Tocaron a la puerta. Suspiré y me levanté para ir por mi blusa y abrir. Sabía que era Joel. Pasamos un rato verificando las cosas que había estado trabajando. Al final le dije que quería salir a caminar un poco y amablemente me ayudó a ponerme los tenis. Me guardé el celular en la bolsa trasera del pantalón y tomé algunos billetes de mi cartera. Le pedí que él guardara esa llave extra de mi habitación. Al salir, no pude evitar voltear a todos lados, buscándolo. No estaba. Salimos del hotel y anduvimos por la plazuela. Era pasado el mediodía y el sol estaba en la cúspide, pero al mismo tiempo se sentía una brisa fresca. Estuvimos hablando casi todo el tiempo de trabajo y mientras tanto decidí adentrarme por algunas calles, primero en línea recta, pero conforme una u otra cosa iba llamándo

