El timbre de su teléfono ocasionó que se separaran. Sophie alisaba si ropa nerviosamente, Alexander limpiaba sus labios en los cuales llevaba una gran sonrisa. Tomó el teléfono en sus manos y leyó el mensaje que había recibido. *—Señor, todo está listo en palacio. —Necesito irme, volveré mañana para el desayuno. —¿Que, cuál desayuno? —Felicia me invitó a desayunar, ya no eres la única mujer en mi vida. Después de guiñar un ojo salió del departamento, con el teléfono en mano respondiendo el mensaje. *—Ahora mismo bajo, prepárate hoy mismo le daremos la noticia al rey. Sophie se sentía confundida, su corazón no dejaba ir a Alexander, a pesar de quererse alejar de él, le era casi imposible lograrlo. Sentada en el sillón observaba los edificios de la ciudad, abrazando sus piernas h

