Me llevó de la mano hacia la terraza, sacó un cigarrillo y me ofreció uno que acepté agradecida. —Definitivamente entiendo por qué me comentaste el asunto ayer por teléfono. Siendo honesto de primera instancia me pareció un poco fuera de lugar, aunque te conozco y sabía que debería haber una buena razón y ahora lo entiendo. —Créeme que me dio mucha pena tener que llamarte, John, pero como verás, consideré que era necesario. —Sí, es una pena porque creo que es una buena empresa. Ese Enrique sin duda está muy bien preparado. —Yo creo lo mismo John, como te decía él me parece muy profesional y conozco a otros de sus asesores que son igual de calificados y pueden ser un buen soporte para cualquier empresa, pero sí es una lástima que esta persona anteponga otras cuestiones. —Sí, es una lá

