—¿Van a ordenar algo más? —observo a las dos chicas que estoy atendiendo.
—No, solamente las cervezas —asiento.
—Enseguida, chicas —les sonrío y me acerco a la barra.
El bartender se acerca a mí y me observa.
—Dos cervezas, Mike —da un leve asentimiento.
—Ya las traigo —da unos cuantos pasos y luego aparece con dos cervezas.
Las destapa y coloca sobre la bandeja.
—Aquí tiene, señorita —me sonríe.
—Gracias —me encamino hacia la mesa de las chicas con la bandeja en mano—. Aquí está su pedido, señoritas —dejo un botellín frente a cada una.
—¿Tengo que pagarlo ahora? —niego.
—Antes de que te vayas me llamas o alguna de las otras meseras y pagas, si es que vas a pedir más cosas luego —asiente—. Si es lo único que pedirán, pues sí —me sonríe.
—Es la primera ronda de la noche, gracias —levanta el botellín y da un sorbo.
—Que aproveche —me despido con un asentimiento y continúo atendiendo mesas.
Voy a descansar un poco junto a Mike, ya que he atendido varias mesas y las demás meseras se encontraban con las pocas que quedaban.
—¿Quieres algo para beber? —cuestiona Mike y niego.
—No, gracias —él asiente y continúa sirviendo tragos.
Observo los alrededores y veo a Claire corriendo hacia aquí.
—¿Por qué la prisa? —la observo.
—Porque en 1 hora deberás cantar —la observo confundida—. Frank quiere que cantes por las noches y tengo tu vestuario preparado —me toma por la muñeca para llevarme hacia alguna parte pero la detengo.
—Espera, Claire —me observa—. ¿Por qué no me lo dijo él?
—Porque sabe cómo eres y el poder que tengo para convencerte —abre un poco sus ojos y mueve levemente su cabeza—. Ahora, es hora de que te cambies y arregles un poco tu rostro para luego salir a brillar —vuelve a jalarme por la muñeca pero esta vez no la detengo.
Nos introduce en el camerino de los cantantes que venían al bar por las noches y no había nadie, solamente nosotras.
—Aquí está tu cambio —me entrega un vestido n***o con mangas transparentosas—. Ve, te metes en ese vestido así luego te maquillo y arreglo un poco el cabello —me voltea hacia el baño del camerino.
—¿Tan mal estoy? —ella suspira.
—No, pero no puedes salir con el delantal de mesera, reina —palmea mi hombro y me introduce al baño—. ¡Saldrás sólo con ese vestido y los zapatos que están allí dentro! —exclama del otro lado.
—Ay, Claire... —suspiro riendo.
Unos 50 minutos después, ya estaba lista: peinada, maquillada y vestida.
—¿Nerviosa? —respondo con una mueca.
—Es extraño, yo aquí soy mesera... —asiente.
—Pero esto es sólo el comienzo de algo que puede llevarte muy lejos, Amy —habla con total sinceridad y me sostiene por los hombros—. Y en el momento que seas reconocida internacionalmente, deberás comprarme un chocolate al menos —ambas reímos.
—Gracias por apoyarme, Claire —niega sonriendo—. Ahora... —me voltea hacia la puerta— ¡Mueve el culo que debes hipnotizar a los clientes! —me da una nalgada y ambas salimos.
Caminamos hacia los dos escalones del escenario pero me detengo.
—¿Ahora te dio pánico escénico? —niego.
—No sé que canción voy a cantar, Claire —ella palmea mi hombro.
—Bird set free de Sia —hace que suba al escenario—. Vas a brillar, castaña —me alienta y yo camino hacia el micrófono.
Varias personas se detienen a observarme, de forma inconsciente, bajo la falda de mi vestido, ya que no estoy muy acostumbrada usar vestidos cortos y me siento algo incómoda.
"Clipped wings, I was a broken thing
Had a voice, had a voice but I could not sing
You would wind me down
I struggled on the ground
So lost, the line had been crossed
Had a voice, had a voice but I could not talk
You held me down
I struggle to fly now
But there's a scream inside that we all try to hide
We hold on so tight, we cannot deny
Eats us alive, oh it eats us alive
Yes, there's a scream inside that we all try to hide
We hold on so tight, but I don't wanna die, no
I don't wanna die, I don't wanna die
And I don't care if I sing off key
I find myself in my melodies
I sing for love, I sing for me
I shout it out like a bird set free
No I don't care if I sing off key
I find myself in my melodies
I sing for love, I sing for me
I'll shout it out like a bird set free
I'll shout it out like a bird set free
I'll shout it out like a bird set free"
Logro divisar a Blake en la barra junto con otro chico a su lado. No voy a mentir, me siento un poco nerviosa en éste momento pero no lo dejo notar y continúo cantando como si estuviese sola.
Saco el micrófono del pie y comienzo a caminar por el escenario, sacando lo mejor que tengo de mi voz.
"Now I fly, hit the high notes
I have a voice, have a voice, hear me roar tonight
You held me down
But I fought back loud
But there's a scream inside that we all try to hide
We hold on so tight, we cannot deny
Eats us alive, oh it eats us alive
Yes, there's a scream inside that we all try to hide
We hold on so tight, but I don't wanna die, no
I don't wanna die, I don't wanna die
And I don't care if I sing off key
I find myself in my melodies
I sing for love, I sing for me
I shout it out like a bird set free
No I don't care if I sing off key
I find myself in my melodies
I sing for love, I sing for me
I'll shout it out like a bird set free
I'll shout it out like a bird set free
I'll shout it out like a bird set free
I'll shout it out like a bird set free
I'll shout it out like a bird set free
I'll shout it out like a bird set free"
Los aplausos comienzan a hacerse presentes en la todo el bar.
Es imposible no sonreír ante esa ovación.
—Muchas gracias —susurro en el micrófono y lo vuelvo a colocar en donde iba.
Al bajar del escenario Claire me envuelve entre sus brazos.
—¡Cantas como los putos dioses! —exclama y comienza a saltar conmigo entre sus brazos.
—Gracias, rubia —acaricio su espalda—. Voy a cambiarme para seguir trabajando —no la dejo responder y salgo hacia el camerino.
¿Por qué voy tan rápido? Una respuesta a eso es que vi a Blake con intenciones de acercarse.
Cierro la puerta y me observo en el espejo.
—Todo está bien, Amelie —musito.
Tenía la intención de comenzar a cambiarme pero unos golpes en la puerta me lo impiden.
Me acerco y abro para luego encontrarme con un Blake bastante sonriente.
—Hola, Amy —saluda.
—Pasa, Blake —me hago a un lado y él se introduce en el camerino mientras yo cierro la puerta con seguro—. ¿No te parece que nos hemos visto demasiado en estos dias? —él apoya sus manos en el tocador.
—Te he dicho que el destino se empeña en unirnos —me analiza—. ¿No crees en las casualidades? —da un paso hacia mí.
—No —musito con simpleza.
Camina hasta que se detiene a mis espaldas y observa nuestros reflejos en el espejo.
—Estuviste hermosa esta noche —susurra lentamente cerca de mi oído y yo, por un reflejo, cierro mis ojos disfrutando—. Luces espléndida —su mano se posa en mi cintura y siento como algo recorre mi espina dorsal.
—Gracias por tus palabras, Blake —doy un paso hacia adelante—. Tú también te ves bien —intenta acercase pero coloco mis manos sobre su pecho y lo mantengo a una distancia prudente—. ¿Necesitabas algo, Blake?
Muerde su labio mientras suelta una pequeña risa.
—Simplemente quería verte —asiento lentamente—. También informarte que hay alguien que quiere hablar contigo —frunzo mi ceño.
—¿Hablar? —asiente—. ¿Para qué?
—¿Estás con prisa o puedes hablar ahora? —suspiro.
—Ahora, vamos —ambos salimos del camerino.
Blake me lleva con el hombre con el cual lo había visto desde el escenario.
—Aquí tienes a la dueña de la hermosa voz —Blake me señala.
—Un placer conocerte al fin —me tiende su mano y la tomo—. Soy Michel Williams, productor musical y amigo de éste hombre que conoces —hace una mueca graciosa.
—Un gusto —sonrío—. Soy Amelie —él me observa—. Blake me mencionó que quería hablar conmigo —asiente.
—Afirmativo —deja su gaseosa encima de la barra—. Cómo él te habrá dicho, me gustaría poder tener una cita en mi estudio musical —explica con calma—. Necesitaba escucharte en persona aquí y, la verdad, estoy aún más convencido de que deberías grabar algo para probar —me observa serio.
—Es que —suspiro—... es algo complejo —su ceño forma una arruga.
—Mira, yo te daré todo el tiempo que necesites, pero, no aguardaré eternamente —señala—. Sin presiones pero no te dejes estar —asiento lentamente.
—Michel, la asustas —Blake se entromete en la charla—. No es tan así, tú sólo debes pensar, Amy —asiento.
—¿Eres tú el productor o yo? —observa a su amigo—. Bien, Amelie —se voltea hacia mí—, lo piensas y me llamas. Supongo que este inútil te entregó mi tarjeta —asiento.
—Sí, así es.
—Pues aguardaré a por tu llamada —se levanta y se despide—. Que tengan una buena noche —sale del bar.
Blake toma asiento donde se encontraba su amigo y no quita sus ojos de encima mía.
—¿Feliz? —hago una mueca como respuesta.
—Es extraño todo esto —musito y tomo asiento frente a él.
—¿Por qué?
—No sé... Así, de la nada —suelta una leve risa.
—Te prometo que es de confianza, Amy —sostiene mi mano y acaricia el dorso de ésta—. ¿Acabaste tu turno aquí? —estaba a punto de responder pero Frank aparece junto a mí.
—Estuviste magnífica, Amelie —suelta entusiasmado—. Tanto que tengo una propuesta para ti —lo observo atenta.
—Te escucho, Frank.
—Quiero que trabajes aquí pero solamente como cantante, todas las noches —entrecierro mis ojos.
—Eso ya lo hago, Frank —asiente.
—Sí, pero ya no serás mesera —parpadeo varias veces.
—¿Y mi sueldo?
—Ganarás 50$ más por cada hora de show que des —rasco un poco mi nuca.
—¿Podemos hablar esto mañana, Frank? —él observa a Blake y Frank asiente—. Tengo que acabar mi turno... —musito.
—Tu turno ya acabó, así puedes descansar y mañana nos reunimos —besa mi mejilla y desaparece.
—Eso si que es raro —señala Blake.
—Todo es raro —abro mis ojos con sorpresa.
—Ahora, como sé que estás libre —fija sus ojos en los míos—. ¿Aceptarías ir a cenar conmigo esta noche? —acerca su rostro un poco al mío.
A todo esto, su mano continúa sosteniendo la mía.
—Tengo que cambiarme... —niega.
—Así te ves perfecta —toma mi mano y nos saca del bar.
En el momento que estamos dentro de su coche, decido enviarle un mensaje a Claire para avisarle que me había ido y con Blake.
|| ... ||
Doy un sorbo a mi copa de vino bajo la atenta mirada de mi acompañante.
—¿Por qué me ves tanto? —sonrío algo avergonzada.
—Siento que hay algo en ti que no logro descifrar, Amelie —balbucea y luego lleva un trozo de carne a su boca.
—¿Eso es bueno o malo? —simplemente se encoge de hombros.
—Depende de lo que escondes, Amy —me guiña un ojo.
Doy un mordisco a mi pollo sin quitar mis ojos de los suyos.
Continuamos con una cena amena, tranquila y algo divertida también. Logramos conocernos un poco más y me parece que es un muy buen hombre pero esconde algo.
—¿Quieres postre? —me observa.
—¿Tú quieres? —le analizo.
—Si te gusta el cheesecake o el tiramisú, podemos compartir uno porque siento que solo no podría —sostiene su vientre exagerando.
—Acepto un cheesecake —asiento y él llama al camarero para ordenarlo.
Blake toma mi mano entre la suya y la analiza para luego acariciar mis dedos con suavidad.
—Tus manos son muy delicadas y suaves —deja un suave beso sobre mis dedos.
—Gracias —sonrío de lado.
—Me gustaría que me acaricies con ellas... —susurra con algo de picardía en su tono.
—Blake... —él ríe juguetón.
—Aquí tienen, señores —el camarero deja el cheesecake frente a nosotros—. Que lo disfruten —da un asentimiento y se va.
Comenzamos a comer pero con calma, yo estoy algo llena; así que, la mayor parte se la dejo a él. Pero eso no quita que el postre no esté delicioso, porque está para chuparse los dedos.
Blake paga la cuenta y ambos salimos rumbo hacia su coche, nuevamente.
Estaba a punto de subirme pero me detiene para acorralar mi cuerpo contra el coche y su cuerpo.
—No dejo de contemplar lo hermosa que eres —acaricia mi mejilla con su pulgar, de una forma muy suave.
—¿Tu agua tenía estupefacientes? —él niega y hace que nuestros labios rocen.
—Sólo digo lo que es cierto, Amy —su pulgar traza el contorno de mi labio inferior.
—¿Piensas besarme o seguirás con juegos de seducción? —sonríe coqueto.
Me sostiene la mejilla y une sus labios a los míos en un beso sensual, ardiente pero, también, delicado.
Mis manos van a su nuca y las suyas bajan a mi cintura, para sostenerme con firmeza y pegarme a su cuerpo.
El beso no se deshace sino que se torna cada vez más intenso; mis uñas se clavan en su espalda sobre su camisa y él gruñe sobre mis labios para luego llevar su pelvis hacia adelante, dejándome en evidencia de una creciente erección bajo sus pantalones.
Se separa abruptamente y ambos tratamos de regular nuestras respiraciones.
Vuelve a acariciar mi mejilla para luego analizar mi mirada.
—En este momento te invitaría a mi casa... —lo silencio dejando un beso sobre sus labios.
—Entonces, vamos —me observa algo incrédulo.
—No quiero que pienses que es algo que hago siempre con las mujeres —coloco mis ojos en blanco.
—Que conste que eres tú el que está diciendo cosas tontas —señalo—. ¿Vamos? —vuelve a dejar un beso sobre mis labios.
|| ... ||
Me abre la puerta de su casa e ingreso con paso seguro a su sala.
Se ve todo muy bien acomodado, algo con aires serios pero acogedor.
Diviso un equipo de música y busco algo interesante para reproducir.
—¿Piensas cantarme? —niego mientras oigo sus pasos acercándose a mí.
—No —continúo buscando—, vamos a bailar. Si es que encuentro algo que no sea de abuelito —siento su pecho sobre mi espalda y su pelvis en mi trasero.
—¿Me estás tratando de anticuado? —susurra cerca de mi oído.
—Pues sí —me quita todo de las manos y coloca algo él para luego poner play—. Confirmo que eres un abuelo —ambos reímos pero él jala mi cuerpo hacia la mitad de la sala.
—Entonces no le negarás un baile a este abuelo —coloca mis brazos en su cuello y luego me abraza por la cintura.
—Mientras no te caigas y quiebres la cadera —Blake comienza a mover nuestros cuerpos al ritmo de la música.
Nuestro baile tarda alrededor de cinco minutos porque vuelve a besarme con más necesidad que antes.
Comienzo a desabotonar su camisa y luego la lanzo encima del sofá. Contemplo su torso desnudo y está mucho más marcado que Connor, no voy a mentir, Connor es muy delgado y no tiene nada tonificado, en cambio, Blake, está demasiado tonificado.
—¿Se te perdió algo en mi pecho, Amelie? —cuestiona con picardía.
—Mejor quítame el vestido —me volteo de espaldas a él y siento como baja la cremallera con lentitud.
Baja mi vestido y éste cae a mis pies.
El tacto caliente de las manos de Blake sobre mi espalda hace que una corriente eléctrica recorra mi cuerpo de pies a cabeza y mi piel se eriza.
Me quito los tacones y vuelvo a quedar frente a él pero, ésta vez, con ropa interior.
El tiempo transcurre tan rápido que ambos nos encontramos en su habitación, envueltos entre las sábanas de su cama y besándonos con frenesí.
Acuna mis pechos en sus manos y pasa su lengua por ellos para luego bajar hasta mi abdomen y besarlo.
De un momento a otro siento su lengua acariciar mi clítoris y cierro mis ojos por el placer que comienza a crecer dentro de mí. Su lengua recorriendo cada rincón de mi intimidad y luego uno de sus dedos se introduce en mí.
Comienza a mover su dedo dentro de mí de forma suave para, segundos después, hacerlo aún más rápido e introducir su segundo dedo el cual se une al ritmo del primero.
Poco después siento como un cosquilleo se apodera de mi estómago y unos segundos después sé que acabo de estallar.
Veo a Blake llevarse sus dedos a su boca para volver a acariciar mi sexo con ellos.
Tomo asiento en la cama, con mis piernas a cada lado de sus caderas, para volver a besarlo y llevar mi mano a su bóxer, donde su gran erección pedía a gritos salir de allí. Introduzco la mano dentro de la tela, lo bajo un poco y comienzo a masturbarlo con total destreza y agilidad.
Blake gruñe y aprieta mis caderas con sus manos pero no deja de besar mis labios en ningún momento, hasta que se acerca a mi pecho y deja pequeños besos allí.
Él quita mi mano en el momento que estaba por llegar a su punto sin retorno.
—Todavía no —musita con voz ronca.
Toma un envoltorio plateado, lo abre y saca un preservativo con el cual viste su virilidad, la cual está apuntando hacia su abdomen ya.
Acaricio su pecho y él se posiciona entre mis piernas de mejor forma; se introduce con cuidado y librero un gemido en cuanto toda su longitud se encuentra en mí.
—¿No te duele, verdad? —niego ante su pregunta.
—Mejor muévete, Blake —pido deseosa de más.
Muerde mi labio inferior y aprieta uno de mis pechos con sus manos. Comienza a moverse en mi interior de forma calmada pero después aumenta la velocidad y profundidad de sus penetraciones.
Clavo mis uñas en su espalda, mis piernas abrazan su cintura y arqueo mi espalda para poder sentirlo mejor.
Muerdo su hombro para que mis gemidos sean silenciados y él se clava cada vez más profundo en mi interior.
—Blake... —jadeo llevando mi cabeza hacia atrás y él muerde lentamente mi barbilla.
—Eres hermosa, Amelie —ronronea y mueve más rápido sus caderas.
Una fuerte presión se anuncia en la parte baja de mi abdomen y siento como el falo de Blake comienza a palpitar dentro de mí. No sé cuánto tiempo transcurre hasta que ambos estamos envueltos en una nebulosa de éxtasis.
Besa mi cuello y mis labios de forma suave pero con dejo de fogosidad.
Se levanta de la cama y veo como desecha el profiláctico para luego colocarse su bóxer, también me entrega una camiseta blanca de él y mis bragas.
Me lo coloco bajo mientras que Blake acomoda un poco el desastre que hicimos entrando en su habitación y ambos nos acostamos en la cama.
—Antes que nada, quiero decirte que esto no fue sexo porque sí, Amy —le observo.
—No luces como un mujeriego —palmeo su hombro—, o eso creo —musito.
—Gracias —suelta dubitativo—. No quiero que tengas esa imagen de mí, ya que continuaremos cruzándonos —asiento.
—Blake, tranquilo —suelto risueña—. Ambos teníamos deseo de hacerlo y está bien —jala mi cuerpo y me sienta encima de sus piernas—. ¿Acaso quieres más? —acerco mi entrepierna más a la suya.
—No sería mala idea —musita y aprieta mi trasero—. Pero quiero que descanses porque mañana debes hablar con tu jefe —suspiro y vuelvo a besarlo con entusiasmo.