El teléfono de Sophie sonó con un mensaje el cual la hizo dar un suspiro de alivio.
*Todo está listo Sophie, en media hora llego para que firmes el documento legal.
Sophie conocía bien a Felicia y sabía que algo no andaba bien, que si había insistido tanto en cuidar de su hija era porque la familia Gibson estaba involucrada.
—Sophie toma un café por lo menos, está amaneciendo y no has comido nada.
—¡Gracias Eleazar, pero no tengo hambre!
—Te entiendo, yo tampoco tengo hambre, Felicia también era amiga mia y me duele mucho su partida, pero debes mantenerte fuerte por Sophie ella te necesita.
—Tienes razón, no puedo debilitar mi cuerpo en estos momentos, me espera un largo camino.
—¡Sophie! Lo siento mucho.
Un hombre maduro y atractivo de traje hecho a medida se acercó y abrazó a Sophie, ofreciéndole un poco de consuelo.
— Señor Benson, no era necesario que viniera usted mismo, pido disculpas por molestarle pero no sabía a quién más acudir.
—No te preocupes, aquí tienes los documentos legales una vez firmados yo me haré cargo del resto. Hoy antes del medio día la niña cambiará legalmente su nombre.
Sophie abrió la carpeta, leyó rápido los documentos y firmó de manera decisiva.
—Me voy, tómate unos días libres para que puedas descansar y procesar todo, nos veremos después en la oficina.
El impresionante abogado Benson salió del lugar, Eleazar no pronunció ni una sola palabra desde quel vió entrar, toda la ciudad conocía al hombre más recto y honorable.
—¿Que fue todo eso Sophie? El abogado Benson casi nunca aparece en público.
—Le pedí un favor a su secretaria.
—¿Un favor?
—Tengo el presentimiento que los Gibson están detrás de la bebé y no pienso dejar nada suelto para que puedan llevársela.
—¿Piensas que quieren llevarse a Sophie?
—Ya no se llama así Eleazar, desde hoy es legalmente Felicia Cleiton.
—¡Le cambiaste el nombre!
—Si, ahora llevará el nombre de su madre.
Un hombre salió de las enormes puertas frente a ellos, en sus manos llevaba una urna color dorado.
—Les doy mis condolencias.
Sophie tomó la urna, sus ojos se inundaron con las lágrimas que caían como una cascada sobre su bello rostro. Se dejó caer al piso abrazando las cenizas de su amiga.
Eleazar sólo le acariciaba la espalda y la dejaba desahogar su dolor. Diez minutos después se levantó lentamente y suspiró llena de tristeza.
Un par de mujeres que trabajaban en ese lugar hablaban de la última tendencia en internet y se pasaban el teléfono una a la otra.
—¿Viste esto? El Duque está saliendo con la marquesa.
—Se ven tan bien juntos.
—Espero se casen, hacen linda pareja.
—¡Vamos! No escuches esas tonterías.
La cabeza de Sophie ahora estaba ocupada tratando de procesar todo lo que sucedía, no quería saber nada sobre un posible romance entre su novio y la marquesa.
—Decidiste dónde dejaras las cenizas de Felicia y... ¿Les avisarás a su familia?
—A ella le gustaba la iglesia de los milagros ¿podemos ir ahora?
—Si, vamos.
—Y respecto a su familia, sólo les enviaré un mensaje. Su familia no quería saber nada de ella desde que les dió la noticia de su embarazo, su familia la desconoció.
—Entonces no merecen saber.
Llegaron a la iglesia, acomodaron las cenizas y salieron de ahí, ya pasaba del medio día y no recibía llamada de Alexander. El teléfono sonó y lo levantó de manera inmediata pensando sería su novio.
*— ¡Hola!
*— Sophie ya está registrado el nombre de Felicia, legalmente es tu hija y nadie puede quitartela. Descansa tres días y nos vemos el jueves.
—¿Buenas noticias?
—¿Cómo lo sabes?
—Tu sonrisa se iluminó.
—Felicia es mi hija legalmente, la familia Gibson no puede hacer nada ahora.
—Fuiste más inteligente que el gran Enrique Gibson.
—Te lo dije, no permitiré que quieran quedarse con la niña.
Una vez en el automóvil de Eleazar, Sophie cerró los ojos y durmió de regreso al campus, su mente no entendía con claridad ¿cómo estaban sucediendo las cosas? Un sueño la despertó de golpe con el corazón acelerado.
—¿Estás bien?
—Si, sólo necesito dormir un poco.
—Estamos por llegar, compré comida rápida, comes algo y duermes.
—¿A qué hora compraste esto?
—Soy rápido.
Eleazar dejó a Sophie en la universidad, se despidió y se fue a descansar un poco. Una vez en su habitación, Sophie salió de la ducha, secaba su cabello y comía la hamburguesa que le había entregado Eleazar.
Veía su teléfono en la pequeña mesa pensando si llamar a Alexander o no.
*—Lo llamaré ¿que puede pasar?
El teléfono sonó en diferentes intentos sin lograr que respondiera, un suspiro apareció y comenzó a revisar internet.
Las fotografías eran claras, Kassandra tomada del brazo de Alexander como si fueran una feliz pareja.
*—Tranquila Sophie, tranquila, no están haciendo nada malo, es sólo una foto.
Los comentarios eran bastante claros, los internautas pensaban que la pareja se veía muy bien juntos.
Una llamada la sacó de sus pensamientos, era el número de Alexander.
*—¡Hola!
*— Estaba en una reunión, pero dime ¿todo bien con tu amiga?
*—No, Alex, mi amiga falleció.
*—Mi bella Sophie, lo siento mucho, quisiera estar contigo en estos momentos y abrazarte fuerte.
Al escuchar las palabras de Alexander, Sophie, comenzó a llorar de nueva cuenta.
*— Entiendo que estás ocupado, sabes, mi amiga Felicia tenía una...
—Alexander ya es hora de volver a la reunión.
La voz de Kassandra y el sonido de sus tacones inundaron el sonido al otro lado de la línea.
*—Alex, es importante lo que te tengo que decir.
*—Lo sé cariño, más tarde te llamo y hablamos.
Era la segunda ocasión en la que no me pudo contar sobre la pequeña Felicia, moviendo su cabeza de un lado a otro se dejó caer en su cama, el sueño la venció y durmió hasta el amanecer.