Capítulo 18. Siento como recorren, con algo muy suave (quizás una pluma), muy sutilmente, casi imperceptible; desde la base de mi cuello, hasta pasar entre el medio de mis nalgas… logra erizar todos los vellos de mi cuerpo y me hace estremecer. Me espabilo un poco mejor pero sigo adormitada y aguanto un segundo recorrido antes de moverme y colocarme en posición fetal, para lograr un estiramiento de mi pobre columna; siento como esparcen besos por toda mi espalda y antes que comience a bajar o subir, me levanto casi violentamente y me dirijo al baño; si mi acompañante quiere “un mañanero” tendrá que esperar que haga mis necesidades. Las ganas de hacer pis, me ganaron… así aprovecho y me enjuago la boca (“mujer precavida v

