Charlotte:
Dos días después.
Pasaron dos días en los que trabajé con Lucian en la decoración de su casa y despacho, fue sencillo hacerlo ya que casi toda la casa tenía una decoración propia así que fue pan comido.
Me había quedado esa noche en su casa, ambos nos quedamos en el sofá esperando que pasara la tormenta pero no fue así si no hasta la madrugada y no tuve más opción que quedarme.
Pensaba casi en cada momento sus palabras, había tenido un niño y éste falleció, no sabía cómo sentirme al respecto, pero el estaba destrozado cuando me contaba cada palabra para el perder a su niño seguramente fue muy doloroso, también por la que era su esposa porque ya no está casado según el, yo por mi parte si lo perdoné, ya no quiero seguir atormentandome con ninguno, por eso es que decidí escucharlos a los tres, aun me falta Morgan y Jonathan, pero ya será cuando los vea.
Estaba molesta por el motivo de Lucian, le importó más el dinero que nuestro amor, me cambió por unos cuantos billetes y yo que pensaba que era por otro motivo, es increíble el peso que tiene el dinero sobre otras personas, les importa más que otra cosa.
Larry vendrá a mi oficina para hablar sobre la decoración de su nuevo bar que ya está por terminar la remodelacion. Mi hermano va a amar su nuevo bar.
—Hola preciosa —Marie entro a mi oficina— firma esto por favor.
Recibí el papel y lo mire detalladamente, era una solicitud para traer persianas y alfombras. Marie es la vicepresidente de mi empresa y socia, pero para firmar y autorizar cualquier compra o pago, tiene que hablar conmigo antes.
—Por favor que las alfombras no sean de Animal print —le entregue el papel firmado.
—Ya tenemos unas diez de esas ¿para que más? —rió.
—Por eso lo digo, el Animal Print pasó de moda hace años —seguí en mis papeles— solo a la señora Grant le encanta usarlas, por eso viene a comprarlas aquí.
—Ella y su obsecion por los tigres —reímos— oye.. Necesito que me cuentes todo sobre Lucian, no me has dicho nada ¿que hicieron? ¿Hablaron?
—No es momento para chismes Marie, mejor terminemos de trabajar y te cuento en mi departamento.
—¿Con unos tragos? —sonrió emocionada.
—Prefiero ahora el helado o ramen.
—Entonces es serio.. —asentí— entonces querida jefa —se levantó— estaré en tu departamento a las ocho con mucho helado, le diré a mi guapo novio que me quedaré contigo ¿estas bien con eso?
—Por supuesto —sonreí.
—Vale, nos vemos entonces.. Ah y en un rato llegan los adornos para cocina, supongo que Jasper las va a recibir.
—Ambos lo haremos —asintió.
Salió de mi oficina y yo seguí en mi trabajo. Definitivamente amo lo que hago, no me imagino trabajando para la empresa de mi padre o tal vez no estaría trabajando, si no el hombre que se casara conmigo para tomar el mando de la empresa, yo estaría en casa haciendo los quehaceres y seguramente con una panza enorme.
Solo de pensarlo la piel se me pone de gallina, agradezco tanto no haber pensado como mi madre y decidir no ser como ella, quien sabe si me hubiese topado con un hombre como mi padre y estaría recibiendo maltratos y humillaciones, yo no podría vivir así, sería un martirio.
(...)
Ya eran casi las ocho de la noche y estaba cerrando junto Con Jasper, hoy fue un día duro y necesitaba descansar.
—Jefa.. Quería preguntarle algo —sonaba nervioso.
—Si claro.
—¿Será que mañana puedo llegar un poco tarde?
—¿Porqué o para que?
—Es que quiero pedirle a mi novia que se case conmigo —sonrió nervioso— y mañana quisiera ir a ver un anillo para ella.
Tengo entendido que Jasper y su novia llevan varios años, esta chica es afortunada.
—Por supuesto que si Jasper, es más tómate la mañana libre para que busques con calma —asintió eufórico—me alegra que vayas a tomar ese gran paso.
—Lo sé jefa.. Estoy nervioso porque no se si acepte.
—Lo hará, ya verás, eres un buen chico además de un gran asistente.
—Deseeme suerte.
—No la necesitas, pero lo haré.. Buenas noches Jasper.
—Igual para usted jefa.
El se fue y yo subí a mi auto, Jasper lleva tiempo trabajando para mi y ha sido mi asistente más práctico, fiel y ordenado, algo que me gusta de él, por eso le subí el sueldo.. Espero que esa chica le diga que si.
Iba llegando al edificio y entré al estacionamiento, cuando estacione mi auto tomé mis cosas y baje, a esta hora el estacionamiento estaba desierto, siempre me causaba escalofríos cuando pasaba por aquí de noche, odiaba tanto que fuese subterráneo.
En el puesto de Fenn estaba Jonathan hablando con el, Fenn le hablaba a Jonathan con una gran sonrisa y Jonathan estaba igual..
—Señorita Charlotte, buenas noches —se quito el gorro.
—Buenas noches.
—Hola Charlotte —Jonathan me dio solo un asentimiento.
—Jonathan.
Caminé hasta el ascensor, justo en este momento se tardaba los cinco mil siglos para llegar.. Con sólo pensar que el esta aquí, me afecta un poco, me odiaba tanto por ésto.. No debía sentirme así por el, por nadie.
El ascensor se abrió y esperé que salieran algunas personas, entré pero Jonathan lo hizo detrás de mi. Genial universo, gracias.
Decidí quedarme en silencio hasta llegar a mi piso.
—Estas muy hermosa Charlotte, siempre lo diré, el verde oliva te queda espectacular.
Lo sabía, me gusta este color en mi ropa, es mi favorito.
—Vamos a hablar —lo mire confundida— necesito que me escuches para aliviar todo esto que traigo atorado aquí.. Si tu me lo permites.
—No creo que sea buena idea Jonathan.
—Por favor —insistió—, solo quiero que me escuches y después te dejaré en paz, sabes muy bien que lo que menos quiero es hacerte sentir agobiada.
Lo sé perfectamente, el siempre fue dulce conmigo.
—Está bien, vamos a mi departamento.
El asintió solamente y nos quedamos en silencio dentro del ascensor, hasta ser honesta, de los tres Jonathan era el más apuesto de eso no había duda.
Llegamos a mi piso y caminamos hasta la puerta de mi departamento, busqué la llave y abrí, me hice pa un lado para que entrara y así lo hizo.
—Siéntate por favor.
El asintió y fui hasta mi habitación para dejar mis cosas y quitarme los tacones, me puse mis pantuflas y salí hasta la sala, Jonathan estaba sonriendo mientras acariciaba mi gato. Conni parecía muy a gusto en los brazos de Jonathan, que por cierto eran enormes y habían varios tatuajes.
—¿Cómo se llama?
—Conni, no entiendo como es que le gustas si cuando viene Marie le huye..
—No lo se —rió—, los animales me aman.. Eres muy consentido ¿verdad? —le hablaba a mi bebé— ¿lo rescataste?
—¿Cómo lo sabes?
—Por la falta de una oreja —asentí.
—Lo encontré en la calle cuando estaba más pequeño.
A Conni le hace falta una oreja, según el veterinario alguna bestia humana se la cortó por maldad.
A Conni le pareció suficiente cariño y se bajó del regazo de Jonathan para irse.
—¿Quieres algo de tomar?
—No, estoy bien gracias..
—Bien, puedes hablar.
Estaba dispuesta a escucharlo y saber sus motivos, quiero saber que es lo que tiene que decirme.