Regina
Siento que sus manos reposan en mi cintura, nos jalamos al mismo tiempo y sin pensarlo más, nuestros labios se juntan.
Definitivamente estoy flotando, cierro los ojos y veo fuegos artificiales a nuestro alrededor, siento que giramos y que no existe nada en el mundo más que nosotros.
El aroma de su loción me embriaga y en definitiva, no sé cómo, solo sé que estoy completamente enamorada de este hombre.
Nos separamos de a poco, como si no quisiéramos hacerlo, y es que en verdad mi cuerpo y mi alma me dicen a gritos que aquí es donde pertenezco.
Juntamos nuestras frentes e inhalamos profundo tratando de recuperar la respiración, tengo los ojos cerrados para poder disfrutar de su aroma.
Sus brazos siguen en mi cintura como los míos en su cuello, levanto la mirada y me topo con la sonrisa más bella que he visto nunca.
– Eres la única mujer que en menos de dos segundos, ha puesto mi mundo de cabeza.
– Eres el único chico con el que deseo estar.
– Tal vez te suene demasiado loco, pero en verdad no deseo estar lejos de ti. – Me dice en un susurro.
– Y yo tampoco de ti.
Siento que me aprieta a él y hago lo mismo, con lo que sentimos nuestra ropa mojada, regresando a la realidad. Nos separamos por impulso y nos echamos a reír.
Estamos doblados en carcajadas, viéndonos, es mas que gracioso esto, según veníamos a que me cambiará y ahora ambos estamos llenos de sopa.
Escucho mi móvil sonar con un mensaje y de a poco voy tratando de controlarme, es Viry diciendo que no me preocupe que ella me cubre.
– Sabes, por hoy fue suficiente, te regreso tu sudadera mañana, llamaré un taxi para ir a casa. Mi casa está algo lejos, así que...
– Mi casa está a diez minutos en auto. – Dice demasiado rápido, apenas alcancé a entenderlo. Se que no debería pero en verdad algo me llama a ir.
– Solo si me dejas duchar, estoy toda pegajosa y ya no aguanto, al rato voy a andar llena de moscas.
– Yo sería la principal mosca.
Nos quedamos viendo por unos segundos, y una vez más rompemos en carcajadas, hay creo que nunca había reído tanto en mi vida.
Tras unos minutos después de calmarnos, él muy amablemente abre la puerta del copiloto y me ayuda a ingresar al auto.
Introduce la mitad de su cuerpo y me coloca el cinturón de seguridad, está por salir y una vez más me da un pequeño beso en los labios, espera a que le diga algo.
Al no ver que le reclame o algo por el estilo, ataca de nuevo mis labios, ahora en un beso más profundo, suave pero intenso a la vez.
Sus manos están acunando mi rostro, sus dedos meñique acarician mi cuello, yo solo no quiero que termine, quiero seguir flotando en esta bella nube rosa, en la que estoy desde hace unas horas cuando choque con él.
Mi cuerpo empieza a subir de temperatura cuando una de sus manos baja un poco y la coloca tras mi nuca, siento un ligero apretón en mi cabello suelto, con lo que un gemido casi inaudible sale de mis labios, los cuales Army no ha dejado de besar.
Siento mis labios un poco hinchados, y es que ya perdí la cuenta de cuanto llevamos así, el aire empieza a faltar nos, y es cuando nos separamos de la manera más lenta posible.
Nos vemos unos instantes y ambos sonreímos tontamente, paso la lengua por mis labios disfrutando de los restos de su sabor.
Deja un último pico y cierra la puerta para dirigirse al puesto de piloto, enciende el auto y salimos del estacionamiento.
Se ve guapísimo conduciendo, y yo estoy muy desconcertada, como es posible que de un momento a otro vaya en contra de lo que yo misma había planeado.
No tardamos mucho en llegar a un edificio de departamentos, no diré que son de lujo, porque no es así, pero tampoco son de seguridad de vivienda.
Aparca el auto y una vez más me ayuda a bajar, subimos tres pisos y llegamos a su hogar, es un lugar pequeño pero acogedor.
Tiene un pequeño comedor junto a otro espacio que da como sala, una cocina con lo necesario, Army entra corriendo a una puerta que está a lado de sala.
Unos minutos después regresa con un par de toallas y unas sandalias, enormes a decir verdad, yo soy bajita, no alcanzo ni el metro con setenta.
El ha de medir mínimo como un metro noventa, soy pequeña a su lado, un tanto nervios me indica donde esta el baño y se queda parado viéndome.
Le veo un poco divertida por la situación y es cuando se percata de que estoy esperando a que salga para poder ducharme.
– Si... Si necesitas algo... Estoy afuera. – Comenta mientras va caminando de espaldas a la salida y limpiando sus manos en el pantalón.
Me deshago de mi ropa sucia lo más rápido que puedo y me meto bajo la lluvia artificial, esto si que es relajante, no tardó mucho en enjuagarme, como no tengo nada de mis productos pues solo me quito lo pegajoso de los líquidos.
Tomo el pomo de la puerta para abrirla y me topo de frente con un Armando dando vueltas frente a la entrada del baño.
– Perdón... Yo... No, no, no. Oh en verdad disculpa.
– ¿Me prestas algo de ropa?
– Si... Si claro, aguarda aquí... No ven, rayos – Solo da vueltas, parece que le han clavado un pie al suelo y esta dando vueltas sin parar, se ve tan lindo.
– Army... Army... ARMANDO.
– Mande. – Se para en seco después de tremendo grito que le di.
– Vamos a una habitación, me traes la ropa y sales a preparar un té ¿Te parece?
– Si, ven.
Me guía a la habitación junto al baño, me dice que es suya, que la de a lado es más bien un cuarto vacío, que ocupa como mini estudio.
Me da una playera, un pantalón de chandal y unos bóxers nuevos, me dice que me espera afuera y por fin puedo derretirme cual vil helado en pleno sol.
Todo lo que el demostró de nervios me los tuve que tragar para no complicar la situación, pero en verdad estoy que muero, además se ve divino todo sonrojado.
Es que no es ningún engreído como muchos en el campus, es sencillo, tímido, pero a la vez varonil, fuerte, con bellos ojos azules que te hacen querer hundirte en ese profundo mar, y una sonrisa que te eleva al cielo en segundos, y besa como los dioses.
Yo creo que en este momento tengo la cara como emoji con ojos de corazón, así me siento, es que esto es tan irreal, que me da miedo caer de sopetón y darme cuenta que no es el príncipe que ya me cree en mi cabeza.
Salgo de la pieza pareciendo niño jugando a ser grande, todo me queda enorme, por suerte el pantalón tiene cintas para poder ajustarlo.
La verdad pasamos una tarde muy amena, la lluvia empezó a caer y ya no regresamos a la uní. Pasamos el resto del día en su departamento.
Platicamos como jamás lo había hecho con nadie, parece como si nos conociéramos de toda la vida, es tan fácil estar con él.
Se nos hizo super tarde, nunca nos dimos cuenta del tiempo, hasta que giré mi vista a la ventana para darme cuenta que ya había anochecido.
Quicé pedir un taxi pero una vez más se ofreció a llevarme, esta vez a mi casa, no pude negarme, esta demás decir que me encanta estar a su lado.
Llegamos una hora después a mi hogar, la verdad es que si vivo un poquito lejos del campus, Army sigue siendo un caballero y me abre la puerta del auto.
No quiero hacerme ideas, pero si la vida me da la oportunidad de conocerlo más y que sea el hombre que creo es, no me veo con nadie más por el resto de mis días.