—¡No te tengo miedo! —¡Empieza a tenerlo! No me tocaré el corazón para destruirte. Conozco los negocios turbios de tu familia, se bastantes cosas y tengo pruebas de ello. —¡Tú! —¡Silencio! No sólo Sophie tiene los medios, sabe bien que soy alguien con mucho poder aquí y en el extranjero, si quiere seguir con vida, debe mantenerse al margen. Sophie quitó su pie de la mano del hombre, caminó a la salida, se detuvo al escuchar la voz del médico. —Señorita, mi deber cómo médico es salvar vidas, el señor Arturo Gibson está enfermo y solo una cirugía lo puede salvar, la única compatible es su hija. Sophie apretó los puños, sin volver la vista atrás sólo se dedicaba a escuchar. Alexander giró su cabeza para observar al médico con detenimiento. —Entienda algo, si decidimos hacerle un

