—¡Basta! Aquí nadie puede decidir si Sophie se va, ella es la mejor de la clase.
—Con esa moral que tiene, dudo mucho que llegue a ser una buena abogada.
Sophie bajó la mirada, su corazón se aceleraba y sentia su estómago comprimir por dentro, las manos comenzaban a temblar y no aguantó más, se levantó de un golpe y salió corriendo del salón de clases.
—¡Sophie, espera!
Eleazar salió corriendo detrás de ella, ignorando a todos los presentes.
—Profesor, ya redactamos una carta al consejo estudiantil.
—Le harán bastante daño a su compañera.
—Ella se lo hizo así misma, al comportarse de una manera tan deshonrosa no sólo daña su reputación, también está dañando la reputación de esta prestigiosa universidad.
—Usted como asesor de esta carrera debe ayudarnos, no queremos hacerlo por nuestra cuenta.
El profesor suspiró y tomó la carta, era su deber entregarla a los directivos y hacer los trámites pertinentes. Leyó la carta, tragó saliva y habló con un tono cansado.
—Debe de quedarles Claro que, Sophie Cleiton podría ser expulsada.
—Es lo que buscamos.
En uno de los jardines Sophie se dejó caer de rodillas, cubría su rostro con sus manos tratando de evitar que las lágrimas salieran de sus ojos.
Eleazar llegó y se hincó frente a ella, con ternura tomó sus manos y le sonrió.
—Yo estoy aquí Sophie, siempre estaré a tu lado.
La abrazó con fuerza, un cálido abrazo lleno de amor disfrazado de amistad que provocaron las lágrimas de la hermosa chica.
—Ya no puedo más, Eleazar. Siento que mi vida está colapsando como una pequeña planta en plena tormenta.
Levantó su rostro con cuidado, le dedicó una mirada llena de compasión. Sus ojos tristes y sus labios rojos invitaron a un tierno beso, el cual Eleazar no quiso desaprovechar la oportunidad.
Se acercó y le dió un beso en la mejilla, no quería aprovecharse de la situación vulnerable.
—¿Ahora también te besas con hombres en la universidad?
La voz furiosa de Alexander se escuchó con bastante fuerza, algunos alumnos que caminaban por el lugar observaban.
—No es lo que parece.
Sophie se apartó y se puso de pie lo más rápido que pudo, al incorporarse y levantar el rostro, vió a Kassandra del brazo de Alexander.
—¿Entonces que es? ¡Señorita Cleiton!
—Eleazar sólo me daba un poco de consuelo.
—Señorita Cleiton, no debería comportarse de esa manera en espacios públicos. Tenga un poco de decencia.
—No estábamos haciendo nada malo, si no confía en su novia no debería estar a su lado señor Norvig.
Alexander se acercó con un fuego inusual en los ojos decidido a golpear al hombre que estaba a lado de Sophie, un hombre apareció y se acercó, eso ayudó a bajar la tensión en el lugar.
—Es un verdadero honor tener al gran Duque con nosotros.
—¿Para que me mandaron llamar?
Alexander respondía al hombre sin quitar la mirada de Sophie.
—El consejo estudiantil debe tomar una decisión y usted es parte fundamental.
—¿Y no lo podían hacer solos?
—Alexander, tu eres alguien importante aquí y si te llamaron debe ser porque es algo grave.
—¡Vamos!
Se giró y volvió a tomar a Kassandra del brazo, al llegar a la oficina la soltó rápidamente, sacudiendo su abrigo con un poco de desden en su rostro.
—Ya puedes caminar, hazlo sola.
En el jardín vió a Sophie a lo lejos, fingió lastimarse un tobillo y no poder andar sola, lo llevó justo donde se encontraban para que la viera en un estado comprometedor.
—¿Estás de mal humor? Alexander, si ella nunca te quiso no deberías ponerte mal por su causa.
—No opines.
Peter sólo observaba sin decir nada, con lo poco que escuchó y un pequeño papel impreso que encontró en el piso, se dió cuenta.
*—¡Imposible! La señorita Cleiton está enamorada de mi jefe y jamás hizo nada indebido en su ausencia. Todo sebe ser un mal entendido, debo hablar con el señor.
Peter se acercó a la sala de juntas sin éxito, Kassandra lo interceptó y lo envió fuera.
—Señorita, debo hablar con mi jefe.
—Alex está ocupado, ve y date una vuelta por ahí, cuando terminemos aquí nosotros te buscamos.
—¡Pero!
—¿No escuchaste?
Alexander salió de la sala, pero no dejó hablar a Peter.
—Señor.
—¿Que pasa Peter?
—Debo hablar con usted de algo importante, sobre la señorita Cleiton.
—No me interesa nada de lo que tenga que ver con esa mujer. No la vuelvas a mencionar ¡jamás!
Peter asintió cerrando los ojos, esperó a que si jefe entrara y se acercó a la puerta sin querer espiar, pero la puerta no cerró y escuchó todo.
—No podemos tener más a la alumna Sophie Cleiton aquí, es una mala imagen para esta institución.
—¿A qué se refiere?
—Su conducta inapropiada daña la institución, el bufete de abogados Benson, no la contratará. Lo mejor es que sea expulsada.
El ceño de Alexander se frunció, su mirada asesina era aterradora.
—¡No pueden hacer eso!
—Señor Norvig, le mostraremos las imágenes que estuvieron pegadas por toda la universidad al amanecer.
—¿Quién las puso ahí?
—No lo sabemos, las cámaras de vigilancia estaban en manteniendo.
—Alexander, no te exaltes. Si la señorita Cleiton, causó algún daño debe asumir las consecuencias, debe asumir su responsabilidad y aceptarla.
Peter escuchaba y no podía creer, veía las imágenes buscando una respuesta.
*—Esto debe ser una mentira, la señorita Cleiton es una gran mujer. Pero conociendo la arrogancia de mi jefe, no la escuchará.
Debo buscarla y saber que pasó en realidad.
En el campus a Sophie no le interesaba perderse las clases del día, caminó con Eleazar, se dirigían por Felicia.
Peter la buscó por todas partes pero no pudo encontrarla, la llamó pero no hubo respuesta, le envió mensajes pero no llegaban.
*—¿Dónde está, señorita?
En la sala de juntas, Alexander se negaba a firmar la expulsión de Sophie, daba mil excusas. Kassandra comenzaba a exasperarse y hablaba hundiendo más y más a Sophie, sacando algunos vídeos editados.
—Las pruebas son contundentes, Sophie Cleiton, se va.
Llegó el momento de votar, de doce miembros del consejo incluidos maestros y alumnos, nueve votaron por qué Sophie fuera expulsada, sólo tres incluyendo a Alexander votaron en contra de la expulsión.