Luisanna y David
–¡Villegas!... ¡Villegas!… ¡Villegas te estoy llamando! –exclamó Silvana alterada.
–Dime Silvi, ¿qué pasa ahora?
–Quiero tres cheques firmados y en blanco.
–¿Para qué? ¿Qué más falta?
–No preguntes tanto, es la boda de tu hija y dará de qué hablar por años.
–Yo voy a hablar de esa boda todos los años que tarde en recuperarme de tanto gasto.
–Debe ser única, espectacular, que no falte nada. Como nuestra boda, ¿recuerdas?, todos la comentaron bastante tiempo.
–Claro que sí, pero fue porque tu padre invitó a su secretaria y tu mamá la sacó agarrándola por el cabello e insultándolos a los dos –dijo Raúl riendo a carcajadas.
–Villegas, dame los tres cheques ya.
Esta conversación se desarrolló en la fastuosa residencia de Raúl y Silvana Villegas, él, un exitoso agente de Bienes Raíces que manejaba propiedades de muy alto nivel, ella, Diseñadora de Interiores, una dupla perfecta para su negocio. Ambos se referían a la boda de su hija Luisanna (con doble n era más distinguido, según su madre) con David Torres, un joven cirujano plástico hijo de Catalina y Armando Torres quienes hacían honor a su apellido con torres de dinero. Él, cirujano plástico de renombre y ella, su catálogo viviente con 52 años muy bien escondidos con cirugías y silicona.
Los jóvenes se conocieron cuando los Torres inauguraron el lujoso Pent House que le habían comprado a los Villegas, fue amor a primera vista…
***
Luisanna Villegas una linda joven de 22 años recién cumplidos y con estudios superiores en Bienes Raíces, terminados un mes atrás, enseguida comenzó a trabajar con su padre. Su trato amable la hacía muy confiable para los clientes y su carácter jovial la convertía siempre en el alma de la fiesta con sus amigos. Muchas conquistas, muy pocos novios, ninguna relación formal, creía en el romance así que deseaba una propuesta como en las películas. Sus amigas reían cuando ella dramatizaba la propuesta de sus sueños, pero les aseguraba que nunca aceptaría casarse si el chico no cubría su expectativa en ese aspecto.
Con la personalidad arrolladora de su madre, tenía que hacer uso de toda su astucia para salir de su red. Así que cuando Silvana quería ser una más de sus amigas, Luisanna con mucha habilidad la devolvía a su papel de madre. Su papá era un fiero león en la oficina que se convertía en manso cordero cuando oía el “Villegas” en la voz de su esposa.
Siempre fue mimada por sus padres y no sólo en su infancia. Toda su vida había sido cómoda, con viajes, su primer auto a los 16 y muchos otros obsequios por calificaciones, por graduación, por manejar con cuidado ó “porque sí” que era lo que contestaba a veces su madre cuando le daba zapatos, un bolso o alguna joya y ella preguntaba la razón del regalo. Aunque Luisanna le sonreía con picardía porque sabía que su plan era encubrir sus propias compras.
Su madre se encargaba del diseño de las propiedades que debían vender y en muchas ocasiones la contrataban para la decoración definitiva, cuando ocurría esto y obtenía el pago por su trabajo, invitaba a Luisanna a un día de Spa, salón de belleza y tiendas. Luisanna definitivamente llevaba una vida cómoda, despreocupada y feliz.
Uno de esos días felices, sus padres le pidieron que los acompañara a la “fiesta de bienvenida” que unos clientes prepararon en el Pent House que su padre les había vendido y que su madre decoró con un gusto exquisito, como ella no tenía ningún plan para ese día, decidió ir con ellos.
***
David Torres, un atractivo joven de 22 años recién graduado en Medicina General y a punto de iniciar una especialización en Cirugía Plástica, quería seguir los pasos de su reconocido padre. Hijo único de una pareja muy elegante y refinada, durante su infancia fue muy consentido por su abuelo paterno con quien tenía muchas aventuras imaginarias y largas conversaciones sobre el origen de las cosas, cuando su abuelo falleció se refugió en los libros convirtiéndose en un excelente estudiante. También era muy bueno en los deportes y eso lo hacía más popular, siempre recibía invitaciones a fiestas y paseos. No asistía a todos ya que a medida que avanzaba en sus estudios tenía menos tiempo libre. En el amor consideraba que aún no había tenido suerte.
Apenas instalados en el nuevo y amplio apartamento, una mañana oyó mucho bullicio y salió de su habitación a averiguar, se encontró con su madre en el pasillo y le preguntó:
–¿Nos mudamos otra vez?
–No hijo, ¡qué exagerado!, son arreglos para nuestra fiesta de esta noche.
–¿Qué vas a celebrar hoy madre? –preguntó escéptico porque su madre celebraba todo.
–Inauguraremos este apartamento, las invitaciones son para las 8:00 pm, te quiero listo y en punto tesoro.
–Estaré solo un rato, tengo planes aprovechando mis vacaciones, te acompaño solo una hora, ¿de acuerdo?
–Acepto tesoro, cuídate mucho y diviértete.
***
Luisanna llegó con sus padres y al saludar a los anfitriones se fijó en el joven que los acompañaba, él también la miró interesado, cuando ambos padres hicieron las presentaciones, David apartó a Luisanna para ofrecerle algo de beber en el bar dispuesto para la fiesta, conversaron un rato y luego se dispusieron a bailar, de vez en cuando paraban, se acercaban a la barra y después sus cuerpos volvían a unirse al son de la música, así transcurrió la noche, David olvidó su compromiso de las 9:00 pm y solo deseaba extender las horas al lado de la linda chica que bailaba con él.
Desde esa noche las salidas y las llamadas telefónicas se hicieron muy frecuentes, cuando David debía comenzar su especialización, y sabiéndose con poco tiempo libre a partir de ese momento, le preguntó a Luisanna si quería ser su novia, pidiéndole paciencia porque estaría ocupado, pero prometiéndole que todos sus momentos libres serían para ella.
Era un noviazgo muy sólido de dos jóvenes maduros que se amaban y confiaban mucho uno en el otro.
Sus padres estaban encantados, sobre todo Silvana quien se imaginaba eternamente lozana gracias a su futuro yerno. Raúl Villegas y Armando Torres compartían algunas aficiones juntos, tales como jugar tenis o ver carreras de autos, también disfrutaban de algunos partidos televisados, con el paso del tiempo la amistad se iba haciendo más sólida entre ellos. Silvana y Catalina no eran tan unidas como ellos, Silvana a solas con Raúl acusaba a Catalina de estirada, que no hablaba sino que susurraba y ella se agotaba tratando de oír y entender lo que decía. Catalina a su vez le comentaba a su esposo que Silvana, a pesar de tener un gusto exquisito para vestirse y decorar, no hablaba sino que gritaba y gesticulaba mucho, decía que agradecía que Luisanna era moderada como su padre porque no soportaría una nuera escandalosa.
***
Un año antes de terminar la especialización se comprometieron, David organizó una cena romántica en un hermoso restaurante y antes del postre se acercaron unos violinistas y en el tallo de una rosa roja estaba atado un precioso anillo. Fue una propuesta muy romántica y Luisanna, por supuesto, dijo que sí, luego llegaron los padres y la cena se convirtió en una celebración de compromiso.
Silvana esa misma noche comenzó a planear la boda, aunque los chicos dijeron que fijarían la fecha después de que David obtuviera el título de Cirujano Plástico.
***
El día que David culminó su especialización sus padres hicieron una gran fiesta con todos sus amigos. Los Villegas le obsequiaron un lujoso reloj de marca y Luisanna le regaló entradas para el final de temporada del básquet profesional en primera fila. David estaba muy entusiasmado y mostraba las entradas a sus amigos quienes envidiaban una novia tan comprensiva.
Después de la fiesta, Luisanna y David acordaron casarse en un año, estimaban ya estar más establecidos para entonces y él ejerciendo exitosamente con su padre, quien ya había reacondicionado el consultorio para ambos.
Cuando notificaron la fecha, todos se alegraron y Luisanna casi tomó las riendas al contratar una planificadora de bodas, pero le advirtió que su madre tendría mucho protagonismo en los preparativos.
***
Faltan tres meses para el gran día y “tres meses pasan volando” decía Silvana Villegas cada vez que repasaba el plan de bodas con la planificadora a quien no dejaba en paz.
Hoy estaba en crisis, quería 6 damas de honor, adicional a la Dama de Honor Principal (que al principio quería ser ella hasta que todos la convencieron de que la Madre de la Novia era más importante y relevante) y una de las 6 damas se había fracturado una pierna y debía estar 4 meses dependiendo de muletas y “no, no, no, eso se verá horrible”, había que buscar una sustituta que cumpliera con todos los estándares de Silvana, porque la selección había sido como para el Miss Universo. Una de las damas era Carla, sobrina de Silvana y ella le dijo a su tía que tenía una amiga modelo de una famosísima marca de lencería para damas y que encajaría perfectamente en el grupo, la podía llamar a ver si estaba libre para la fecha ya que siempre se escapa a su casa para evitar a los paparazis. “Perfecto –contestó Silvana– avísame si puede”.
Carla llamó a su amiga, esperaba que estuviera libre para poder ayudar a su tía y evitarle un colapso nervioso; cuando le respondió dijo:
–Hola Victoria, soy Carla.
–Hola querida Carla, ¡qué sorpresa!
–Quiero pedirte un favor, mi prima Luisanna va a casarse en tres meses y si tú pudieras formar parte de su cortejo sería estupendo.
–¿En tres meses? Déjame revisar un momento por favor. Estoy libre, por cierto tengo anotada una escapada a tu casa. ¿Qué debo ponerme?
–¿Puedes darme tu talla o medidas?
–Vale te envió mis medidas.
–Muchas gracias Victoria, estaré en contacto.
–De acuerdo, lo hago con gusto.
***
Victoria Mayer, desde niña modelaba frente al espejo, sus muñecas eran público y fotógrafos que la aplaudían y admiraban, su madre la apoyaba y le decía que siguiera su sueño. A los 16 años la llevó a un casting y desde el primer momento impresionó por su alta estatura y su belleza, quisieron comenzar a prepararla de inmediato, pero su talento era innato, pronto estaba recorriendo Europa participando en los desfiles de moda más prestigiosos, fue en uno de estos desfiles que le ofrecieron un contrato exclusivo y millonario con la famosísima marca de lencería para la que aún trabaja. Sin embargo, de vez en cuando disfrutaba apartarse de todo y pasar tiempo en la agradable casa de su gran amiga Carla, se conocieron en la escuela siendo niñas y han mantenido amistad desde entonces, varias veces Carla ha disfrutado en primera fila de los desfiles de Victoria.
***
Carla le avisó a su tía que ya tenía el cortejo completo nuevamente y que pronto tendría las medidas para ajustar el vestido. Silvana se encargó de la confección de los mismos para que todos fueran exactamente iguales, pero gracias a su excelente gusto eran unos trajes muy bellos. Esto último lo recalcaba constantemente a Luisanna quien alegando que era una sorpresa no le permitía a su madre ver el vestido de novia, el cual ya estaba casi listo, solo faltaba una última prueba e iría sin su madre porque Silvana siempre quiso un gran vestido de princesa y ya no más, su vestido de 16 fue muy hermoso, pero no pudo sentarse en toda la noche. Por lo que, temiendo que volviera a hacer lo mismo, Luisanna decidió ocultarle incluso la tienda donde lo estaban haciendo, ya que la astuta de su madre visitó algunas tratando de investigar cuál era la elegida. Le dolía un poco hacerle eso, pero de lo contrario terminaría con un vestido inmenso.
***
El día del enlace amaneció con un sol radiante, lo cual fue maravilloso porque la boda sería a las 11:00 am ya que “a esa hora se casan las princesas”, decidió Silvana Villegas, nadie le llevó la contraria y ninguno verificó el dato.
La ceremonia sería al aire libre en un lugar con una hermosa vista a un lago azul y verdes montañas, el marco ideal para la boda soñada de Silvana para su hija, quien se dejó llevar por su madre en todo, menos en el vestido, en ese aspecto no le dio ninguna oportunidad a su progenitora quien opacó y contradijo a la paciente planificadora durante todo el proceso, aunque el resultado valió la pena.
Luisanna se vistió y mandó a llamar a su madre, cuando Silvana la vio sus ojos se llenaron de lágrimas y le dijo: “Elegiste muy bien hija, estás muy muy hermosa”. Se abrazaron y Silvana olvidó que no había escogido el vestido, al fin y al cabo su hija heredó su buen gusto y su traje de novia era perfecto.
Comenzó la entrada del cortejo y todos miraban sorprendidos y admirados a una de las damas que parecía una foto de revista andante, Silvana estaba muy satisfecha, todos los caballeros y las damas eran el marco adecuado para su preciosa hija.
Durante el festejo, como todos lo hacían, a nadie extrañó las furtivas miradas que el novio David Torres le dirigía a la hermosa chica que tanto llamaba la atención. Llegó el momento de despedirse y la pareja salió rumbo a su Luna de Miel, a su regreso les esperaba un lindo apartamento regalo de los padres de ambos, para que iniciaran su vida de casados.
***
Con el tiempo David adquirió mucho prestigio trabajando junto a su padre, sus consultas eran muy solicitadas y su clientela, tanto la recurrente como la primeriza, iba en aumento. Luisanna por su parte trabajaba con sus padres y ya tenía sus propios clientes cuya cantidad iba creciendo gracias a las excelentes referencias que obtenía después de cada trato.
Sí habían tenido altibajos, sobre todo por el tema de los hijos, ya que no lograban ponerse de acuerdo sobre el momento adecuado para tenerlos. En el fondo David evitaba el embarazo desde el día que Silvana anunció que se mudaría con ellos cuando Luisanna diera a luz, eso lo aterraba realmente y no se atrevía a mencionárselo a Luisanna para no herirla. De resto, pequeñas discusiones sobre todo por la intromisión de Silvana en asuntos tales como su destino de vacaciones o qué hacer los fines de semana, ya que muchas veces querían escaparse solos y cuando lograban hacerlo, al regresar llegaba el tornado Silvana y los reprendía severamente para luego llorar diciéndoles que querían sacarla de sus vidas. Era una situación estresante y en esos momentos se tenían el uno al otro, pero David no veía solución ya que mudarse no era una opción debido a que el consultorio se había convertido en una clínica dirigida por su padre y estaba en la misma zona en la que vivían.
***
Fue en la clínica donde David volvió a ver a la dama del cortejo que impresionó a todos los presentes en su boda con Luisanna, ella acudió como acompañante de una amiga que había sufrido una mala praxis en una cirugía de nariz y esperaba que él y su padre la corrigieran. En la primera oportunidad que tuvo le dijo que la recordaba y que le alegraba volver a verla, Victoria fue cordial pero distante, se dijo a sí misma: “Peligro, hombre casado”. La paciente estuvo dos días en la clínica por una reacción alérgica y Victoria la acompañó la mayor parte del tiempo, hecho que aprovechó David para hacer más visitas de las que acostumbraba hacerle a paciente alguno.
Después de darle de alta a la amiga de Victoria, con cada consulta de revisión David insistía en invitarla a la cafetería para indagar más sobre su vida, sus gustos y sus amores.
Victoria se sentía cómoda con él, era fácil hablarle, le gustaba su compañía y poco a poco fue obviando el estado civil de ese hombre que trataba de conquistarla y lo estaba logrando…
David pensaba en Luisanna, su linda esposa, elegante, amorosa, la quería mucho y no se imaginaba sin ella. Pero, también pensaba en Victoria, hermosa, prohibida, le gustaba mucho y se imaginaba con ella.
***
Victoria le informó a David que debía ausentarse por dos meses, prometió regresar y aceptar su invitación para almorzar juntos.
En esos dos meses la ilusión de volver a ver a Victoria hizo que David estuviera más atento con Luisanna como si quisiera compensar su infidelidad mental. Así que llegado el día, Luisanna seguía siendo la linda esposa amorosa y confiada. David salió presuroso y solo esperaba la entrada de Victoria al consultorio, cuando la vio su corazón dio un vuelco, estaba más bella que nunca, las personas que estaban en la sala de espera, incluso el personal, la seguían con la vista a cada paso que daba. Se saludaron cortésmente y ambos salieron por la parte de atrás directo al estacionamiento privado de él y su padre. Salieron para almorzar y David no regresó esa tarde.
Cuando David llegó a la clínica la mañana siguiente, su padre lo llamó a una salita privada y le dijo: “Sé que te escabulliste con la hermosa chica que ha venido varias veces, te diré que hagas lo que hagas jamás desatiendas a tus pacientes, nunca relegues lo que has construido con tanto esfuerzo y por nadie descuides a tu esposa. Los amores pasajeros son exactamente eso, pasajeros”. David no respondió y de hacerlo hubiera dicho que estaba locamente enamorado de Victoria.
***
Un lunes llegó Luisanna a la oficina y al verla Silvana fue a su encuentro y le preguntó:
–Hija, ¿qué pasa?
–Nada mamá.
–Luisanna, siéntate y me cuentas ya qué te pasa.
–David está distante –dijo Luisanna sabiendo que era inútil negarle algo a su madre.
–¿Cómo? –exclamó Silvana y enseguida llamó a su marido: Villegas, Villegas, Villegas ven.
Raúl Villegas entró a la carrera diciendo:
–¿Qué ocurre? Silvi, ¿habrá oportunidad algún día de que no me llames en esa forma?
Silvana por toda respuesta le dijo:
–Hay problemas en el paraíso –señalando a Luisanna.
–¿Cómo así? ¿Qué pasó?
–No sé en realidad, pero apenas llega a cenar en la semana y el sábado anterior salió temprano llegó muy tarde y el domingo salió de nuevo y este sábado no llegó a dormir.
–Voy a hablar con él –dijo el padre, presintiendo una aventura de su yerno.
–Sí –dijo Silvana– yo voy también.
–No –intervino Luisanna– ninguno hablará con él y que esto no se sepa, yo lo manejaré sola y dirigiéndose a su madre le dijo: “Silvana Villegas, júreme que no va a meterse”
–Lo juro –dijo Silvana– pero cruzó los dedos en su espalda.
***
Victoria estaba cumpliendo compromisos en Nueva York por lo que David salía de consulta y se iba a su casa, donde pasaba el rato esquivando a Luisanna, hasta que ella se plantó en la puerta del baño impidiéndole la salida.
–¿Qué ocurre Luisanna?
–¿Luisanna? ¿Desde cuándo me llamas así?
–Es tu nombre, ¿no?
–Sabes a qué me refiero, estás muy raro ya no me buscas y si te acuestas antes que yo, cuando llego a la cama ya estás dormido.
–He tenido muchos casos difíciles que me agotan, por ahí hay muchos cirujanos que toman esto como un hobbie y causan daños que yo debo reparar, eso me estresa y me tiene exhausto.
–¿Y no crees que una buena sesión de amor te alivie la tensión? –dijo Luisanna insinuante.
–Sí, tal vez, pero en otro momento, acabo de tomarme dos analgésicos porque me duelen el cuello y la espalda.
–¿Quieres un masaje?
–No gracias, no es necesario, trataré de dormirme para que haga efecto el medicamento.
–¿Ya no te gusto?
–Por favor, sabes que eres muy linda. Buenas noches.
David le dio un beso en la mejilla, la tomó por los hombros y la apartó suavemente de la puerta.
A la mañana siguiente, cuando David salió de la ducha Luisanna lo estaba esperando y le preguntó:
–¿Te sientes mejor?
–Sí, me hizo bien la combinación de analgésicos y dormir.
–Me alegro, ahora hablemos, quiero honestidad, quiero la verdad, ¿qué te está pasando?
–Ya te dije ayer, me llegan casos difíciles y me estresa que las personas vienen con la esperanza de que resolveré su problema al 100% y eso es imposible en la mayoría de los pacientes. Algunos son referidos por otros colegas que les dicen que yo soy el único que puede ayudarlos, ¿te imaginas la presión y el compromiso que eso supone para mí?
–Cielo, sí puedo imaginarlo, lo siento y perdóname por pensar lo peor, pero háblame, cuéntame tu día, así pudieras aliviar un poco la carga.
–Gracias, muchas gracias por comprender. Siento haberte preocupado.
David la abrazó, le dio un beso en la frente y salió, iba pensando que Luisanna es una buena mujer que no merece el engaño, pero si le dice la verdad, la lastimará.
Silvana llamó a Luisanna para preguntarle como iba todo, Luisanna le contó la conversación y le dijo a su madre que buscaría la forma de distraerlo al llegar a casa para que olvidara el trabajo. Silvana estuvo de acuerdo y colgó sintiéndose más tranquila, de verdad su yerno ahora era muy famoso y solicitado por sus reconstrucciones. “La fama tiene un precio muy alto y mi hija lo está pagando”, se dijo Silvana a sí misma.
Después de la conversación entre David y Luisanna, ella siempre lo esperaba con diferentes escenarios: una cena a la luz de las velas, una noche bailable, una noche de juegos, una noche de masajes con final feliz, una noche de póker con amigos, cada una alternada con noches tranquilas para descansar plácidamente. Luisanna se esforzó y David estaba muy conmovido, le agradecía con abrazos y besos, reconocía su apoyo y dedicación para hacerlo sentir bien aún con su agotador trabajo porque sabía que ella también lidiaba con clientes difíciles y exigentes. David estuvo tres semanas comportándose como el esposo modelo hasta que Victoria regresó.
***
David intentaba ver a Victoria y regresar a su casa para no preocupar a Luisanna, pero una vez que la tenía en sus brazos, el resto del mundo desaparecía, así que volvieron las ausencias. Al principio Luisanna asumió nuevos casos estresantes, pero en una noche de las que no llegó a dormir ella fue al siguiente día a la clínica para invitarlo a almorzar y le informaron que el había salido desde la tarde anterior y no había regresado. Preguntó por su suegro, éste la atendió y cuando ella se fue, él quedó muy apenado y molesto por su hijo.
David regresó en la tarde a la clínica y su padre lo reprendió:
–¿Qué está pasando contigo? No solo pierdes con tu esposa sino conmigo también, no pienso cubrirte más, reasignaré tus pacientes la próxima vez que faltes. Aquí hay otros cirujanos muy buenos que con mi guía pudieran superarte.
–Papá, por favor…
–No hables conmigo, habla con tu esposa, ayer vino y sabe que te habías ido desde el día anterior.
–¿Qué? Oh no.
–Se acabó tu doble vida –sentenció su padre.
David entró en su apartamento y Luisanna estaba en la penumbra, esperándolo muy seria.
–No viniste a dormir y no estabas en la clínica.
–Eres maravillosa Luisanna y de verdad me casé contigo queriéndote mucho y pensando que sería para siempre, pero siento que mi corazón se ha enamorado y quiero seguirlo.
–¿Cómo que tu corazón se enamoró?
–Luisanna por favor, eres la esposa ideal y me odio por no poder conformarme con eso, pero lo que siento por esta mujer es indescriptible, disculpa, no quiero herirte.
–Pero lo haces y mucho.
–Te quiero Luisanna y deseo lo mejor para ti, pero no puedo seguir con esto. Deberíamos separarnos un tiempo.
–¿Separarnos un tiempo? ¿Para tú poder vivir lo que sientes por esa otra mujer?
–La otra opción es… David no terminó la frase.
–El divorcio, ¿verdad? –lo interrumpió Luisanna con lágrimas en sus ojos.
–Luisanna… –David también tenía los ojos llenos de lágrimas, te quiero, pero no te amo como la estoy amando a ella ahora.
Luisanna rompió en sollozos, David la abrazó.
–¿Quién es ella?
–No tiene caso que te atormentes preguntando su identidad. Por ahora quédate aquí, yo iré a un hotel mientras lo vendemos, comenzó a empacar, luego le dijo: “cuídate mucho” la besó en la frente y salió.
***
Luisanna llamó a su madre y le narró toda la conversación con David. “¿Cómo se atreve a dejar a mi hija?”. Silvana salió de su casa sin dar aviso y fue directamente a la clínica de los Torres, al llegar pidió hablar con el Dr. Armando Torres y se identificó. Armando la recibió en cuanto se desocupó y ella entró al consultorio diciendo:
–Tu hijo le pidió el divorcio a mi hija, ¿sabes algo?
–¿Qué dices? ¿Cómo el divorcio? ¿Estás hablando en serio?
–Estoy muy seria Armando.
–Déjame llamar a David.
David iba llegando a la clínica cuando recibió la llamada de su padre y le dijo que iría enseguida y al entrar vio a su suegra y pensó con temor que Silvana armaría un gran escándalo. Su padre le dijo:
–Hijo, Silvana dice que le pediste el divorcio a Luisanna.
–Sí, pero no sé porque Luisanna te metió en esto, es un asunto de los dos –dijo David dirigiéndose a Silvana.
–Luisanna me metió a mí y tú antes metiste a otra mujer, entonces no es tan privado, ¿verdad? –y agregó: Cada lágrima de Luisanna te va a costar muy caro y espero que no te arrepientas porque no voy a permitir que vuelvas a acercarte a mi hija– y se despidió diciendo: No fue un placer haberlos conocido.
David se estremeció, casi hubiera preferido un escándalo a la forma tan fría en que Silvana dijo todo, ahora debía esperar cualquier cosa.
***
El proceso de divorcio fue engorroso porque Silvana se lo tomó para sí, Luisanna estaba deprimida y no tenía voluntad para luchar con su madre y Raúl estaba pasmado pensando que jamás se divorciaría de Silvana porque seguramente le secaría las venas.
Cuando todo terminó Luisanna tenía el apartamento, dos automóviles y una pensión mensual muy alta que perdería si volvía a casarse. Todo por obra y gracia de Silvana Villegas que estuvo a punto de obtener indemnización para ella también, por trauma psicológico.