ADN

1041 Words
Alexander lucía una mirada fría y penetrante, observaba con detenimiento las puertas del consultorio. —La señorita está lista, usted puede pasar y ver el procedimiento a través del cristal, después de tomar su muestra. Asintiendo siguió a la enfermera, Kassandra llevaba ropa de hospital y estaba recostada en una camilla fría, el rostro imperturbable del hombre lo hacían parecer una persona sin sentimientos. Unos minutos después salió la enfermera enviada por el rey con la muestra. Alexander observaba a Kassandra y al médico con ella, vió como se acercó y dio algunas instrucciones. —Debes levantarte lentamente, como si te doliera el vientre, estarás en cama dos o tres días. —Entiendo doctor, ¿después que sigue? —Solo seguir el plan. Kassandra asintió y esperó a que Alexander se acercara. —Señor, su esposa está débil y necesita reposo, lo más importante es que no debe tener emociones fuertes ni disgustos. —No es mi esposa. —Pero es su hijo. —Aún no hay resultados. —El procedimiento es muy invasivo y riesgoso para el feto señor, si no cuida de su novia puede perder al bebé y como se lo dijeron en recepción será su responsabilidad. Alexander no dijo una sola palabra, podía sentir como latía su corazón de manera acelerada, caminó directo a Kassandra al ver qué no se levantaba, sus ojos fríos seguían sin mostrar alguna emoción. —¡Vámonos! —No puedo levantarme, me duele mucho. Rodó los ojos, acercándose más, levantó a Kassandra entre sus brazos para bajarla y fuera a vestirse. Unos minutos después, salió tocándose el vientre y con paso lento. Llevaba una sonrisa en su rostro pensando que la llevaría en brazos hasta el automóvil, no esperaba que una silla de ruedas ya la esperaba en la puerta. —¿Para que es eso? —No puedes caminar, te llevarán en silla. —¿Quién me llevará? —Una enfermera. —¿Cómo una enfermera? Sin responder más, Alexander salió llamando a la enfermera, esperó a que salieron y las siguió por detrás. —¿Cuando están listos los resultados? —En diez días señor, los enviaremos a su domicilio. —No es necesario, no quiero que algo salga mal, vendré yo por ellos, no los entregue a nadie más, ni a Kassandra Antón. —No se entregan más que a la parte interesada. Dentro del laboratorio, el médico y enfermera que sobornó el rey hacían los cambios que se les había ordenado. Una mujer que limpiaba los pisos en ese momento, los vió a lo lejos pero no le pareció extraño, sólo hasta que salieron se dió cuenta que algo no andaba bien. —Tu parte del dinero ya está en tu cuenta, cuando los resultados se den te depositaran la otra. —Comenzaré a realizar mi trámite de transferencia a otro lugar. —¡Suerte! *—¿Que estará pasando? Bueno yo no soy más que una simple mucama, no entiendo nada de eso. Una vez fuera del hospital, Kassandra jugaba sus últimas movidas, el hacerse pasar por una mujer dolida y convaleciente. —Alexander, en mi casa no hay nadie. —Te llevaré a palacio. —Alex ¿cómo puedes ser tan cruel? —Es la última vez que lo repito, no me vuelvas a decir Alex. —Bien, pero... No seas cruel con nosotros, me hiciste hacer una prueba de ADN que podría dañar a nuestro hijo y ahora no quieres hacerte cargo de nosotros. —¿Y que es lo que quieres? —Estar a tu lado, no nos abandones por favor. Algunas lágrimas comenzaban a caer por su pálido rostro, ese día no había comido nada para verse más débil y lastimera. —Kassandra, no te llevaré a mi casa ¿entendiste? La enfermera se quedará contigo para cuidar de ti. Alexander lucía más distante que de costumbre, Kassandra sólo lo veía partir sin decir nada. —¡Vamos señorita! Yo cuidaré de usted todo el tiempo que sea necesario. *—No me culpes por lo que viene Alexander, tu lo buscaste. En internet se filtró la fotografía del embarazo de Kassandra Antón, los comentarios explotaron al instante haciendo viral la noticia. En internet todo el mundo mencionaba el embarazo de la marquesa, sacando a relucir que ahora la pareja sería más estable. Sophie trabajaba en el restaurante cuando escuchó la plática entre los comensales, la charola de los platos cayó al piso provocando un gran estruendo. —Viste ésto, el Duque de Norvig y la marquesa Antón están esperando su primer hijo. —Pero aún no están casados. —Eso no importa, imagino lo harán cuando el bebé nazca. Con el ruido de los platos quebrando, los comensales giraron sus cabezas para observar, un murmullo se escuchaba en el restaurante. —¿Estás bien, Sophie? —Estoy bien, Tess. —Te ayudaré a limpiar todo. —Disculpen las molestias, fue un torpe momento de mi parte, sigan disfrutando su comida. —Descuida linda fue sólo un accidente. —Te conozco ¿Te he visto en alguna otra parte? —Lo dudo bastante, puede estarme confundiendo con alguien más, tengo un rostro bastante común. Recogieron los platos rotos y fueron directo a la cocina. —Esa camarera no tiene un rostro común, es demasiado hermosa y sigo creyendo que la ví en otra parte. —Ahora que lo mencionas, tienes razón. Me resulta bastante familiar, pero no recuerdo conde la vi. Sophie seguía bastante distraída en la cocina, tirando los restos de cristales a la basura su mente seguía recordando casa palabra de esos hombres. *—¿Está embarazada? La marquesa, está embarazada. Yo siempre fui tu juego Alexander, ¿cómo pudiste estar con ella? No Sophie, no pienses eso, ya no es parte de ti y no te interesa lo que hagan juntos. Las manos de Sophie temblaban un poco, una lágrima rodó por su mejilla. Tess la tomó de las manos y al ver su estado la abrazó. —Sophie, no me digas que estás bien, mira como estás. —¡Estoy bien, Tess! No voy a sufrir por nadie, y todos se arrepentirán tarde o temprano ya lo verás. —Así debe de ser, nadie merece tus lágrimas.
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