Ese chico era muy raro, había sido de los engreídos prepotentes que gastan el dinero de sus padres como si nada le importara y en realidad no le importaba ya que no era su dinero. Según cuentan algunos de mis abuelos que si un ser rico creaba su imperio era para sus descendientes pero que no todos los ricachones pensaban de ese modo ya que solo veían su bienestar mientras aún vivían. Pero los padres de este chico le dejaron todo desde mucho antes pero no lo supo apreciar.
—Entonces tu tienes hijos y mujer...
—Si, por eso entiendo que es tratar a una mujer y de paso que mi esposa es de temperamento fuerte.
—Huy eso es fuerte— carcajee — pero te toco una buena mujer después de todo.
—Si eso está de por demás claro— río.
Estuvimos hablando durante un rato más hasta que me llamaron al celular porque necesitaban resolviera en casa unos asuntos familiares y económicos.
—¿Si?— respondí al contestar el celular.
— necesitamos que vuelva a casa señorita... Hay unas cosas pendientes en casa que necesitan resolverse, además sus abuelos arreglaron un matrimonio para usted y necesitan que conozca a su prometido...
—¿Que? Me están bromeando no creo que sea cierto.
—no mi señora Sol, es de verdad lo que le digo así que por favor dese prisa en llegar ya que más que el compromiso son los asuntos por resolver.
—Entiendo— afirme y luego colgué.
—¡Nos vamos Eva!— grite a todo pulmón dirigiendome hacía el auto
—¡Si señora!
—¡Adiós! Espero verte muy pronto y también me gustaría conocer a tu familia— sacudí mi mano y luego el la suya dándome una gran sonrisa.
—¡Adiós! Ya se dónde encontrarte igualmente.
Carcajee.
Nos subimos al auto y fuimos directo a casa.
En el camino Eva me preguntó que había pasado con aquel joven y le contesté que me gustaba pero que era casado y tenía familia entonces que era una muy mala idea meterme con el. Su mujer se veía que tenía el carácter fuerte y que le aguanto suficiente pero que por decisión propia no había querido hacerla sufrir más.
—hombre honorable— dijo Eva volteando su mirada— no muchos son así.
—Supongo pero tampoco son tan malos como creemos ¿verdad?
—ni idea pero si de algo si conservo una idea es de mis padres discutiendo y mis familia varones vendiéndome por un cigarrillo.
—se a qué te refieres y odio lo recuerdes así que bórralo.
—si te entiendo y ya lo borre ¿entiendes?— pregunte asegurándome de que su bienestar es lo que mas me importa con respecto a ella— no lo olvides... se como eres y se que no quieres recordar eso así que tranquila nunca dejare que te hagan daño.
—lose... aprecio tanto todo lo que me has dado que no tengo ni idea de como pagarte— su voz se rompió en esa ultima palabra.
—no digas nunca mas eso ¿entiendes?— respondí enojada— no me gusta enojarme Eva y eso lo sabes mas que nadie en este mundo.
—perdóname, no pensé te enojara tanto ese tema.
—pues lo hace y mucho, odie ese tiempo en que pasaste lo que pasaste con todos ellos y no quiero ni siquiera saber que alguno de ellos quiere salir del hueco en el que esta porque prometo volverlo a meter.
—gracias... por todo Sol.
—nada que agradecer así que todo bien con nosotras, ya se me bajo el enojo— reí.
—si ya note que se te bajo el enojo mujer, si fueras pelirroja tu cabello ya hubiese ardido
Carcajee hasta que termine solo sonriendo y en mi mente venían las imágenes que vi mas de una vez no solo desde la ventana de su habitación si no también en los parques, la casa en general y muchos sitios mas a donde la llevaban. Eva nunca quiso hablar de lo que sucedía en realidad cuando yo no estaba con ella y estoy muy segura de que la violaron... pero es demasiado valiente como para decir o si quiera llorar por algo como eso.
—¿ya casi llegamos?— pregunto un poco confusa y de con cara muy extraña— es que estoy que me vomito y no creo aguantar demasiado.
—si, ya estamos cerca.
—¡bien...! pero apúrate que se hace tarde y estoy que vomito tu auto.
—¡no se te ocurra! ya estamos cerca...
Una vez en casa decidí mandar todo a volar: ropa, zapatos, cartera, zarcillos, pulseras y todo lo que implicara verme presentable para poner en lo alto a mi familia.
Y entonces hay surgió, esa idea de aquel muchacho sobre lo que me comento de su familia y de su esposa. En definitivo ninguna mujer aguantaría lo que ella aguanto por él y para nada se calaría eso con un hijo encima, entonces, muchos hombres no comprenden que hay mujeres que aguantan por ellos y terminan siendo infieles o unos canallas que no saben respetar. Espero mi esposo no sea de esa forma tan irritante y poco profesional, ya que además de no tener paciencia tampoco tengo tolerancia por el maltrato femenino, es posible que acabe siendo viuda....
Oye... ¿Viuda?¡Bingo! puedo convertirme en viuda y así no rendir cuentas a mi marido, entonces seria libre y feliz durante toda mi vida, pero antes de morir misteriosamente tengo que tener un hijo con él y ya el resto no sería un problema.
— señorita la cena está lista...— dice una de mis sirvientas mientras toca repetidamente la puerta
— ¡Voy! Estoy un poco cansada y no quiero me apuren así que tenme piedad que ya mismo bajo por ti.
— muy bien señorita, la espero abajo.
Asentí con la cabeza sin decir una sola palabra y escuché como sus pasos se iban a alejando de la habitación.
—no puedo creerlo, esta vida es realmente difícil pero bueno todo sigue— me dije a mi misma y fui directo al closet por un piyama decente para colocarme.
Abrí la puerta y fui directo hacia la cocina para robarme un yogurt antes de irme a cenar. Ya que los ancianos eran muy estrictos con la comida antes de la cena y de cierto modo todo eso me daba fastidio. Ya que no me dejaban ni ir al baño felizmente porque significaba una deshonra” para todo hay reglas" era su famosa frase y realmente me irritaba, pero no podía opinar nada. Ya sabemos que los ricos somos juguetes de los ancianos avariciosos y por lo tanto solo debemos hacer lo que les sale de las nalgas. Disculpen mi expresión, pero esa es la realidad y como ellos no disfrutaron pues nosotros los jóvenes mucho menos podemos hacerlo.