Capítulo 12.

2226 Words
Lucian: Tener a Charlotte en mi casa era algo emocionante pero molestarla con cualquier tontería, me gustaba más, verla sonrojarse por cada palabra que le decía ya era mucho para mi. Quisiera poder subirla sobre la mesa y meterme entre sus piernas, pero no debo, ella me patearia los huevos y se iría de mi vida y no quiero eso, ella me importa demasiado. —Bien, entonces deseas una pequeña mesa de cristal en la sala y otra en tu despacho —decía mientras anotaba. Verla tan concentrada en su trabajo me encantaba, como se mordía el labio cuando se equivocaba en cualquier cosa, esos ojos detrás de esos lentes de lectura hacían estragos en mi. Charlotte es una perdición donde estoy dispuesto a perderme. —Por supuesto. —Bien.. Si ya es todo, terminamos por hoy —empezó a recoger sus cosas— mañana vendré con otra decoradora y algunos muebles para ir empezando. —Me parece bien.. Oye antes de que te vayas ¿te gustaría ver una parte de la casa? —No. —Oh vamos Charlie, será solo un momento, además de que no hablamos sobre el jardín. Ella pareció pensarlo y asintió, dejó sus cosas en la mesa y ambos salimos hacia el jardín, esto era lo que más me gustaba de la casa, el. Jardín. Es enorme y tiene una piscina perfecta, un mini bar hecho de madera y palmas, al igual que una chimenea de ladrillo y la parrillera, las sillas largas, el horno y muebles, de toda la casa, me gustaba estar aquí. —Como siempre, exagerando. —Me conoces preciosa —reí— sabes que jamás me conformo con nada pequeño. Ella caminó hasta el límite de la piscina. —¿Donde está tu esposa? —Te dije que iba a divorciarme —le enseñé la mano donde estaba el anillo. —Si esto es un truco para que caiga, estas equivocado —se cruzo de brazos. —No es un truco —bufé— he querido divorciarme desde que me case con Romina y ya estoy en proceso aunque ella no quiera darme el divorcio —mire fijamente a Charlotte— después que salga el divorcio, me encargaré de conquistarte. Me acerque más a ella quedando frente a frente, su aroma a rosas es exquisito. —Ni lo sueñes Lucian. —¿Porqué? ¿Porque no quieres que te conquiste? —Porque no quiero más desilusiones en mi vida.. Ya suficiente tengo con ustedes y lo demás.. Yo estoy tranquila, en paz conmigo misma y así quiero estar, no pienso perder mi estabilidad emocional por nadie. ¿Ustedes? Acaso... ¿Había alguien más? —Charlotte, tu jamás has salido de mi corazón.. Cuando digo que te amo, lo digo en serio, jamas deje de amarte.. —No te creo, además, si me amaras tanto como dices, no me hubieses dejado, te hubieses quedado conmigo.. —sus ojos se tornaron tristes. —Lo siento amor, no hay un día en el que no me arrepienta de la estúpida decisión que tomé.. Pero creeme, jamas te he dejado de amar, me conoces, sabes que siempre he sido honesto. —No lo fuiste conmigo cuando te fuiste —sus lágrimas salieron— me sentí mal, traicionada y estaba rota.. Ahora regresas, casado y creyendo que podras tener una oportunidad conmigo, estás equivocado Lucian. Me acerqué más a ella pero retrocedió, tanto que cayó a la piscina, me saqué el teléfono del bolsillo y me lancé para sacarla de ahí, la tome de la cintura y la senté en la orilla de ésta. —¿Estas bien? —Si creo.. —se miró la ropa— joder. Me salí de la piscina y la ayude a levantarse, si camisa se hizo transparente y me di cuenta de aqui habían trabajadores, de inmediato salí y los vi recogiendo sus cosas. —Pueden irse, nos vemos mañana. —Si señor. Regrese de nuevo a la casa para buscar una toalla, salí a la piscina donde estaba Charlotte sacándose los tacones. —Ten, debes secarte —le tendi la toalla. Se empezó a secar el cabello y después el cuerpo, maldita sea, que sexy. —Mejor vamos adentro para que te seques. Ella asintió y entramos, subimos hacia mi habitación ya que era la única que estaba acondicionada con todo. Busqué una camisa grande y un short para que ella se lo colocara. —Ni creas que me voy a quitar mi ropa. —Es para ponerla a secar en la lavadora Charlotte —me crucé de brazos— así no te vas mojada a tu casa. —Bien, salte. Levanté las manos y salí de la habitación para esperar que se terminara de cambiar, espere como. Un idiota en la puerta hasta que abrió. —Ten. Me dio toda la ropa, pero faltaban las bragas. —¿Las bragas? —No —negó— esas se quedan conmigo. —Charlie —rodé los ojos— no me vengas con eso ahora, recuerda que en varias ocasiones te lavaba las bragas cuando estabas enferma.. No seas tonta, dame las bragas para ponerlas a secar. De mala gana me las dio y baje hasta la habitación de lavado, metí en la secadora su ropa, pero me ganó la curiosidad de ver sus bragas, me reí cuando vi las lindas bragas de patitos, jamas ha cambiado su gusto por usarlas, metí todo y se empezó a secar, hasta ahora me doy cuenta de que estaba mojado también, me quite la ropa y la metí en la otra secadora, me dejé el bóxer y subí hasta mi habitación donde Charlotte seguía de pie donde la dejé. —Lucian ¿que haces? —me miró mal. —¿Ir a secarme? —dije obvio mientras reía. Entré al baño y me cambié el bóxer, me puse la toalla y salí a buscar ropa en lo closet, me puse el bóxer y luego el pantalón de cuandal con una musculosa gris. Por suerte mi closet es grande si no, me estaría lanzando un zapato por cambiarme frente a ella. Salí y ella estaba terminando se secarse el cabello cuando empezó a llover con mucha fuerza. —¿En serio? —miró hacia arriba. Me reí. —Espera que escampe un poco para que te vayas. —Bien.. —Vamos. Ambos salimos de la habitación y bajamos hasta mi sala, quite las sábanas de los sofá y puse sobre el una manta para que ella se sentara, mire por la ventana y me di cuenta de que la lluvia no iba a parar por ahora, el cielo estaba gris. —Ésto tardará un poco —asintió rendida— haré algo caliente para ti. Fui hasta la cocina y ya no había nadie, Tanya jamás se quedaba, al menos no por ahora que la casa no tiene las habitaciones acondicionadas para ella y las de servicio, así que me tocara hacerle un poco de café con pan de mantequilla. Encendí la cafetera rápidamente y en pocos minutos se hizo el café, serví dos tazas con el pan y regrese a la sala donde Charlotte estaba enrollada en la manta que le di, se veía tan hermosa. —Aquí tienes —le di la taza y el pan— con dos de azúcar. —Gracias —murmuró. Me senté frente a ella e hice lo mismo, me quedé en silencio cuando la luz de la casa se había ido, afuera estaba cayendo una tormenta, me levanté y encendí la chimenea. Ésto me hizo recordar cuando tenía los domingos libres y ambos nos sentabamos en la sala a hablar sobre cualquier tontería o chismear entre nosotros.. Joder que tiempos. Ambos estábamos en un silencio que no era incómodo, no quería hablar para no haberla sentir mal o incómoda, pero preferiría que ella lo rompiera como ahora. —¿Como conociste a Romina? Su pregunta me tomó por sorpresa, tal vez ésta sea la oportunidad para hablar sobre el pasado y dejar todo aclarado de una vez. —Fue antes de conocerte —asintió— tuvimos una aventura corta. —¿Y como es que te casaste? —Cuando estábamos en una relación los dos, ella había aparecido con un niño —ella jadeo sorprendida—, en esa aventura quedó embarazada. —¿Por eso me dejaste? —preguntó suavemente. —Si —bajé la cabeza— además de que mi padre me había amenazado con quitarme todo, tuve que hacerme cargo de Romina y mi hijo, en ese entonces fui un cobarde que le importaba solo el dinero.. —Lo sigues siendo. —Pero ahora es mi propio dinero... Ya no tengo necesidad de trabajar para mi padre.. En ese momento me deje manipular por el y Romina, con el tiempo intenté hacer una familia con ella pero no funcionó.. Ella me celaba demasiado, peleaba conmigo por cualquier cosa —hice una pausa— me había arrepentido tanto de haber tomado esa decisión. —Quizá si me hubieses dicho Lucian.. Te hubiese entendido, pero decidiste ser un cobarde. —Lo sé y no sabes cuanto me arrepiento de no haber pensado bien las cosas que hice en ese momento. —Pero ya no se puede regresar el pasado. —Creeme que cambiaría mi fortuna por hacerlo.. No hay día en que no me arrepienta de haberte perdido a ti y a mi hijo. —¿Que quieres decir con eso? —Mi hijo murió hace años.. Escucha si te digo ésto, no es para que pienses que quiero usar eso a mi favor —negué— el tema de mi hijo es delicado. Era mejor aclararlo antes de que pensara otra cosa. —Mi hijo era pequeño cuando enfermó de leucemia, fue un proceso duro del cual Romina y yo estábamos más que unidos en eso, fueron meses de tratamientos, nos habíamos ido al extranjero para buscar los mejores médicos pero no fue suficiente para el.. Ningún tratamiento funcionaba porque su leucemia se detectó ya muy tarde y había llegado a metástasis —sentí un nudo en mi garganta— no pasaron cinco meses de eso cuando su cuerpo no resistió y falleció. Charlotte estaba sorprendida por mis palabras. —Desde la muerte de mi hijo decidí que todo cambiaria, renuncie al dinero que me había dado mi padre, porqué tu sabias más que nadie que para mí en ese entonces era lo único en que pensaba —asintió— luego de perder a mi hijo la manera de pensar cambió, trabajé duro para tener mi empresa, deje de ser tan arrogante para ser un hombre distante y frío.. Lo único que hacía era trabajar, nada más. Luego empezaron los problemas con Romina, sus celos fueron enfermizos, me inventaba amantes de donde no las tenia. —¿Y era cierto? —No —negué— cuando murió mi hijo, cambie por completo, deje de tener amantes casuales, estaba tan hundido en mi dolor que nada lo compensaba, solo el trabajo me distraía de llegar a casa y no escuchar a mi hijo reír, llorar o correr al verme llegar a la casa.. No quería regresar y encontrarme con ese silencio —carraspee—, ya desde hace años quiero dejarla pero.. Siempre me decía que era lo único que le quedaba y me quedaba a su lado, hasta que no lo soporte más y nos separamos, ese día, en que nos encontramos.. No pienses que la quiero dejar por ti, la quiero dejar porque jamás la amé y ya no hay nada que nos una. Charlotte se quedó en silencio, quizá no haya creído en mis palabras, pero estaba siendo completamente sincero con ella. —Lo único que quiero pedirte ahora Charlie es que me perdones —quedé de rodillas frente a ella—, perdoname por no pensar en ti en ese entonces y ser un maldito egoísta, no hay día en que no me arrepienta de haberte dejado... Lo siento tanto amor. Me dolía el pecho, quería abrazarla pero no podía, lo único que quería era que me perdonara para poder estar tranquilo.. —Que te perdone no significa que cambie mi forma de pensar con respecto a nosotros Lucian, me hiciste mucho daño. —Lo sé amor.. Por ahora lo que quiero es tu perdón, mírame aquí arrodillado ante ti pidiendo que me perdones —sentí mis ojos picar—, yo voy a encargarme de construir lo que alguna vez destrui, creeme que después de mi hijo, tu eres la persona que más me importa en el mundo.. Perdoname amor, perdoname por lastimarte y dejarte. Se bajó del mueble y se arrodilló frente a mi, puso sus manos en mis mejillas y limpió las lágrimas que no me di cuenta que tenía. —Está bien.. Voy a perdonarte, pero no voy a volver contigo Lucian —paso sus pulgares por mis labios—, me conoces y sabes que soy muy orgullosa. —Lo sé.. Pero tu sabes que yo no me rindo Charlotte, voy a hacer todo lo que esta en mis manos para conquistarte y tenerte a mi lado. —Suerte con ello. Sabía que hablaba en serio, aunque se que Charlotte me la pondrá difícil.. No voy a rendirme, voy a luchar hasta tenerla conmigo, así tenga que pelear con muchos hombres por ella.
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