ADRIK —¡A trabajar, mariposas! — los hombres aceleran sus flexiones —. Ya se acabó el tiempo para holgazanear, así que muevan sus lamentables culos. Algunos me tiran miradas asesinas y puedo notar que se contienen en responderme. Pero honestamente: Me importa una mierda. Aquí el jefe soy yo y si alguno de estos Alfas tiene algún problema con tener a un Omega al mando, dándoles órdenes que tienen que cumplir, no tendré ningún inconveniente en demostrarles mis capacidades. No llegué a este puesto por ser exactamente una delicada flor. Me costó mucho escalar a la posición en la que me encuentro hoy y dejarle saber a Magnus que no importa cuál es mi naturaleza, puedo ser tan o hasta más fuerte que cualquiera de estos hijos de puta. Afortunadamente, él se percató de mi valía al poco tiempo d

