Once upon a time
Un año antes...
–Jade, terminar con Avan, fue muy duro para mi, no me pidas que conozca a un chico para olvidarme de él–le di un sorbo a mi café.
Jade por su parte sólo se limitó a observarme con una mueca de fastidio.
–Querida Idina, el idiota de Avan no tuvo el valor de terminar contigo, por eso te pidió tiempo; no te buscó de nuevo porque ya no tiene interés alguno por ti.
Cubrí mi rostro con mis manos y cansada de hablar del tema, no tuve más opción que darle la razón a Jade.
–Bien, bien conoceré hombres–Jade sonrió victoriosa
Seguimos conversando y tomando café, después de haber estado platicando por horas ambas fuimos a casa, éramos roommates junto con Fedora, una rusa con un gran sentido del humor; todas nos conocimos en la universidad hace más de 2 años, todas extranjeras con beca para estudiar en la prestigiosa Universidad La Sorbona, en Francia. Aunque estudiamos cosas algo diferentes, nos volvimos muy unidas.
Jade Maxwell, es la mayor de 3 hermanos y su ejemplo a seguir, puede ser muy tranquila pero también puede llegar a ser algo impulsiva; estudiante de música. Es alta, atlética, muy risueña y tiene el cabello castaño más rizado que he visto.
Por su parte Fedora Sharapova, la menor de 2 hermanas, un poco rebelde pero muy dedicada cuando se lo propone; estudiante de filosofía. Una rubia muy hermosa, la piel más blanca que he visto, cabello corto, no más alta de Jade.
Y yo, Idina Georgiou, la menor de 2 hermanos, igual de rebelde que Fedora, tranquila como Jade pero nada impulsiva; estudiante de baile y teatro. Castaña clara tirándole a rubia, un bronceado muy liguero, cabello largo, la misma estatura que Fedora.
–¿Fedora? ¡Estamos en casa!– anuncio Jade una vez que entramos en la cocina del departamento que todas compartimos. Era un pequeño piso en el centro de París, yo compartía pieza con Fedora, Jade tenía su propia pieza ya que era la que pagaba más del alquiler.
–¡Jade, estoy en la ducha! ¿Compraron cosas para la cena? No quiero estar ordenando comida otra vez, Idina está a dieta por su presentación.
–Tranquila Sharapova, tenemos todo bajo control, compramos pescado y muchas verduras, también algo de pan integral y pasta.
–Por favor deja que Idina cocine, no quiero tener accidentes nuevamente– dijo Fedora mientras entraba a la cocina y molestaba a Jade con la toalla con la que se secaba el pelo.
–Basta chicas, que si no quieren accidentes tienen que dejar de jugar aquí, vayan a la sala que yo me encargo de cocinar–ambas salieron de la cocina mientras se reían una de la otra.
Otra cosa que me gustaba tanto como bailar, definitivamente era la cocina. Había aprendido a cocinar cuando era pequeña, con mi abuela Sophie, quien tiene su propia fábrica artesanal del famoso Yogurt griego, una de las tantas razones por las que los griegos somos famosos.
Extrañaba mucho a mi abuela Sophie, ella y mi hermano fueron los únicos que apoyaron mi sueño de convertirme en bailarina y en actriz de teatro. Mis padres son las personas más estrictas que existen en Grecia, ambos son dos arquitectos famosos y querían que yo me dedicara a eso, como mi fastidioso pero muy querido hermano; en lugar de estudiar arquitectura se inclinó hacia la ingeniería civil.
Aún recuerdo cuando salí de Grecia, sin un centavo porque mis padres no iban a mantener a una holgazana, hippie que iba a ser bailarina, no tenían idea de lo talentosa que soy, ya que si no lo fuera, no me hubieran ofrecido una beca aquí en Francia.
Termine de cocinar, serví los platos y las llame a la mesa.
–Reconoce que necesita conocer más chicos, no puede quedarse a llorar para siempre y menos por Avan– otra vez, con ese tema; Jade te amo, pero yo no soy de las que superan rápido sus rupturas.
–Y tú reconoce que no es sano– por fin, la sensata Fedora está de mi lado–Pero, es cierto, te amamos pero no puedes seguirle llorando a un tipo que ni siquiera sabe hacer sexo oral, amiga tienes que respetarte.
–Entonces, el viernes iremos a ese nuevo lugar de moda que menciono mi amiga Gala, solo que no recuerdo su nombre–saqué mi teléfono del bolsillo de mi jean pero Jade detuvo mi acción.
–Y si, mejor las llevó a una exposición de arte. Fedora puedes llevar a ese francés petulante con el que estás saliendo, mientras Idina y yo conocemos solteros sin compromiso.
–Bueno pero nada de dejarme abandonada por el primer chico lindo que conozcas, te conozco Jade y se que lo harías.
–Te prometo que esta vez, yo no voy en busca de irme a ningún lado con algún chico. Esa noche es para ti, eres una chica bellísima, Avan se lo pierde.
Terminamos de cenar, Jade y Fedora lavaron los platos y fuimos a dormir. Y una vez que mi querida Fedora y yo nos quedamos solas, me dio su verdadera opinión. Ambas estábamos sentadas en mi cama, le gusta mucho que le platique más a fondo la historia de Grecia.
–Y cambiando de tema, sabes que yo estoy muy en contra de esa famosa frase "Un clavo saca a otro" No te engañes pequeña Idina, tu no eres de esas chicas, no quiero salgas más herida de lo que ya estas, sin embargo, pienso que no estaría de más que conozcas a otras personas; sé que eres de las mías, estabas con Avan por que es inteligente y te mostró el mundo de otra forma, pero eso no borra el hecho de que te trato mal, te quedabas sin un peso cuando salían, esos son los chicos de los que hay que alejarse. Piensa bien lo que estás haciendo, Jade es una muy buena amiga pero eso no significa que vas hacer lo que ella quiere, está preocupada por ti, eso es obvio, pero que quiere Idina. Buenas noches griega bailarina, tus antepasados son mi ídolos y lo sabes, no los decepciones y haz uso de razón, love you so much– Fedora me abrazo y se fue a su cama.
–Gracias por la honestidad rusa alegre, estaré bien, de todas formas no quiero una relación seria ni nada por el estilo, pero no sé que puedo encontrar por ahí, a lo mejor encuentro algo que no estaba buscando. Descansa Fedora.
–Buenas noches Idina.
...
La alarma sonó a las 6:30 am, tenemos que levantarnos temprano si queremos llegar a tiempo. Fedora fue la primera en levantarse de la cama, seguida por mi, nos turnabamos para despertar a Jade que no siempre despertaba con el mejor humor.
Esta vez, el turno es de Fedora de despertar a Jade; mientras busque en el armario mis zapatillas de ballet, mi ropa y corrí al baño antes de que Jade se encerrara en el.
–Jade despierta, dormilona. Es tarde y no vas a llegar a clases– Jade se cubrió la cabeza con la almohada y con voz de niña pequeña dijo que no le importaba.
–Si te levantas ya, te presentare a mi amigo Gabriel, el chico de cabello lindo ¿Qué dices?–sin pensarlo dos veces se levantó. – No se te olvide comprar las entradas, recuerda comprar 4.
–Entonces tendremos la dicha de ser acompañadas por nada más y nada menos que el importantísimo Alexandre Pierre.
–No sé porque no les agrada mi novio, es muy lindo una vez que lo conoces–Jade se quedó incrédula al escuchar hablar a su querida amiga.
–Por favor, sé que es tu novio pero tanto como yo y estoy muy segura que Idina, no lo toleramos y él a nosotras. Es muy engreído y ni siquiera te trata tan bien como dices y que ni se te ocurra negarlo.
Fedora prefirió callar, sabía bien que esa batalla contra Jade, era cosa perdida.
–Apresúrate, no quiero llegar tarde–Salió azotando la puerta, porque sabía que eso haría enojar a Jade.
Ambas empezaron a discutir, lo cual no era inusual.
–¡Hey! ¿Qué está pasando aquí?–intervino Idina mientras sostenía 3 platos con el desayuno.
–Puedes apoyarme diciéndole, que odiamos a su precioso novio y es mutuo.
–No metas a Idina en esto, fuiste tú la que dijo que podía llevarlo.
–Si, lo hice, pero porque estoy segura de que si le comentabas que solo iremos las 3, se pondría furioso y sabes al final a quien vas a culpar– Fedora se limitó a cerrar los puños y tragarse el coraje que Jade le había hecho pasar.
–Compra los boletos y punto; no quiero volver a tocar este tema y menos contigo– la rubia tomó su bolso, sacó 10 euros y se los lanzó en el rostro a Jade. Tomo su plato del desayuno y se encerró en nuestra habitación.
–No le hagas caso, ya sabes que se puede poner un poco difícil ¿Y ahora porqué discutieron?–Jade estaba quieta en su lugar, aún no podía creer lo que acaba de suceder.
–Fue mi culpa, le dije cosas que no debía, pero no soporto verlas sufrir y menos por hombres, no sé cuánto tiempo tiene que pasar para que abra los ojos y se dé cuenta que Alexandre es un patán.
–Yo tampoco lo soporto, demasiado pretencioso para Fedora; de cualquier forma sabe que nos preocupamos por ella, pero no queda más que apoyarla y haremos una fiesta el día que ella termine con él. Pídele disculpas, no dejes las cosas así, ahora come que se hace tarde.
Las tres salimos del departamento, caminábamos todos los días, vivir cerca de la escuela si que tiene sus ventajas.
Avanzamos por la acera, algo rápido porque ninguna decía algo para romper con este silencio incómodo que se había generado tras la pelea, unas tiendas antes de llegar a la entrada de la universidad, decidí romper el hielo.
–Jade no tienes nada que decirle a Fedora–ambas se miraron fijamente unos segundos, se notaba que las dos estaban avergonzadas por lo ocurrido antes de salir de casa.
–Si, te debo una disculpa, no soy quien para intervenir en tu vida amorosa, sal con quien tu quieras, no importa mi opinión o la de Idina. Te quiero y es por eso que no quiero que nadie te haga daño–Fedora sonrió tras escuchar las palabras de Jade.
–Aceptó tus disculpas, yo no debí lanzarte el dinero a la cara, me excedí.
–Descuida, me lo gane–las tome ambas del brazo y seguimos caminando.
Una vez que llegamos a la escuela, cada quien tomó un camino diferente.
Yo tenía algo deprisa, he tenido mucha presión últimamente, la presentación para la que tanto me estaba preparando esta a la vuelta de la esquina y no dejaría que mi archienemigo Dante Ricci me robe el estelar porque no pararía de restregar su logro en mi rostro. No sé que le hice a ese chico que me odia tanto, en fin, no puedes agradarle a todo el mundo.
–Llegas justo a tiempo Dante ya empezó a hacerse notar–comentó Gala.
Observe a mi enemigo público platicando con Jacques, el joven autor de la obra que pronto estrenaría en la universidad. Claro, la vieja táctica de hacerse amigo del autor para obtener un buen papel.
–¡Todos a sus puestos!–llamó el profesor Jean-Paul
Tras dos horas de ensayos y modificaciones a la obra, por fin anunciarán a la persona que tendría la oportunidad de interpretar al protagonista.
–Reúnan se al centro por favor, la decisión no ha sido para nada fácil, teníamos varios candidatos pero al final nos quedaremos con nada más y nada menos que con Idina Georgiou, felicitaciones–anunció Jacques, quien me tomo de la mano y me puso al frente mientras todos aplaudían, todos menos Dante, quien nos observa con desprecio.
–Definitivamente no sabes nada de buenos actores y mucho menos bailarines–blasfemo en contra de Jacques, tomó sus cosas y abandono el escenario como alma que lleva el diablo.
Tanto como Jacques y como yo ignoramos su comentario, estaba anonadada, me había quedado con el estelar.
Me quedé un rato más con el autor para discutir ciertas cosas de la obra. Una vez que terminamos me dio mi libreto y nos fuimos de ahí.
No dude en comentárselo a mi abuela por llamada y obviamente a mi hermano también; los dos se alegraron mucho por mi y prometieron volar a París para verme actuar y bailar en la obra.
Por la tarde me reuní con las chicas en un restaurante cerca de la Catedral de Notre Dam para celebrar mi logro.
–Mañana tenemos mucho que celebrar, enserio estoy esperando con ansias la exposición, tengo un buen presentimiento–alego Jade.
–Calma tigresa, nada de abandonarme o dejarme con Fedora y Alexandre.
–¡Hey¡ qué tiene eso de malo Idina–mi rubia amiga, me amenazó con su tenedor
–No quiero ser un mal tercio–alce mis manos en forma de rendición.
Seguimos bebiendo y platicando de la vida como si nada. Por eso las quería mucho, se habían convertido en mis hermanas y nadie cambiaría eso, o sí.
...
–Quién diría que un año después me arrepentirá tanto de ir a esa exposición, Malek Ivanoff, yo nunca fui tuya y aún así prometimos tantas cosas.
–No empieces ¿Quieres?–Malek estaba enojado, pero si cree que yo me iba a tragar su cuento de que aquella chica es solo una amiga está loco.
–Sabes qué, yo me largo–tomé mi bolso y mi abrigo, Malek observo todos mis movimientos pero no trato de detenerme–En tú vida, vuelas a buscarme, maldito mentiroso–salí de ahí con el corazón en mil pedazos y me prometí que no volvería a caer en sus mentiras.