Alfonzo y Sergio

3422 Words
Sergio regresó después de una muy exitosa temporada manteniendo su título de “el más valioso”.  Sus amigos le hicieron una gran fiesta de bienvenida y al llegar abrazó a Alfonzo con el cariño de siempre diciéndole: “Amigo te extrañé”. –Tenemos que hablar a solas hoy mismo –fue la respuesta de Alfonzo.  Alfonzo y Sergio se despidieron del grupo y se fueron a otro local cercano, se sentaron en una mesa lejos del bullicio y la música para poder hablar. –¿De qué quieres hablar amigo? –preguntó Sergio apenas tomaron asiento. –De nosotros. –¿Nosotros? ¿A qué te refieres? –A ti te gusta Victoria y ahora ella ha dicho que está enamorada de mí, yo no hice nada para que eso ocurriera, por eso me alejaba.  Siempre respeté a David y tu amistad es muy importante para mí, así que jamás haría nada que te lastimara. –Amigo esa mujer es una diosa y ciertamente causa un gran efecto en mí, pero si dice que te ama y a ti te gusta, adelante. –Nos hemos estado viendo, no es una relación sana, casi la odio por hacerme sentir así.  La visito cada vez que quiero, la poseo cada vez que quiero, pero estoy seguro de que no la amo, la estoy usando para ahogar mis frustraciones y no puedo seguir así. Una vez recuperado de la sorpresa que le causó la revelación de Alfonzo, Sergio le dijo: –¿De cuáles frustraciones hablas? Es una mujer fabulosa, excepcionalmente bella ¿por qué no puedes simplemente amarla? –No quiero, ¿no entiendes? –¿Entender qué? En ese momento se oyó una voz femenina que decía: –¡Sergio! ¡Alfonzo! Tiempo sin verlos, ¿cómo están? –todo esto lo dijo Luisanna Villegas mientras se sentaba con ellos. –¡Hola Luisanna! –exclamó Sergio sorprendido. –Hola Luisanna –repitió Alfonzo fastidiado por la interrupción. –¿Qué haces por aquí? –le preguntó Sergio a Luisanna. –Salí con unas amigas para celebrar una gran venta. –Qué bueno, te felicito entonces, ¿cómo has estado? –continuó la conversación Sergio. –Bastante bien, enfocada en el trabajo ¿y ustedes?, ¿qué cuentan? –Yo acabo de terminar una exitosa temporada en el equipo y espero comenzar pronto una nueva gira haciendo modelaje en una sesión de fotos –contestó Sergio. –Yo viajé un poco por mi negocio, buscando nuevos mercados, aunque me va muy bien gracias a la dotación exclusiva que tengo con algunos equipos –respondió Alfonzo cuando Luisanna dirigió su mirada hacia él. –Me alegro mucho por ustedes, qué raro que están solos ¿y el resto del grupo? –Están en el bar de siempre, allí hay una gran fiesta de bienvenida para Sergio, nosotros nos separamos un rato porque teníamos algo de qué hablar –esto lo dijo Alfonzo con toda la intención de alejar a Luisanna. –¿Quieres tomar algo? –le ofreció Sergio. –Bueno, estoy tomando Tom Collins, gracias. –Oh ginebra, alguien quiere divertirse –comentó Sergio riendo mientras se levantaba a buscar la bebida. –¿Has visto a David? –le preguntó Luisanna a Alfonzo cuando quedaron solos. ––Hace poco tiempo que lo vi, nos reunimos en su casa para ver un partido de Sergio, hoy no estaba en el grupo. –¿Es cierto que se separó de la modelo? –preguntó Luisanna ansiosa. –Sí, es cierto. –Pero, ¿él la dejo por otra? –insistió Luisanna –No, ella lo dejo a él, porque se enamoró de otro hombre. –¿En serio? ¿Le hicieron lo mismo que me hizo a mí? El karma existe. Llegó Sergio con la bebida y comentó: –El bar está al tope, ¿de qué hablaban? –De David y de que lo dejaron por otro hombre, ¿saben quién es? –dijo Luisanna inquisitiva. –Sí claro, es Alfonzo –respondió Sergio. Luisanna abrió mucho los ojos y se ahogó por la sorpresa, comenzó a toser y a lagrimear.  Alfonzo le lanzó una mirada de reproche a Sergio quien sonreía divertido ante la reacción de Luisanna.  Cuando ella se recuperó, Alfonzo dijo que debía retirarse y viendo a Sergio agregó: “continuaremos nuestra conversación otro día”.   *** Alfonzo Hernández a pesar del amor que siempre ha sentido por Sergio, ha estado con mujeres muy hermosas en Nueva York, Los Ángeles e incluso fuera del país, pero nada serio porque siempre regresa a Miami donde puede estar cerca de Sergio. Sergio Luján, su gran amor secreto, se hizo su amigo tan pronto se conocieron pues tenían en común padres de origen mexicano que eran contrarios a la diversidad, conversaron mucho de ese tema cuando eran estudiantes, pero Sergio jamás dio pistas de que le interesara una relación con alguien que no fuera una hermosa y escultural chica.  Al terminar la preparatoria se separaron porque quedaron en universidades diferentes, solo compartían en verano y estaban con todo el grupo de chicos y chicas con los que crecieron, al graduarse y hacerse adultos su amistad continuó inquebrantable hasta la reciente aparición de Victoria quien es la causa de las fantasías de Sergio y de la angustia de Alfonzo quien tiene sexo con ella y le aterra que esta lo divulgue tan fácilmente como dijo que estaba enamorada de él.   *** Alfonzo ya en su casa pensaba que tal vez debiera sincerarse con Victoria y dejarle en claro que no la ama y que debe olvidarlo.  Decidió que lo mejor era verla y terminar todo definitivamente, así que la llamó de inmediato: –Querido, por fin sé de ti, me tenías en ascuas. –Nos vimos hace dos días, no exageres, necesitamos hablar Victoria. –Sí, sí claro, pero te aviso cuándo y dónde porque mi madre está aquí –Victoria susurraba para evitar que su madre la oyera. Colgó y comenzó a planear cómo escaparse de Irene para ver a Alfonzo. –¿Con quién hablabas? –preguntó su madre entrando al salón. –Con Sergio, quería invitarme a reunirme con todo el grupo. –De ninguna manera.  En ese grupo es donde te meten ideas raras en la cabeza.   *** En el bar, Luisanna terminó su trago, se despidió de Sergio y volvió con sus amigas.  Sergio la observó mientras se alejaba pensando que tiene muy buen cuerpo y en el fondo se alegró de que estuviera libre.  Desechó rápidamente el pensamiento y salió a reencontrarse con el grupo en el otro bar, mientras caminaba pensaba en que Alfonzo se estaba comportando muy extraño y él no quería darse por enterado de lo que estaba insinuando, “es una locura, no beberé más hoy”, pensó.   *** Tocaron a la puerta del apartamento de Alfonzo y cuando la abrió era Victoria que se quitó el abrigo, quedó en ropa interior y se abalanzó sobre él, cayeron en la alfombra y el cuerpo de Alfonzo respondió enseguida a las caricias de Victoria, quedaron jadeantes en el suelo, poco a poco Alfonzo se incorporó diciendo: –Esto no puede continuar así. –Tienes razón, digámosles a todos que nos amamos y podremos vernos libremente. –Yo no te amo Victoria. –Tu corazón tal vez crea que no, pero el resto de tu cuerpo me adora. –No estoy para bromas, no entiendo por qué no puedo resistirme a tener sexo contigo. –Porque me amas como yo a ti. –No es así Victoria y no quiero volver a verte, para eso quería hablarte. –¿En serio? ¿Acabas de hacerme el amor y me terminas? –Yo no te hice… No quise… No puedo estar contigo, estoy enamorado de otra persona y no puedo seguir traicionándola así. –¿De quién estás enamorado? –No te importa, por favor vete y olvídate de mi. –Pues, si me voy, ¿sabes qué?, voy a buscar a Sergio, seguro él estará muy complacido de estar conmigo mientras tú finges serle fiel a quien sea esa persona de la que estás enamorado –Victoria hizo el signo de comillas con los dedos burlándose, tomó su abrigo y salió dando un portazo. Alfonzo quedó abatido en un sillón, si buscaba a Sergio y lo encontraba, por supuesto que él estará encantado de recibirla sin miramiento alguno.  Se duchó y se vistió lo más rápido que pudo y salió a buscar a Sergio.  Cuando llegó Sergio se sorprendió, pero al recibirlo le dijo que estaba de salida porque debía ver a su agente, Alfonzo supo que le mentía y seguramente iba a ver a Victoria, así que le confesó: –Victoria estuvo hace rato en mi apartamento y cuando le dije que se olvidara de mí porque estoy enamorado de otra persona, respondió que te buscaría así que si te vas a encontrar con ella, ya sabes por qué te llamó. –Pues, no tengo ningún problema en recibir a ese monumento que estás rechazando. –Sergio, por favor, acabo de tener sexo con ella. –¿Qué? ¿Qué te pasa amigo? –No la amo. –¿Y eso qué importa?, estás loco de remate. –Ya te dije que estoy enamorado. –¿De quién Alfonzo? –preguntó exasperado. –De ti Sergio. Dicho esto tomó la cara de Sergio con sus dos manos y lo besó en los labios, para sorpresa de ambos Sergio respondió al beso.  Se separaron y Sergio le dio la espalda exclamando: “No, no, no puede ser, oye esto no ocurrió, ¿entiendes? ¡Vete de aquí!”  Sergio abrió la puerta y prácticamente empujó a Alfonzo fuera de su apartamento.  No sabía qué hacer o qué pensar, pero sí se reprochaba el haber respondido el beso.  “¿Por qué lo hiciste? Tú no eres gay”, se decía a sí mismo.  Se olvidó de su cita con Victoria, llamó a su agente y le preguntó: –¿Dónde es mi próximo compromiso? –En Los Ángeles, la próxima semana. –Me voy a adelantar entonces, viajaré ya mismo y nos vemos allá. –De acuerdo llega al hotel 800 está en Beverly Hills, haré los arreglos desde aquí. –Perfecto, muchas gracias. Sergio se dispuso a empacar, luego llamó a su madre le dijo que tenía compromisos y que la visitaría al regresar.  Tomó su auto y se fue directo al aeropuerto, no le avisó a nadie más.  Ya en el avión quiso callar sus pensamientos con música, pero no lo logró. Alfonzo llegó a su apartamento aturdido, no imaginaba que Sergio respondería su beso, ahora estaba seguro, aunque su reacción posterior fue violenta, de que le daría tiempo y lo buscaría después.  Para sostener su decisión de darle tiempo se retiraría a su casa de Los Ángeles, si se quedaba en Miami podría encontrarse con él en cualquier momento.  Empacó y se dispuso a partir esa misma noche, antes coordinaría algunas cosas en las tiendas.   *** Ya habían pasado varios días desde su encuentro con Alfonzo, no sabía de él, sin llamadas, ni mensajes y realmente le agradecía que no hubiera intentado contactarlo, caminaba distraído por Sunset Boulevard cuando tocaron su hombro, se llevó un susto mayúsculo al imaginar que era Alfonzo, pero al girar se encontró con el sonriente rostro de Luisanna Villegas. –¡Hola! vaya sorpresa –saludó Sergio. –No podemos seguir viéndonos así –respondió ella riendo. –Tienes razón, cuéntame, ¿qué haces en Los Ángeles?. –Pues le vendí a una cliente un fabuloso apartamento en Miami y resulta que tiene una gran propiedad aquí en Beverly Hills, así que me la dio para su venta, vengo de la muestra y hubo muchos interesados, estoy segura de que pronto cerraré el trato y me regresaré.  Tú, ¿que tal?, ¿en qué andas? –Tengo modelaje y sesión fotográfica aquí la próxima semana, vine para pasear un poco y relajarme.  Estás muy bella. –Muchas gracias, adulador. –No, no, es cierto.  ¿Caminamos juntos? –En realidad estaba buscando dónde cenar, mi almuerzo fue más frugal de lo que deseaba. –Perfecto, comamos juntos, permíteme invitarte. –Gracias Sergio, tú siempre tan atento. Comenzaron a caminar y a conversar trivialidades y se detuvieron frente a un restaurante de fusión asiática, al entrar los atendieron y los condujeron a una mesa, cuando Luisanna iba a sentarse exclamó: –Mira quien está allá, ese es Alfonzo. Y dicho eso se incorporó y se encaminó hacia donde señalaba a Alfonzo y cuando llegó a su mesa dijo: –¡Sorpresa! Hoy es el día de los encuentros. Alfonzo se sobresaltó cuando Luisanna llegó a su mesa y cuando vio a Sergio detrás de ella, perdió el color del rostro.  Luisanna seguía hablando entusiasmada: –Pero, ¡qué casualidad!, me encuentro con Sergio, venimos aquí y te encontramos, es grandioso. Luisanna no se percataba de la tensión entre ambos hombres quienes no se saludaron y evitaban mirarse.  Le preguntó a Alfonzo: –¿Esperas a alguien? –No, no, estoy solo. –¿Podemos acompañarte? Que genial encontrarnos así.  Luisanna se sentó y tomo de la mano a Sergio para que se sentara.  Les preguntaba a uno y a otro por sus trabajos, por sus vidas y además contaba sobre ella, sobre su madre y no paraba de reír.  Les trajeron bebidas y pidieron más tiempo antes de ordenar la comida.  Luisanna fue al baño y al quedar solos, Sergio fue el primero en hablar: –¿Qué haces aquí? ¿Estas siguiéndome? –Es ridícula tu suposición, dejaste clara tu posición cuando me echaste de tu apartamento. –Sabes muy bien por qué reaccioné así. –Sí, porque me besaste como yo a ti. –Chicos y ¿dónde se hospedan? –preguntó Luisanna sentándose de nuevo. –Estoy en el 800 –respondió Sergio aliviado de que Luisanna pareciera que no oyó nada de lo que hablaron. –Yo estoy cuidando la casa de un amigo –Alfonzo no aclaró donde. –Yo estoy en el Beverly. Llegó el mesero pidieron la comida y mientras les servían, Luisanna propuso reunirse al otro día.  Ambos se excusaron enseguida.  Al terminar Alfonzo dijo que debía retirarse, pero les invitó la cena.  Le dio un abrazo y un beso de despedida a Luisanna y solo una inclinación de cabeza para Sergio, salió con prisa del lugar, iba pensando que el Universo a veces es perverso, al parecer él y Sergio escogieron Los Ángeles como ciudad para escaparse uno del otro. Luisanna y Sergio se quedaron un poco más en el restaurante, pidieron cócteles y Sergio coqueteó un poco con ella, lo cual agradó a Luisanna quien se sintió halagada de que un hombre tan atractivo estuviera intentando conquistarla.  Sergio la acompañó a su hotel y al despedirse la besó en la boca, Luisanna se dejó llevar, a la mañana siguiente Sergio preguntó: –¿Cuáles son tus planes para hoy? –Esperar ofertas de la muestra de ayer. –Bueno esperemos juntos, ¿puedes pedir desayuno a la habitación? Estoy hambriento. –¿Vamos a hablar sobre lo que sucedió anoche? –¿Para qué? Somos adultos, libres y la pasamos bien. –Tienes razón, somos dos adultos pasándola bien. Alfonzo llegó a su casa aturdido y molesto, una noche que se le ocurre salir y se encuentra con Sergio, es como demasiado, “y el muy ridículo me pregunta si lo seguí”.   *** Luego de dos días Luisanna ya tenía ofertas y estaba lista para cerrar un trato, al terminar regresaría a Miami por lo que se despidió de Sergio agradeciéndole su aventura de tres días en Los Ángeles.  Él le dijo al despedirse: –Nena, como en Las Vegas, lo que sucede en Los Ángeles se queda en Los Ángeles. –Totalmente de acuerdo –respondió ella sonriendo. Al estar solo, Sergio le escribió a Alfonzo: Sergio: ¿Podemos vernos? Alfonzo: ¿Qué quieres? Sergio: Hablar. Alfonzo: Ven aquí, te enviaré mi ubicación. Definitivamente Alfonzo arriesgaría todo por Sergio esta vez y si no daba resultado estaba dispuesto a salir del país si era necesario, prácticamente había pasado gran parte de su vida enamorado de Sergio.  Cuando éste llegó observó: –¿Esta es la casa que cuidas? Es fabulosa. –¿Quieres tomar algo? –Alfonzo no le aclaró nada sobre la casa. –Si por favor, algo frío. –¿Cerveza o soda? –Cerveza estará bien. Parecía que alargaban el tiempo con banalidades, evitando iniciar la conversación seria que ambos necesitaban.  Alfonzo tomó la delantera: –Bueno, ya estamos aquí, ¿de qué quieres hablar? –Alfonzo, hemos compartido tanto por muchos años y de repente me confiesas que estás enamorado de mí, ¿por qué? –¿Por qué te lo confesé? O ¿por qué estoy enamorado? –Todo eso. –Siempre me he sentido atraído hacia ti, con tu trato y tu cercanía me fui enamorando, ambos hemos tenido relaciones con otras personas y era como si al final volvíamos a nosotros.  Pero esta vez sentí que tu obsesión con Victoria nos separaría para siempre, sobre todo por lo que ella siente por mí. –¿De verdad terminaste con Victoria? –No sé si aplica decir “terminar” porque no sentí que tenía una relación con ella, eran encuentros en los cuales no hablamos de sentimientos ni de un futuro en común, solo instintos desatados.  Le pedí que me olvidara, pero no le dije de quien estoy enamorado, ella es capaz de divulgarlo en Miami y podrían enterarse mis padres, sabes que mi padre preferiría verme muerto antes que en una relación con otro hombre. –Yo creo que tu padre nos mataría a los dos, me conoce desde hace mucho y pensará que lo he engañado desde siempre.  Entonces tienes claro que lo nuestro es prácticamente imposible ¿no? –¿Por qué hablas así? ¿Acaso tienes dudas? Si hubiera alguna oportunidad conmigo ¿la tomarías? –preguntó Alfonzo sintiendo que sí tenía posibilidades con Sergio. La respuesta de Sergio fue acercarse a Alfonzo y besarlo tímida y tiernamente al principio, pero el beso fue cobrando intensidad a medida que avanzaban los segundos.  Y dieron rienda suelta a sus sentimientos, Alfonzo al amor que sentía desde hacía años y Sergio descubriéndose que si podía corresponderle a Alfonzo. Ya muy entrada la noche el insistente repique del teléfono de Sergio lo hizo separarse de los brazos de Alfonzo, “es mi agente”, le dijo y atendió: –Hola amigo, ¿dónde andas? –Voy camino al hotel, pero estoy molido ¿nos vemos mañana temprano para repasar el itinerario? –Sí, perfecto, ¿a qué hora? –A las 8:30 am, desayunamos juntos y hablamos. –De acuerdo, descansa. “Debo irme Alfonzo, tengo que encontrarme temprano con mi agente”, como respuesta Alfonzo lo abrazó y lo devolvió a la cama.  Estaba amaneciendo cuando Alfonzo despertó y vio a Sergio vestido para salir. –¿Te ibas sin despedirte? –Te daría un suave beso para no despertarte. –¿Regresarás pronto? –No lo sé, pero te estaré avisando. –De acuerdo, aquí estaré. Sergio se acercó le dio un beso y salió.  Alfonzo no cabía en sí de lo feliz que se sentía,  pensando en los momentos que habían vivido se volvió a dormir. Sergio se fue pensando en lo mucho que disfrutó con Alfonzo y se repetía: “No soy gay, adoro a las mujeres y no me gustan los hombres, solo hubiera hecho lo que hice con Alfonzo, no soy gay”.  Se encontró con su agente, desayunaron y se dispusieron a trabajar, tendrían una semana bastante ocupada.  Pero en los días siguientes, cada momento libre se iba al encuentro de Alfonzo, fue una semana intensa y ese último día le dijo a Alfonzo: –Debo ir a Miami, tendremos prácticas y tengo que incorporarme de inmediato al equipo. –Yo me quedare aquí un tiempo más. –¿Sigues huyendo de Victoria? –No, pero temo no poder disimular si nos encontramos en Miami. –Eso sería catastrófico, no vayas hasta que estés seguro de que allá me tratarás como antes. –De acuerdo, pero escríbeme. –Debo irme. –Te amo Sergio –Y yo a ti Alfonzo.
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