Capitulo #2 "PRIMER ENCUENTRO"

2350 Words
#2 |• Primer encuentro •| Aún no podía creer que lo había echo, lo había hecho. Repetí varias veces en mi mente. Lo hice sin titubear, apesar de que mi corazón estuvo apunto de colapsar al verlo de nuevo.Todo había cambiado, ya no sentía lo mismo que antes, lo único que quise al verlo fue matarlo y el odio que guarde por años salió a reducir. Lo odiaba tanto o incluso más de lo que una vez lo ame. Sabía que lo había herido. Y eso lo supe de inmediato, porque al terminar la ceremonia él ya no estaba, había desaparecio y desde entonces no lo había vuelto a ver. Pero eso no era suficiente, esto aún estaba comenzando y él pagaría por todo lo que me había echo. —Cariño, cariño te estoy hablando. Robert tocó mi hombro y eso hizo que regresará a la realidad. —¿Que sucede? —le preguntó. —Eso me preguntó, ¿Estas bien? —sus ojos se enfocan en mi y yo asiento en respuesta. —Has estado muy ausente, no me digas que es por... No lo dejo terminar y respondo. —No Robert, por favor no lo hagas. —Ok, entonces creo que es hora de bailar nuestro primer baile. Robert se pone de pie y me extiende su mano, lo miro y sin dudarlo lo tomo. Al levantarlos todos aplauden y el maestro de orquesta nos menciona y pide aplausos para el primer baile de los novios. La noche ha caído pero la playa se encuentra iluminada por luces y antorchas, el sonido del mar encaja perfectamente con el momento. Vaya que es muy romántico, pero no para mí. Caminamos hasta el centro de la pista la música comienza a sonar, Robert me toma de la cintura y comenzamos a bailar. (Sena Sener sevmemeliyiz) Las personas no dejan de observarnos, somos sin duda la sensación del momento. Debería estar feliz o enojada, pero ninguno de esos sentimientos están en mi. Lo único que quiero es salir corriendo y que está pesadilla se terminé, -por favor que ya acabé. Digo en mi mente, no quiero perder y para eso tengo que ser fuerte. ALEX No sé cómo he podido soportar todo esto, no sé cómo me he controlado y no he armado un escándalos. Quisiera ir y acabar con todo, quisiera que no fuera real y que todo fuera una terrible pesadilla con las demás. Quisiera que la noche pasará y que al amanecer todo se borrará, que todo volviera a la normalidad. -Alex... Cierro mis ojos y limpió las lágrimas que aún quedan. Se que apesar de lo oscuro que está ella se dará cuenta que he estado llorando. Ella avanza y se sienta a mi lado, se que odia la arena y apesar de eso se sienta. Nadie dice nada y permanecemos en silencio por un largo rato, mirando la playa. —¡Es suficiente! —de la nada ella pega un pequeño gritito y se pone frente a mi. —Se como te sientes, dime algo. No sé; grita, golpea algo pero no permanezcas más en silencio. No le hago caso y desvío la mirada. —Vamos Alex no hagas esto. ¡Dime lo que sientes, te exijo que me lo digas!. —Ella me da unos golpes en los brazos y eso hace que explote. —No puedo, no puedo Sofía &digo al borde de las lágrimas. —Yo la amo, yo jamás he dejado de amarla. Comienzo a llorar y ella me abraza. —¡Ella se casó con otro, y ese otro es mi padre Sofía! ¡Ella me está matando lentamente y yo no puedo hacer nada, no puedo!. Lloró con todas mis fuerzas, sin importar que me puedan ver. Me siento destrozado y vacío, el dolor es inmenso y lo único que quiero es que se borré. Sofía me sostiene y trata de consolarme. —Lo lamento Alex, es por eso que no quería que volvieras. Todo es más difícil, no sé que le pasó a Azul te juro que no lo entiendo. —Yo si lo sé y ella tendrá que atreverse a decírmelo a la cara, ella tendrá que decírmelo. Me levanto de la arena y limpió me cara. —¿Que vas hacer Alex?. —Lo que debí de hacer desde hace mucho. Comienzo a caminar y Sofía me alcanza e intenta detenerme pero ya es demasiado tarde, llegó la hora. En un par de minutos estoy frente a su estúpida fiesta, Robert y Azul estan en el centro de la pista bailando lo que se supone que es su primer baile de casados. Digo avanzando sin importarme que estoy descalzo y desaliñado. —Alex —la voz de Mike hace que me detenga, lo miro a los ojos y veo el miedo en su mirada. —Mike —es lo único que digo. —Alex prometiste que no harías nada, —Mike me toma del antebrazo para detenerme. —Y lo cumpliere, no voy hacer nada malo —quito su mano de la mía y trato de sonreír. —Solo quiero felicitarlos, solo eso. Lo juro. Vuelvo a caminar hasta donde están ellos, y al estar junto a ellos se detienen. —Alex que preten... —Papá me mira muy enojado y yo lo interrumpo en su discurso. —Felicidades, muchas felicidades a ambos. —Miro a mi padre y evitó mirarla a ella. —Me permites bailar con tu esposa papá. Extiendo mi mano hacia ella y papá asiente dándome su mano. Su mano que una vez tomé, su cálida mano que ahora está más fría que el hielo. La tomo de la cintura y comenzamos a bailar, trato de mirarla pero ella rápidamente la aparta. Su cuerpo está muy rígido, sus manos frías y su mirada ya no es la misma. No digo nada y ella tampoco lo hace, me dedico a observarla aunque ella hace lo contrario. Bailamos como en los viejos tiempo, su olor me embriaga por completo; cierro los ojos y me dejó llevar, por un momento me imagino que nada ha cambiado y que ella sigue siendo mi Azul. Regreso a la realidad cuando notó que ella temblando, podría jurar que su cuerpo está temblando. La obligó a verme a los ojos y me arrepiento de inmediato, su mirada ya no es la misma, mi Azul ha cambiado y no solo por fuera sino por dentro también. Sus ojos me taladran y por un momento creo que la chica con la que estoy bailando es una completa extraña, los recuerdos regresan; ella diciendo que si y su esposo dando mis votos y besándola. La ira y decepción se apoderan de mi, me detengo y le doy una sonrisa triste para después irme y dejarla sola. AZUL Quiero llorar pero no puedo, mi corazón se está colapsado y me falta el aire. Estoy en el centro de la pista sola, donde segundos antes bailaba con él. Temo que en cualquier momento caiga, y lo iba hacer pero Owen, mi psicólogo llega a tiempo y me sostiene. —Tranquila, trata de respirar y mantén la calma, todo va a pasar. —No puedo, no puedo Owen. Por favor ayúdame. Siento que voy a caer y él me sostiene muy fuerte. —Vic por favor respira, todo está bien. Solo enfócate en mi voz. Es lo que hago, me enfoco solo en sus palabras. Trato de olvidar que hace un momento estaba en sus brazos y su mirada estaba sobre mi. La música se termina, Liana viene hacia mí y me saca de la pista de baile. El resto de la boda marcha bien, él no se vuelve aparecer y yo trato de mantenerme lo más tranquila posible El aire me falta, la inmensa habitación se ha encogido para mí. Me estoy ahogando, Robert aún se encuentra en la ducha quitándose el alcohol que lleva en la ropa, y yo... Yo estoy tratando de asimilar lo que está pasando, me he quitado el vestido y ahora solo llevo puesto una bata blanca, hoy es mi noche de bodas. ¿Se supone que debería estar feliz?. En cualquier momento la puerta se va ha abrir y Robert va ha aparecer, aún sigo temblando apesar de que no es la primera vez que estamos juntos. Pero no puedo, no puedo hacerlo. Sin pensar salgo de la habitación, necesito aire porque me estoy asfixiando. Bajo de prisa las escaleras y me detengo en seco al ver la silueta de un hombre en la esquina, todo está oscuro pero eso no impide que lo reconozcan. Me quedo helada, mi corazón se detiene y el aire ya no llega a mis pulmones. Él da un paso hacia delante y sale de la sombra, su rostro lo ilumina la luz de las lámparas de afuera. Es él, sigue siendo él. Lo veo directamente a los ojos, esta vez no bajo la mirada. Su abundante cabello ha desaparecido ahora lleva un corte de militar, su rostro estaba acampañado por una barba sin afeita y sus ojos... Sus ojos seguían siendo los mismos apesar de que ahora los llevará rojos, quizás había llorado. Él me mira también, bajó la mirada y lo menos que me esperaba era lo que hizo. Se dejó caer de rodillas y comenzó a llorar como un niño. Lo había soñado por 5 años, había soñado por 5 años como sería el encuentro con él y jamás me imaginé que fuera de esta manera. Se suponía que debía costarme mucho para verlo en esta situacion, él solo está llorando y yo no siento nada. No siento más que rabia al verlo de esta manera. —No lo hagas por favor, no nos hagas esto. Continúo llorando, él estaba llorando junto a mí pero eso no me importaba. Yo había llorado las mismas lágrimas o mucho más que él, y nadie se había apiadado de mi. Yo le había llorado a él, y él me dejó sin importarle nada. -Por favor no lo hagas, no lo hagas. Él intentó abrazarse de mis piernas pero lo aparte rápidamente, no quería que me volviera a tocar, no se lo permitiría. En este momento lo único que deseaba era destruirlo mucho más, mucho más porque esto no era suficiente. —Te ves patético, lo sabes. —Endureci mi voz, no quería que notará como realmente me sentía. Él al escuchar mis palabras abrió mucho más lo ojos y quedó observando como si la escena no fuera real. —¿Qué? —él seguía en la misma posición y ahora parecía confundido. —Te estoy diciendo que al verte lo único que me das es lástima, mucha lástima. —Recupere el aliento y le di una de mis sonrisas falsas. Él se puso de pie y se limpió las lágrimas de sus mejillas. —¿Te voy lástima? —dijo con su voz apretada. —Si y es mejor que aceptes las cosas como son —en la última frase me tuve que morder la lengua para que no se oyera débil. —¿Y como son? —él volvió a enfocarse en mis ojos y no apartó la vista para nada. Él se acercó a mí y por primera vez su presencia no me intimidó, ya no más lo haría. Lo miré directamente a los ojos, estábamos a escasos centímetros y lo vi de la manera más fría y seca que pude haberlo echo. Mi corazón ya no latió como antes solía hacerlo, ahora solo permaneció en silencio y congelado. —Ahora soy la esposa de tu padre y me debes respeto. —¿Porque? ¿Porque lo hiciste?. —Por que así tenía que ser. Mi respuesta parece molestarle porque gira para un lado y se lleva las manos a la cabeza. —Lo haces para hacerme daño verdad, ¿Lo haces para vengarte de mi?. —No, me casé con él porque lo amo. Mis palabras parecen hacerle las daño, porque él niega con la cabeza. —Eso es mentira, porqué no vas y terminas con esta estupidez Azul. —Él me señala hacia arriba de las escaleras. —Porqué no vas con mi padre y terminas con esto por qué ya es suficiente. —Tienes razón, iré allá arriba y le demostraré a tu padre el único motivo por el que me casé con él. Me soy la vuelta y subo un par de escalones hasta que siento como él atrapa mi muñeca en su mano. —¿Que estupidez vas hacer ahora? —su voz tiembla como si tuviera miedo. —Iré con mi esposo, le diré por qué me casé con él y tendremos la mejor noche de bodas. Eso es lo único que haré. —Vuelvo a darle mi mirada fría y noto como algo en su mirada ha aparecido. —No te atrevas Azul, no te atrevas. —Él siguió apretando mi muñeca y el dolor comenzó a aparecer. —Déjame, —muevo mi mano para que me suelte pero no lo hace. —Te exijo que nunca en tu vida me vuelvas a tocar porque si lo vuelves hacer yo te... —¿Tu qué harás Azul? Dime, que me haras. —Me suelta y me reta con la mirada. —No vales la pena, jamás lo valiste. Mis palabras surgen efecto y él se aleja de mi. —Ahora hijo, iré con tu padre y pasaremos la mejor noche de nuestras vidas mientras tú estarás aquí solo. Tan solo como estuve la última vez que nos vimos, lo recuerdas. —Azul... —No, no, es demasiado tarde y te juro que te vas arrepentir por cada una de las cosas que me hiciste y vas a desear estar muerto. De eso yo me encargo. No le permiti que dijera algo más porque rápidamente me di la vuelta y subi las escaleras y a los lejos puede escuchar solo una cosa. —No me iré, estaré aquí esperándote porque yo sé que tú no serás capaz de hacerme esto. ¡Yo lo sé!.
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