—¿Así que mi asistente y tu asistente? —Me preguntó acercándome más a él por las caderas. —Sí. —Vaya y yo que pensé que le gustaba —dijo pareciendo herido de nuevo. —Y le gustas. —¿En serio? —Sí, igual que al noventa y cinco por ciento de las mujeres que te conocen. —Ja, ja, ja. Seguro es un poco más, pero quién lleva la cuenta. —Para que lo sepas, pude no haber salido contigo al Club el otro día, por ella. —¿Por qué, te habló mal de mí? —Ja, ja, ja. Como si fuera a decirte si lo hizo. —Le di un beso rápido —Pero no, no lo hizo, es solo que pensé que le gustabas en serio, como si estuviera enamorada de ti y no le haría eso a una amiga. —¿Aunque ella no tuviera oportunidad? —¡Oh, vamos! Regan es tan buen partido como cualquiera. —Lo sé, es muy guapa y además es divertida, inteli

