—Señor aquí está el anillo que me mandó recoger.
—¡Es perfecto! ¿Crees que le guste a mi Sophie?
—¡Le encantará señor!
—¿A quien le encantará, que?
—¿Dónde está Richard?
—Ya viene, necesito hablar contigo, Alexander.
—¿Sobre que?
—El beso de aquella noche, me siento muy confundida.
La calma en el rostro impasible de Alexander confundían a Kassandra.
—No recuerdo nada y aún haya sucedido que te besé, fue un error y no se repetirá.
Sin darle oportunidad de pronunciar algo más, Alexander subió al automóvil dejando a la mujer parada fuera con el rostro furioso.
*—Destrozare a ti queda Sophie, no serás para ella.
En el hospital público, Sophie permanecía sentada en la sala de espera un café frío en sus manos era lo único que observaba con detenimiento, su cuerpo tenso y lleno de miedo no se movía más que para respirar.
—¿Sophie necesitas algo?
—¿Qué? ¡Oh no, estoy bien!
—Puedes retirarte Charles, yo permaneceré con Sophie durante toda la noche.
—Ya lo dije antes.
—No te preocupes, estaré bien, se que debes descansar Charles.
Eleazar pasó su brazo por los hombros de Sophie, brindándole apoyo y compasión.
Sólo habían pasado dos horas las cuales parecieron una eternidad, el cuerpo de Sophie temblaba por la ansiedad, cansancio y frío.
—Señorita Cleiton, soy el doctor Dexter el especialista que envio el Duque, la señorita Galin despertó, puede pasar a verla pero solo un par de minutos, su condición es crítica, empeoró, debe prepararse para lo peor nosotros ya hicimos todo lo que estaba en nuestras manos para salvarla.
Al escuchar esas palabras Sophie se dejó caer al piso de rodillas cubriendo su rostro con sus delicadas manos, las lágrimas caían sin detenerse.
—Sophie, intenta tranquilizarte para poder entrar a ver a Felicia.
—Lo haré.
Se limpió las lágrimas y entró a la habitación, el rostro hinchado de Felicia por los golpes fue lo primero que vió.
—¡Aquí estoy amiga!
—¿Cómo me veo?
—¿Cómo te sientes?
—Como si me hubieran atropellado, espera eso sucedió.
—¡Ja!
Una risa seca salió de los labios de Sophie.
—Sophie, no saldré de aquí ¿cierto?
—¡No digas eso!
—No trates de mentir, lo sé porque lo siento, por dentro siento mi cuerpo destrozado y escuché a la enfermera decir que si desperté es un milagro.
—Saldrás de aquí y juntas iremos a recoger a la pequeña Sophie.
Lágrimas cayeron de los ojos de Felicia mientras presionaba el botón de emergencia.
—¿Necesita algo?
—Testigos. Sophie graba lo que diré.
—¡Felicia!
—Sophie no me queda mucho tiempo, lo sé por favor haz lo que te pido.
Llamando a Eleazar, colocó el teléfono para grabar un vídeo, Eleazar entendió y puso su teléfono para grabar un audio, la enfermera hizo lo mismo, se preparó para grabar un video y asintió para que Felicia comenzara.
—Soy Felicia Galin y estoy en perfecto estado de mis facultades mentales, por este medio quedará estipulado que mi hija Sophie Galin ahora está bajo la custodia de Sophie Cleiton, no doy mi consentimiento para que la familia Gibson se lleve a mi bebé, Enrique Gibson me buscó e intimidó para entregarla y los resultados son mi ahora estado. Cómo testigos están la enfermera en turno, su nombre es Cinthya y el estudiante de derecho Eleazar quién fue mi compañero hasta el día de hoy.
Un dolor intenso acompañado de una tos le impidieron seguir hablando, sangre salía por su boca por lo cual la enfermera y Sophie corrieron a ayudarla.
Tomando su mano sonrió y con su último aliento suspiró y habló por última vez.
—Promete que jamás entregarás a mi hija, Sophie si no puedes cuidarla entregala a una buena familia, pero a los Gibson¡jamás!
—Te lo prometo, Sophie será mi hija.
Al escuchar esas últimas palabras Felicia cerró los ojos definitivamente, una sonrisa en su rostro mostraban la paz con la que dejaba este mundo.
—¡NOOOO! Felicia, no... No me dejes.
Los gritos desgarradores de Sophie llenaban la habitación, su llanto descontrolado la hacían perder el equilibrio. Eleazar la tomó en sus brazos apretándola contra su pecho.
—Debemos salir, la señorita Galin estaba muy mal, me sorprende que despertara y pudiera hablar.
El resto de la noche fue bastante triste y cansada, Eleazar realizaba los trámites para el funeral y Sophie hablaba con la niñera, dándole la mala noticia y pidiendo cuidara de la bebé.
Le envió un mensaje a Alexander, pero no hubo respuesta. Sus lágrimas volvieron a salir de sus ojos.
*—Te necesito aquí Alexander, te necesito a mi lado en estos momentos.
Resignada a no tener respuesta de la llamada, dejó caer sus manos de una manera pesada, su teléfono sonó y en la pantalla iluminada aparecía el número de Alexander.
*—¡Hola!
*—¿Estás bien?
*—Alex...
*—Alexander, vamos, debemos saludar al conde.
*—Estoy ocupado.
*—No te preocupes, sé que estás ocupado, nos vemos en otro momento.
Sophie no estaba de humor para escuchar a Kassandra, y por la voz sabía que Alexander estaba con ella.
—Todo está listo Sophie, debemos irnos, ¿quieres despedirte de Felicia? Será la última vez que la veas.
Asintiendo, Sophie entró a una pequeña y tranquila sala, en una fría plancha estaba el cuerpo de quién hasta hace un par de horas era su única familia.
—Felicia, mi hermana, te prometí que Sophie sería como mi hija y así será, ningún m*****o de la familia Gibson se acercará a ella.
Sacando su teléfono envió un mensaje y recibió la respuesta en menos de dos minutos.
*¡Cuenta con ello!
*—¡Quedate tranquila amiga!
Salió de la sala y dejó caer su cuerpo en el piso frío, los recuerdos pasaban por su mente como si fuera una película de un mal chiste. Ahora sólo recordaría a su amiga con mucho cariño.
Abrazando sus rodillas y enterrando su rostro en ellas escuchó una voz que le parecía familiar, levantando la mirada pido ver a un hombre elegante con un traje de negocios hecho a medida, estaba sentada detrás de una enorme planta la cuál la mantenía escondida.
—Busca el cuerpo y plasma si huella en el documento.
—Señor ¿cómo está tan seguro que la señorita está aquí?
—Una enfermera me lo dijo, hazlo rápido.
*— Así que planeadas hacer algo tan ruin, pues yo te tengo una sorpresa, Enrique Gibson.
—Señor, llegamos tarde ya llevaron a la señorita a la sala de cremación.
—Maldita sea, bueno no importa quería hacer esto de una manera rápida, busquemos a la niña y metemos el juicio de tutoría.
Sophie entre cerraba los ojos escuchando al hombre, pero ella era muy inteligente, fue más rápida y comenzó con el cambio legal del nombre de Sophie a tiempo, ahora le dificultaría las cosas a la familia Gibson.
*— Ahora Sophie es mi hija y no le pondrán ni un solo dedo encima.