A unos cuantos metros de distancia, kassandra observaba a la pareja sus puños se apretaban y entrecerrando los ojos hizo una llamada.
*—¿No te dije que debías evitar que se acercara al Duque?
*—Evité que la llevaran a la mesa principal.
*—Haz la llamada, quiero llevar a cabo el plan ahora mismo.
Una sonrisa se dibujó en su rostro, Kassandra estaba dispuesta a realizar cosas ruines para su propio beneficio. Los vió salir de la vista de todos, Alexander con su mano sobre el hombro de Sophie, como si sostuviera un muro apunto de caer.
*—¡Hasta aquí llegas, Sophie Cleiton!
—Alex, te extrañé mucho.
—Perdón mi bella Sophie, perdóname por no estar a tu lado cuando más lo necesitabas. ¿Cómo te sientes? ¿Necesitas algo para el funeral de tu amiga?
—Todo se resolvió gracias a mi amigo Eleazar.
—¡Mmm! ¿Eleazar Celes?
—Si.
—Despues le agradeceré por ayudar a mi novia. Sophie se que estás muy triste, que Felicia era más que una amiga para ti.
Alexander tomó las manos de Sophie entre sus manos, las acercó con delicadeza y les dió un tierno beso.
—No estás sola, me tienes y siempre me tendrás a mí.
En el corazón de Sophie, comenzó una calidez que solo sentía estando al lado de Alexander, sonrió y le dio un beso en los labios.
Ese fue el botón de inicio para que en Alexander se encendiera una sensación de extraña, un beso apasionado comenzaba a elevar la temperatura en su cuerpo, sus partes íntimas comenzaban a despertar ante el dulce beso de su amada.
—¡Alexander! Lo siento no sabía que estabas ocupado.
Kassandra bajó el tono de voz, mostrando un poco de timidez al ver a la pareja besarse.
Alexander respiraba agitado colocando su frente con la de Sophie, tratando de volver en sí.
—¿Que quieres Kassandra?
—El rector de la universidad te busca.
Se dió la vuelta para huir de ahí, pero con una mirada indescifrable habló una vez más para soltar un poco de veneno.
—Me vuelvo a disculpar por la interrupción, señorita no es apropiado besar a un hombre en la oscuridad.
Sin esperar a que respondieran, volvió a la celebración, dejando a Sophie con el rostro enrojecido de la pena.
—Ignora a Kassandra, nunca tiene nada bueno que decir.
Volvieron tomados de la mano al jardín, Sophie se quedó de pie sin saber cómo reaccionar, si seguir a su novio a su lugar o quedarse con Eleazar.
—Iré a mi lugar.
—¿Tu lugar? ¡Tu lugar es a mi lado! Iremos a mi mesa.
—Voy por mi bolso, te alcanzo más tarde.
—¡Ok! Más tarde te tengo una sorpresa.
—Yo también necesito hablar contigo, es muy importante.
A lo lejos sólo podía ver cómo Kassandra se acercaba a Alexander y todos seguían elogiando el como se veían juntos.
—Ya estás mejor, después de ver a tu novio.
—Lo extrañaba, pero... No me siento tan mal, tu presencia es muy importante para mí, tu compañía y apoyo me hizo sentir mejor en todo momento.
Eleazar volvió a sonreír, que su amor platónico le dijera lo importante que era para ella, era lo mejor que le podía pasar.
—Eres el mejor de los amigos.
Al escuchar esas palabras, su sonrisa se volvió amarga, movió la cabeza y tomó de las manos a Sophie.
—Te quiero mucho, Sophie.
La noche transcurrió y Sophie se quedó a lado de Eleazar, a lo lejos vió como Alexander se mantenía ocupado de un lado a otro atendiendo a personas importantes, después de más de dos meses fuera de la ciudad era lógico que todos quisieran hablar con él.
al filo de las diez de la noche, Sophie se retiró al tocador, al estar en los baños de la cancha de básquetbol, se ponía un poco de brillo labial cuando escuchó un ruido.
—¡¿Hola?!
Sin obtener una respuesta, tomó su bolso y estaba por salir. De frente se topó con un hombre joven quien la sujetó por la cintura.
—¡Aaaah! ¿Quién eres? ¿Que haces aquí?
—¡Hola lindura!
—¡Sueltame!
—Soltarte, pero si apenas estamos comenzando a divertirnos.
—¡Déjame ir!
Sophie forcejeaba para lograr soltar su agarre, el hombre era más fuerte y la abrazó, comenzó a tratar de besarla pero la joven ponía resistencia.
—¡Déjame, por favor!
—¿Dejarte? No te dejaré Sophie.
Entró en shock, sus ojos se abrieron de par en par, y comenzó a tartamudear.
—¿Que... que... cómo sabes mi nombre?
—Como no saberlo si eres una belleza y hueles demasiado bien.
—¡Por favor!
El hombre la sujetó con fuerza del rostro y con una sonrisa llena de lujuria habló al oído.
—Haremos algo, o te comportas o desaparezco a esa bastarda que tienes viviendo contigo.
—¿Quién eres, porque sabes de la bebé?
El hombre que seguía sujetando el rostro de Sophie, la acercó con fuerza y comenzó a besarla, en ese instante entró Joselin Cleiton, la madre de Sophie.
—¡Hija! ¿Que estás haciendo?
—¡Mamá, gracias por llegar! Ayúdame.
—Sophie, estamos juntos no me hagas quedar como un atacante.
Joselin se acercó a ella y le dió una fuerte bofetada, la hizo caer al piso. Sophie sostenía su mejilla incrédula, sus ojos comenzaban a enrojecer y llenarse de lágrimas.
—Nunca imaginé que fueras una cualquiera Sophie, ¿cómo te atreves a algo tan deshonroso?
—Señora, no golpee a Sophie, sólo estábamos...
—¡No trate de defenderla! No puedo creer que mi hija sea una cualquiera.
Sophie se levantó del piso, dejando su bolso tirado. Entendió que su madre no la ayudaría.
—¿Que haces aquí mamá?
—¿Todavía lo preguntas? Vine a visitarte y tratar de convencerte que me ayudaras, pero como veo que no es posible me iré.
Joselin salió y Sophie pensaba hacer lo mismo, pero el hombre la detuvo.
—No saldrás de aquí linda, aún no.
—¿Qué?
El hombre volvió a jalar a Sophie a sus brazos, cuando vió que la puerta se abrió la comezón a besar de nuevo.
Una voz fuerte y furiosa se escuchó cuando el hombre fue jalado hacia atrás.
—¿QUE SIGNIFICA ESTO?
Alexander llevaba a Kassandra del brazo, soltando la para golpear al hombre que besaba a su novia.
Sophie se quedó de pie, sin saber cómo reaccionar, su cuerpo temblaba del miedo y la sorpresa.
—¡Alex!
—¿Que significa esto, Sophie?
—Ahora resulta que todos interrumpen aquí.
—¡Calla basura!
Alexander pateó tan fuerte al hombre que lo hizo escupir sangre.
—No sé que es lo que está pasando, yo estaba en el baño y ese hombre entró de la nada y me besó.
—¿De la nada? Señorita Sophie de verdad espera que le creamos esa historia.
Alexander se acercó a Sophie, su aura fría y siniestra lo hacían lucir enterrador.
La tomó del brazo y la llevó fuera del baño.