Los días pasaron y el regreso de Alexander se llegó, el avión privado aterrizaba en el aeropuerto. Un automóvil de lujo ya esperaba la llegada del Duque. —¡Bienvenido señor! —¿Cómo está Sophie? No pude comunicarme con ella. —Todo bien con la señorita Cleiton. Descuide señor, le informé a la señorita que probablemente no tendría señal porque es época de tormentas en la ciudad. —Vamos a recogerla. —Hoy no está en el trabajo señor, tenía un trabajo en la universidad y está allá. —Entonces vamos a la universidad. Una vez en el vehículo el celular de Alexander sonó con un mensaje de Sophie. *—Te extraño, vuelve pronto. Una sonrisa en el rostro del atractivo caballero apareció, dando un suspiro dió una orden antes de continuar con el camino. —Peter, vamos a la floristería más c

