Con el pasar del tiempo Alexander se sentía más desesperado por no encontrar a Sophie, Kassandra sentía frustración al no recibir la propuesta de matrimonio y Sophie seguía brillando y sobresaliendo en el colegio de abogados.
—¿Que más esperas Kassandra?
—Tío, hago lo que más puedo, me aparezco ante él hago publicaciones, pago para que pongan comentarios en internet, ya no sé que más hacer.
—A tiempos desesperados, medidas desesperadas. Lamento mucho lo que haré Kassandra pero es por nuestro bien.
—¿Que harás, tío?
—Necesito que pongas atención, el plan no debe fallar.
Kassandra se dirigió a las oficinas de Alexander, lucía una mirada confundida y su rostro pálido en su totalidad, sujetaba su bolso apretando sus manos con fuerza y unas gotas de sudor aparecían en su frente.
*— ¡Debe funcionar, es por mi bien!
Pensaba para sí misma mientras caminaba a la recepción.
—Marquesa, sea bienvenida ¿tiene cita?
—¡¿Cita?! No, es algo personal.
—El señor está bastante ocupado, no puede atenderla.
—Me urge verlo, esperaré.
—¡Señorita!
La recepcionista la llamó sin obtener respuesta, Kassandra subió el elevador y desapareció en las alturas del edificio.
—¿Por qué no la detuviste?
—Es la prometida del jefe, ¿cómo podríamos detenerla?
Al salir del elevador, Kassandra tomó aire con fuerza y determinación, caminó directo a la oficina de Alexander sin esperar a que la anunciaran.
—¡Señorita, espere!
La secretaria corrió detrás de ella para detenerla, si rostro estaba lleno de miedo.
Kassandra abrió la puerta de la oficina con la mirada fija en el hombre frente a ella.
Apenas levantando los ojos, una mirada llena de desprecio apareció en Alexander.
—¿Quién te crees para irrumpir de esa manera?
—Debemos hablar.
—¡Discúlpeme señor! La marquesa entró tan rápido que no pude detenerla.
—Llama a seguridad.
—Enseguida señor.
—Adelante, llámalos para que todos se den cuenta que Alexander Norvig trata mal a la madre de su hijo.
—¿Que dices?
La secretaria se quedó en un estado de shock al escuchar esas palabras, no sabía que hacer.
—Sal de aquí, déjanos solos.
La mirada de Alexander se llenaba de fuego, se mantenía fija en Kassandra esperando encontrar un pequeño indicio de estar mintiendo.
—¿Que estás diciendo, Kassandra Antón?
—Lo que escuchas, estoy embarazada.
—¿Y eso que tiene que ver conmigo?
—¿Que dices Alexander? Tu fuiste el primero en mi vida, han pasado dos meses desde nuestro encuentro en el hotel.
—Eso no me dice nada.
—¡No te dice nada! Pues que ésto te diga algo.
Kassandra sacó los papeles de su bolso y los arrojó al escritorio, su actuación era bastante convincente.
Al leer los papeles, Alexander tensó el cuerpo, efectivamente esa prueba de embarazo era positivo.
—Alexander, sabes muy bien que te amo y eres el único hombre con el que estuve. Nuestra noche juntos, tuvo consecuencias y...
—¡Para! ¿Cómo estaré seguro que ese bebé es mío.
—¿Estás dudando de mí? No puedo creerlo ¿por quién me tomas Alexander? No soy una cualquiera.
Las lágrimas dramáticas de Kassandra corrían por su rostro, su cuerpo temblaba, ya no entendía si era por enojo en contra del despiadado hombre o por el miedo a ser descubierta.
—Debo estar seguro que lo que dices es cierto.
—No me hagas odiarte Alex, este hijo es real y es nuestro.
Tocando su vientre de manera dramática, Kassandra intentaba causar un poco de lastima al hombre.
—No recuerdo nada de ese día y no me llames Alex.
—Alex... Alexander, ¡despertamos juntos ese día! Estábamos desnudos después de tener relaciones y me dices que, no recuerdas nada. Eso suena bastante absurdo.
—Lo que suena absurdo es que vengas y me digas que estás embarazada de mí sin ninguna prueba contundente, esperaremos a que el niño nazca y realizaremos una prueba de ADN.
—Me estás tratando como una cualquiera y eso no lo voy a permitir.
—Si lo que dices es cierto, no tienes porqué molestarte.
—Lo que me molesta es tu desconfianza. ¿Cómo llevaré un embarazo sola? ¿Sabes lo que significa? Habrá habladurías sobre mí, es humillante Alexander.
—Si no quieres que eso suceda, hagámoslo ahora mismo.
—¡Hagámoslo!
Kassandra estaba asustada, pero sonreía a sus adentros, el plan estaba funcionando. Al llegar a la recepción, Kassandra dejó caer el informe de embarazo y se encargó que las personas ahí escucharan.
—La prueba de ADN será bajo tu responsabilidad Alexander.
Con el ceño fruncido y algo furioso Alexander apretó con fuerza el brazo de Kassandra.
—Alexander, me lastimas.
En recepción todos se veían con asombro, ¿habían escuchado bien? La marquesa estaba embarazada.
Una de las mujeres se acercó y recogió la hoja, la leyó y se llevó las manos a la boca.
Durante el camino al hospital, Alexander llamaba a Peter pero no había respuesta.
—¡Bienvenidos! ¿Tienen cita?
—¡No! Queremos hacer una prueba de ADN.
—Les tomaremos sus muestras en el segundo piso, deben dirigirse allá.
—Señorita, será de un bebé, la prueba.
—¿Y el bebé?
—Tengo dos meses de embarazo y el padre no me cree que es de el.
El rostro confundido de la enfermera apareció acompañado de desprecio.
—Le informo señor, que las tomas para los fetos son muy peligrosas, firmarán una responsiva por cualquier situación que llegue a presentarse.
—¿Mi bebé estará en riesgo?
—Si señora, si no se cuida podría haber una pérdida.
Alexander frunció el ceño, miraba a la enfermera de manera casi asesina, pensando estaba relacionada con Kassandra.
Un médico pasaba en ese momento, lo detuvo en seco para hacer preguntas.
—¿Doctor, que complicaciones tiene tomar ADN de un feto?
—Algunas graves si no se tienen cuidados, la señorita es la encargada ella les podrá explicar.
Alexander guardó silencio y escuchó con atención, sus cejas fruncidas mostraban el descontento.
—Firmaré el riesgo, me encargaré de que una enfermera cuide de ti todo el embarazo.
Una mirada de pánico apareció en el rostro de Kassandra, siguió a la enfermera para cambiar su ropa.
—Aqui puede cambiarse, mientras tomó la muestra del padre.
*—¿Ahora que haré? Maldita sea, mi tío no me dijo que seguía.
—¿Señorita Antón?
—Si, soy yo.
—Descuide, el rey me envió a cuidar de usted, todo está preparado n obtenga miedo y no se ponga nerviosa.
Al escuchar esas palabras se sintió aliviada y comenzó a respirar con calma.