Luego de disfrutar mi pre-cena decidí sentarme en la mesa, donde recibí alrededor de 30 regaños no solo por mi vestimenta inapropiada si no porque ya estaba grande (para no decir anciana) y debía casarme pronto con alguien de dinero que tuviese el mismo estatus que yo o mucho mejor.
Y, aunque yo ya tenía mi idea completamente planeado sobre asesinar sutilmente a mi futuro marido, pero claro después mucho después de tener a nuestro hijo quien sería el siguiente al mando en mi cadena de líderes.
Entre tanta gente hablando mis oídos no pudieron contenerse más por pedir un poco de paz que contuviera, aunque sea un poco de silencio un silencio legítimo que por naturaleza y herencia me correspondía.
—Bueno, señores. ¿ya acabaron? — dije en tono un poco enojada— estoy cansada y de verdad que no estoy de ánimos para aguantar hoy absolutamente nada, además, ¿cuándo les he faltado el respeto?
todos se vieron entre si y dijo el líder entonces:
—Nunca... por favor, retírate que Matilde se encargara de llevarte la cena hasta tu habitación— añadió el bien parecido mientras su decencia se dirigía por un grito que llegaba hasta la cocina—¡MATILDE!
La chica aferrada corrió rápidamente hacía el teniendo sumo cuidado de no caer frente suyo.
—¿Si señor? Dígame que necesita...— respondió con sumo cuidado para no ser engañada.
—lleva la comida de Sol hasta su habitación y no la tires como lo ha hecho con las demás.
—si señor... Disculpe señor...— asintió con la cabeza y se dirigió hasta la cocina para buscar un plato con lo que contenía mi cena.
—gracias Matilde eres muy amable— dije mientras sonreía y me retiraba a mi habitación.
Los estúpidos que vivían en esta casa eran del tipo de hombres qué pensaban que los sirvientes sólo eran pequeños juguetes con los que te podías divertir... Realmente muchas veces me dan asco, pero como siempre ellos son los que tienen la razón yo no tendría por qué opinar respecto a eso al menos eso me han enseñado durante toda mi vida. Por otro lado, en tanto desconcertante recibe una noticia un poco extraña de todas maneras mi cerebro lo que pensó fue qué era muy posible de qué fiesta necesitarán plata y no me refiero a los viejos de mi familia, ya que cuando me refiero a viejos son lo que apoyaron a la primera mujer luchadora de mi familia. Por decirlo así quienes prestaron el dinero para hacer todo lo que es hoy una maravilla.
—me pregunto si alguna vez podré tener decisión sobre algo o simplemente seguir haciendo la líder que puede resolver todos sus problemas en cuestión de segundos...—me pregunté casi segura de la respuesta— seguramente no sería así...
Dentro de unas semanas conocería quién será mi prometido y sólo espero que sea un buen hombre ya que esta vez no fue mi familia ni yo quién escoge a quién será mi compañero y él proveedor de una heredera digna a llevar la corona de la familia.
(…)
**En la tarde del día siguiente**
Hoy es mi cita con mi prometido y se podría decir que estoy un poco nerviosa pero no tanto como mi mamá lo estuvo cuando se prometió con mi padre.
Cada quien puede ver qué pasa con su futuro, pero sí puedo decir que debes conocer muy bien a tu pareja ya que bueno... Con esa persona duraras toda la vida y mucho más que pensarás en que harás con él. La mayoría de mi familia me ha dicho que puedo ser feliz tanto como ellos lo fueron ya que la gran mayoría de las familias que son de procedencia rica pueden ser felices, pero muchos son aún más felices por el hecho de que se juntan ambas familias y eso indica a qué es el doble del dinero para ellos sobre todo para la parte masculina.
Decidí llamar a Eva para comentarle que ellos me habían prometido a alguien y no sabía ni quién era, pero algo sí sabía y era que ese hombre se quedaría conmigo así no quisiera. La llamada no pudo caer al momento que llamé ya que suponía que ella había ido a algún club nocturno o algo por el estilo, pero luego 5 minutos recibí su llamada y se oía un poco preocupada.
—¡Sol, recibí tu llamada! ¿Te encuentras bien? — grito Eva preocupada por mi llamada como si nunca la hubiese llamado en medio de la noche.
— cálmate mujer, eso debería decirte yo ¿No crees que estás alterada en vano? Yo estoy bien de hecho estoy en mi casa de lo más tranquila que por cierto también es tu casa y todas estas ¿Dónde estás tú?
Carraspeó su garganta para evadir el tema.
(…)
Es momento de crecer dijo mi abuela hace mucho tiempo, antes de saber que estaba en un gran y serio problema puesto que conocía al grupo de asesinos más grande del país, para luego incluirme en el proyecto de iniciación para los líderes.
Recuerdo que entre mis enseñanzas e iniciación me golpearon tantas veces que ya no puedo ni recuerdo todo aquello que sufrí. Pero si recuerdo todas sus miradas de desaprobación cada vez que no podía cumplir uno de sus deseos repugnantes.
Aquel hombre que me veía como si no fuese digna de mi puesto de sucesor legítimo, pero siempre los superé siendo la mejor de las sucesoras y siendo la más adoptada al estilo de mis ancestros decidí avanzar siendo la mejor hasta hoy en día.
Momentos y deseos pasaron por mi mente una y otra vez queriendo surgir comí cualquier heredero pero que sucedía tras escuchar esas palabras ahogadas en dolor que brotaban de su boca... Me atormentaba una y otra vez cada noche hasta tener la edad suficiente.
Abrí mis ojos para darme cuenta de que era solo un mal sueño y nada más que eso. Pero sin antes dudar de que ese sueño tuviera algo real y eran sus palabras, las palabras de realidad que todos en eso comprendían.
Amaneció y lo primero que escuche fue la voz de una de las señoras de limpieza decirme que por favor estuviese lista para la presentación.
—¿cuál presentación? creo que estas mujeres se volvieron locas de verdad que si...— me levante de un brinco como los gatos cuando los asustan— ¡es cierto, hoy es la presentación!
Fui corriendo al closet para buscar un conjunto decente que me hiciera no solo ver hermosa también muy linda entonces apareció el perfecto... una camisa blanca con el escote más sexy jamás visto, los pantalones estilo pescador con zapatos descubiertos de tacón.
— ¡perfecto! Esto sí que es una maravilla, es la ropa perfecta para mí y seguro que a este tipo le encantara lo sensual que me veo.
Me prepare y baje con rapidez las escaleras para fijarme que si bajaba aún más rápido terminaría con mi cara en el suelo.
—señorita su auto está listo, debe ir a la dirección que aparece en el papel, por favor procure no perderse ya que es importante que asista pues ese joven contiene mucho dinero y podrá saber que es muy importante para su familia ¿no?
— ¡oh, sí claro que sí! — respondí rápidamente.