Te extraño

1004 Words
Los días pasaron y el regreso de Alexander se llegó, el avión privado aterrizaba en el aeropuerto. Un automóvil de lujo ya esperaba la llegada del Duque. —¡Bienvenido señor! —¿Cómo está Sophie? No pude comunicarme con ella. —Todo bien con la señorita Cleiton. Descuide señor, le informé a la señorita que probablemente no tendría señal porque es época de tormentas en la ciudad. —Vamos a recogerla. —Hoy no está en el trabajo señor, tenía un trabajo en la universidad y está allá. —Entonces vamos a la universidad. Una vez en el vehículo el celular de Alexander sonó con un mensaje de Sophie. *—Te extraño, vuelve pronto. Una sonrisa en el rostro del atractivo caballero apareció, dando un suspiro dió una orden antes de continuar con el camino. —Peter, vamos a la floristería más cercana. —Entendido señor. Bajó del auto con la mirada baja abotonando su abrigo, caminó despacio y firme, observando los ramos de flores a su alrededor señaló una flor en una pequeña caja de cristal. —¿Por qué sólo es una? —Esa es una flor única señor, es la primera vez que es puesta a la venta su valor es demasiado elevado. La flor de kadupul, también conocida como reina de la noche, son traídas desde Sri Lanka. —¡Quiero esa! —Buena elección señor. Subieron al auto y se dirigieron a la universidad, estando allá esperaron un momento antes de llamar a Sophie. *—¡Hola! *—¿Me extrañas? *—¡Mucho! ¿Cuando vuelves? *—Mira detrás de ti. Reaccionando con rapidez, Sophie bajó su brazo y giró su cuerpo. A lo lejos se podía observar al Duque con una mano en el bolsillo y la otra con el teléfono. Sin pensarlo Sophie corrió a sus brazos, lo abrazó tan fuerte que el olor de su perfume se quedaba impregnado en su cuerpo. Alexander la tomó en sus brazos y la cargó haciéndola girar en el aire, dando una escena de película antigua. —Eso si es un buen recibimiento. —¡Te extrañé demasiado! Estuviste más de lo previsto fuera de la ciudad. —Pido perdón princesa, se me dificultaron algunos temas. ¡Oh, espera! Traje algo para ti. Con delicadeza bajó a la hermosa mujer sacó la caja de cristal del automóvil y la entregó. —Espero te guste. —¡Es muy bella! Gracias Alex. Peter abrió los ojos al escuchar a la mujer llamarlo de esa manera, miraba nervioso esperando una reacción extraña en su jefe pero lo único que vió fue sus ojos llenos de amor. —¡Me gusta como se escucha en tus labios! El teléfono de Peter sonó, al revisarlo vió un mensaje de Richard. *Señor Norvig, esperamos ansiosos la reunión con su equipo, tenemos todo listo para comenzar con el proyecto. —Señor, no quiero interrumpir pero recibió un mensaje del señor Richard. —Dile que mañana puedo verlo. —¿Tienes trabajo? Si necesitas irte entiendo. —Ya lo había dicho una vez, nada es más importante que tu. Vamos a cenar antes de irte a tu empleo nocturno. Durante la noche hablaron de cosas simples y de asuntos del viaje, las risas entre ellos eran genuinas y bastante relajantes. La hora de irse llegó y se despidieron después de dejarla en la cafetería. —Señor, si necesita descansar yo puedo pasar por la señorita Cleiton. —No pasa nada, estoy bien quiero ir a recogerla. ¿Que pasó con su primera clase? —Hablé con el profesor y es complicado, ya que si cambia su horario de clase la podría perjudicar en otros horarios. —¡Ok! Después verificaré eso. Después de recogerla en la madrugada y dejarla en la universidad, Alexander se fue a descansar. Por la mañana saliendo de la ducha con el cabello mojado revisó su teléfono, un mensaje de buenos días acompañado de un emoji con un beso, bastó para hacerlo sonreír. Al llegar al grupo Norvig, Richard se encontraba sentado en la elegante sala de espera, frente a él una mujer de vestido corto y ajustado sonreía triunfante. —Señorita Antón¿necesita algo? —¡Hola, Peter! Un gusto saludarte de nuevo. —La señorita Antón es mi subordinada, trabajará con nosotros. —Entiendo, pueden pasar el señor los espera. Al verla entrar, Alexander elevó una ceja en manera de desaprobación, pero no dijo nada. —Tiene treinta minutos, hoy mi agenda está muy apretada. —¡Oh, entiendo! Ya conoce a la señorita Kassandra no será necesario presentarla. Ella trabajará muy de cerca con nosotros, es bastante competente. —Los escucho. Durante la siguiente media hora, Richard mostraba los documentos. Alexander escuchaba y observaba con mucho interés, Kassandra hablaba ocasionalmente aportando ideas que en realidad eran muy buenas. —Todo está perfecto señor Richard, Kassandra, tus ideas son muy buenas. Nos veremos mañana para comenzar a trabajar. —¡Lo agradezco señor Norvig! —¡Hasta mañana, Alexander! Kassandra extendió la mano para despedirse, sonreía con bastante arrogancia había conseguido acercarse al Duque para poner en marcha su plan de conquista, en esta ocasión no permitiría que nadie la separara del que pensaba sería su futuro marido. —Señor, ¿cree que la señorita Antón esté calificada para el trabajo? —¿Por qué lo preguntas? —Creo que sólo lo hace para acercarse a usted. Pienso que la señorita Antón debe tener intenciones ocultas. —No soy estúpido Peter, se que lo hace con ese objetivo. Pero debo reconocer que durante la reunión aportó buenas ideas, pareciera conoce muy bien el proyecto. —Tiene razón señor, disculpe. —¡No! Debemos mantenerla vigilada, no quiero que haga algo que pueda perjudicar. —¡Entiendo señor! Alexander era bastante astuto y sabía que no podía confiar en Kassandra, era una mujer calculadora y egocéntrica, al pertenecer a la familia real quería obtener beneficios todo el tiempo la mantendría vigilada todo el tiempo.
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