Los fuertes ruidos que salían de la biblioteca hicieron que la reina y Kassandra bajaran de manera casi inmediata. Al ver caminar a Alexander por el salón, Kassandra corrió a él gritando su nombre. —¡Alexander, viniste por mi! —No te atrevas a tocarme, Kassandra quiero que quede claro todo. No me casaré contigo ni hoy, ni mañana, ni nunca. —¡No puedes hacerme ésto! —Puedo y lo estoy haciendo, por cierto, no te acerques a Sophie Cleiton, o te pesará. Otra cosa, te recomiendo volver a tu casa porque este lugar ya no será habitable para la familia real. Alexander caminó afuera, la reina no podía decir nada la simple presencia de Alexander le causaba miedo. Kassandra corrió detrás de él abrazándolo por la espalda. —¡No, Alexander! No puedes dejarme, estamos destinados a estar junto

