien?. —No hagas preguntas Victoria y póntelo para salir ya. —Ok. Coloque el prendedor en mi cabello para después bajar el velo a mi cara. Al verme de nuevo mi tío volvió a llorar, me extendió su brazo y lo tomé. —¿Estas lista o quieres escapar conmigo?. —Estoy lista. Fingi una sonrisa y comenzamos a caminar, en cada paso que damos rumbo a la playa del hotel en donde se llevaría a cabo mi boda mi cuerpo se debilitaba, queria salir huyendo pero eso sería una salida fácil e infantil pero ahora yo era mujer y era momento de ser fuerte. Caminamos rumbo a donde se encontraba los invitados, fije mi vista en mi objetivo y no la apartaría porque si dejaba de verlo corría el riesgo de colapsar. Al avanzar y acercarnos a los invitados pude ver a mis amigos al frente y a Robert quien me esperaba con una sonrisa. Seguimos caminando acompañados de la marcha nupcial, fingi una enorme sonrisa llena de emoción y felicidad al sentir una mirada extraña en mi. Había decidido no mirar hacia ningún lado para no arrepentirme, pero era imposible no caer en la tentación y girar mi vista. Lo hice. Mientras avanzabamos gire mi vista con una enorme sonrisa en la cara y lo ví. Lo ví a él, quien estaba a un lado de su hermano Mike; al chocar nuestras miradas le mostré la misma sonrisa de satisfacción y sus ojos esmeraldas me miraron de una manera tan profunda. No sé, quizás había odio, miedo, enojo, desconcierto o confusión. El choque de nuestras miradas fue efímero. Y lo que más odié al verlo fue que mi corazón comenzará a latir con más prisa pero eso no importaba porqué el odio que sentía hacia él era mucho más fuerte. Él estaba cambiando, su cabello seguia siendo rubio aunque ahora lo tuviera más corto, como el de un militar y su barba estaba un poco crecida. La verdad no importa porque lo miré como si se tratara de otro invitado más y no le di importancia. Alex no me vería quebrada, Alex no me vería rota porque no le daría el gusto. Sonreí más hasta llegar y tomar la mano de Robert, él me sonrió y yo hice lo mismo dándole un beso tras el velo en la mejilla. —Hola bienvenidos a todos los invitados, —el juez tomó la palabra y comenzó a hablar. —Estamos aquí para celebrar la unión de esta bella pareja; señor Robert Donovan y la señorita Victoria Gilbert, antes que todo les pregunto si están aquí por su voluntad. —Si lo estamos. —Respondimos los 2 al mismo tiempo. El juez comenzó con la ceremonia, yo seguía sintiendo la mirada penetrante de él tras mi espalda pero no me gire para ver. Los nervios comenzaron a apoderarse de mi, mis manos me temblaban y si seguía así podría sufrir un colapso en cualquier momento. —Controlate, controlarme tú puedes, —me di ánimos a mi misma pero no sirvió de nada. Mi cuerpo seguía temblando, respiré un par de veces y cerré los ojos. Los viejos recuerdos se apoderaron de mi mente; las humillaciones de Alex, sus golpes, sus palabras tan crueles y sobretodo las pérdidas que había sufrió en ese trayecto. El corazón me dolía, o más bien los pedazos que aún quedaban, el dolor se hizo más intenso al igual que el odio y las ganas de venganza regresaron para hacerme más fuerte. Aún tenía los ojos cerrados y sentí una mano cálida que estrechó la mía, abrí los ojos y me encontré con los ojos verdes profundos de mi futuro esposo. —¿Te encuentras bien?, ¿No me digas que te estás arrepintiendo?. —Él me miró con un poco de temor. —Si estoy bien solo estoy un poco nerviosa, eso es todo. —Le di una sonrisa y en respuesta me guiñó un ojo. La ceremonia continúo y llegó la hora de dar el "Sí acepto". —Señorita Victoria Gilbert acepta como esposo al señor Robert Donovan para amarlo y respetarlo todos los días de su vida. —Sí acepto, —ni siquiera dude al responder solo lo hice. —Acepto amarte todos los días de mi vida, prometo que si me enfado no romperé ninguna de tus cosas a menos que me des motivos, también prometo cuidarte y evitar que te metas en problemas, prometo aprender a cocinar, prometo que pase lo que pase jamás te dejare de amar y si algún día dejo de hacerlo será solo porque ya no estaré viva cariño y eso es todo, creo. Le di una sonrisa y Robert hizo lo mismo, se que no estaba nada bien lo que había hecho. No debí de usar los mismos votos de nuestra boda, pero se que eso de algún modo le dolería y eso era lo que buscaba. —Señor Robert Donovan acepta como esposa a la señorita Victoria Gilbert para amarla y respetarla todos los días de su vida. —Por supuesto que acepto, y prometo amarte y cuidarte de aquí hasta que nos hagamos viejitos. Prometo no hacerte enfadar para que no rompas mis cosas y si las rompes prometo compararlas de nuevo, prometo que de ahora en adelante serás la mujer más feliz del mundo, prometo que si vas a llorar será únicamente de felicidad, prometo que dejaré de ser una mala persona, para ser el príncipe que tú necesitas. —Robert me sonrió y sentí culpa por eso. —Quizás las cosas entre nosotros no serán fáciles y abra momentos en que vas a querer matarme pero te prometo que todo pasará y que el dolor será sustituido por una enorme felicidad, querrás huir pero como tú dijiste, pase lo que pase jamás nos dejaremos de amar y superaremos todo, eso sí lo prometo y te amo. Robert dijo su discurso, el mismo que le había entregado días antes de la boda para que lo dijera. Ese día Robert me miró extraño y me preguntó porque quería que dijera eso, yo sólo lo abracé y lo bese para convencerlo diciéndole que lo había visto en alguna película, y eso fue suficiente para que aceptará. —Entonces los declaró marido y mujer, el novio puede besar a la novia. Al decir eso Robert se acercó a mí y me tomó entre sus manos para besarme. ALEX Cuando supe de la supuesta boda de mi padre ni siquiera me moleste con él, las idioteces de Robert ya no tenían ningún efecto en mi. Lo que si me pareció muy raro fue la actitud de mi hermano Mike al llamarle y decirle que si iría, la realidad era que extrañaba a mis hermanos y ese era motivo de querer regresar. Apesar de que nos veíamos un par de veces al año cuando ellos iban a verme, eso no era suficiente y me sentía en deuda con ambos por abandonarlos hace años. Llegue justo hoy el día de la boda, lo único que sabía de la futura madrastra era que se llamaba Victoria y que Edy la quería mucho. Al llegar ví a Mike quien me miraba sorprendido y una actitud extraña que no pude descifrar. Me cuestionó sobre mi llegada y dijo que había sido mala idea venir, no entendí el porqué pero me hermano solo dijo que lo entendería. Regresar a los Ángeles y a mi casa había sido más doloroso de lo que pensé, después de lo que había pasados con ella todo se había vuelto más difícil. Pase días sin dormir recordando cada momento a su lado, en varias ocasiones había comprado boletos de avión para regresar y buscarla pero jamás lo hice porqué el dolor y la traición era fuerte que cualquier cosa. Y después vino algo mucho más doloroso y eso fue la muerte de mi abuela, ella murió un año después de que marché. Mike quedó destrozado y cuando regresé al funeral me rogó que me quedará con él pero no lo hice, quizás fue cobardía o miedo pero no lo hice y me marché nuevamente pero no sin antes buscarla para que ne explicará por qué lo había hecho pero no había ni un solo rastro de ella. Azul había desaparecido y en parte lo había entendido, ya que me había enterado que su padre y su hermana habían muerto ese día, todo se volvió más confuso y volví a huir para esta vez no regresar hasta ahora. La ceremonia estaba por comenzar, el hotel de mi padre estaba por reventar y en la playa donde se llevaría acabo la boda estaba comenzando a llenarse de personas. Edy vino por mi y me tomó de la mano para decirme que la boda estaba por comenzar y que era hora de tomar nuestros lugares, fui con él y me senté justo al lado de Mike quien seguía con esa mirada misteriosa. Aún no había visto a mi padre pero para eso habría mucho tiempo. El juez tomó su lugar seguido de mi padre quién iba con un traje blanco, apesar de los años él seguía luciendo bien y contanto los millones que cargaba lo hacía más perfecto para las mujeres cazadoras. —¡Se ve muy guapo papá verdad! —me preguntó Edy quien no dejaba de brincar y sacudir su cabello rubio. —Si, se ve bien. —Le acaricié su largo cabello rubio y se lo peiné. —Pero deja ya de brincar. —Al fin Vic será mi mamá, —el pequeño rubio volvió a sonreír y se quedó quieto. Mike permaneció en silencio y mirándome raro. La marcha nupcial comenzó a sonar y los invitados comenzaron a aplaudir cuando vieron que la novia de acercaba, ignore la escena y miré a mi padre quien sonreía con orgullo. —¡Vic se ve muy linda y parece un ángel!, ¿Cierto Mike?. —Si Edy. Gire mi rostro y enfoque mi vista hacia donde venía la novia y juro que en ese momento morí. Apesar de que traía el velo encima yo la podía reconocer a kilómetros, era ella o mi cabeza me estaba jugando una mala pasada. Abrí más los ojos quizás eso demostraría que yo estaba perdiendo la cordura pero no fue así. Jack, su tío sostenía su mano y detrás del velo pude verla y reconocer aquellos ojos azules, ella sonreía para todos lados como si fuera la mujer más feliz del mundo. La chica que ame y que aún amaba estaba de blanco, en un hermoso vestido y en efecto parecía un ángel. —Ésto no es cierto. Esa fue la única palabra que pude pronunciar y entre en estado de shock, no despegue mis ojos de ella en ningún momento, estaba soñando. Eso era la única lógica que encontraba para ver semejante cosa. —Alex, por favor no hagas nada. —Dijo Mike para después tomarme del brazo, —sea como sea es nuestro padre, no lo arruines. Escuché las palabras de Mike y no fui capaz de despegar mi mirada de ella hasta que nuestros ojos se encontraron. Su mirada dura y fría chocó con la mía pero no pareció importarle por qué en ningún momento borró la sonrisa de su cara, fue como si yo no le importará, fue como si viera a un total desconocido. Mi corazón me latía muy rápido y una enorme ola de rabia y rendir me inundó, ella no sería capaz de eso, ella no lo haría. —Ella no lo hará, lo sé. —Dije en un susurro. Azul llegó y mi padre la tomó de las manos sin dejar de sonreír, odie ese momento. Mi padre la estaba tocando como si ella le perteneciera, si él no la soltaba yo me olvidaría de quién era y le rompería los brazos. Entonces ella se acercó a mí padre y besó su mejilla, juro que en ese momento sentí como si un montón de personas me dieran puños en la cara y me apuñalearan el corazón. Quería ir esta donde estaban ambos y tomarla a ella para sacarla de esa estúpida falsedad. El juez comenzó con todo la falsedad y les preguntó si iban por su voluntad y los 2 respondieron que sí, después vino lo peor. Le preguntó a Azul o a Victoria como se hacía llamar ahora, si aceptaba casarse con mi papá. —No, ella dirá que no. —Trate de convencerme que en el último momento Azul se arrepentiría.y saldría corriendo. —No eres capaz de hacerlo, no lo va hacer yo lo sé. —Alex por favor no vayas a armar un escándalo, no lo hagas. —Mike me sostuvo más fuerte del brazo como si temiera que fuera hacer una estupidez. —No lo va hacer. —Volví a decir pero me equivoqué. Ella dijo; acepto. «Acepto», «Acepto», «Acepto», «Acepto». Y lo que vino después del «ACEPTO» fue lo peor. Azul había usado nuestros votos en esta falsedad de boda y eso dolió mucho más. Como pudo hacerlo, como pudo traicionar nuestro amor y a nosotros. ¿Cómo se había atrevido a tanto?, ¿Realmente me odia tanto como para hacer ésto?. Azul me odia y está era su cruel manera de vengarse de mi. Ahora lo entendía todo, la insistencia de Mike de que no viniera a la boda de mi padre y el porque no quería que los visitará. Había decidido regresar después de tantos años y lo que menos me esperé fue que la novia de mi padre fuera el amor de mi vida. Era una pesadilla, una horrible pesadilla. Sentía como la sangre me hervía y tenía ganas de golpear a mi padre por hacerme esto. Ésto ya era suficiente, ya no aguantaba tanto y terminaría con este circo, destruiría todo y les demostraría cuanto daño me hacían. Cada palabra hacia eco en mi mente. Eso no era cierto, ella no pudo hacerme ésto. Azul no pudo aceptar ser la esposa de mi padre, ella no lo hizo. —Alex lo siento en verdad, lo siento. —Mike me tomó del brazo tratado de reconfortarme y el sintió lo tenso que estaba. —Alex no lo hagas. —Me traicionaron, ambos lo hicieron. —Queria salir y gritarles a ambos pero la mano de Mike me detuvo. —Se como te sientes pero por favor no lo hagas, hazlo por Edy. —Mike tenía razón, miré a Edy quien no dejaba de sonreír mirando a ellos 2 con tanta ilusión. —Es un niño Alex, no destruyas también su infancia. Sus crudas palabras hicieron que un vacío más grande se instalará en mí, me puse de pie y me alejé lo más que pude de ese lugar por qué si pasaba un segundo más ahí no podría contenerme y les demostraría a ambos de lo que sería capaz.
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