¿Cómo será el Duque?

1057 Words
Sophie y Felicia continuaban trabajando duro para salir adelante juntas, en el campus habían encontrado una chica que por una módica cantidad de dinero les ayudaba a cuidar de la bebé para que ellas trabajaran. —Sophie, hay días que me siento demasiado culpable. —¿Que hiciste? —Estas gastando tu energía en ayudarme a mí y mi hija en lugar de trabajar para ti. —Somos familia, sólo nos tenemos a nosotras. —Pero yo trabajo menos, sólo por las tardes y tú... Tu tienes dos empleos. —Tu debes cuidar a la bebé, es por eso que solo tienes un empleo, pero haremos algo cuando seas millonaria me mantienes y así me pagas todo. Las dos chicas rieron y se dieron un abrazo. Entre los dos empleos, el estudio y sus desvelos, Sophie había perdido peso se veía más delgada y visiblemente cansada, tres meses desde el nacimiento de la bebé habían bastado para sentirse exhausta. Una noche de sábado mientras limpiaba las mesas de la cafetería se sentó para poder recoger algunos papeles tirados bajo la mesa, el cansancio la venció y se recostó sobre sus brazos, cerrando sus ojos para descansar por dos minutos el sueño comenzaba hacerse presente. Despertó de golpe cuando sintió algo sobre su cuerpo. —¡Lo siento, no quería despertarte! Charles se quedó con las manos en el aire intentando poner un abrigo sobre el cuerpo delgado de la chica. —Pensé tenías frío. —¡Charles, pido disculpas! No debí sentarme. —Sophie, trabajas muy duro es comprensible que quieras descansar. Deberías ir a casa ya es tarde no creo que lleguen clientes. —Falta poco para la hora de salida, estoy bien. Iré a terminar de limpiar. —No te esfuerces demasiado, terminarás enferma. Asintiendo, pasó por detrás de su oreja un ligero mechón de cabello que tenía en el rostro, caminando con la cabeza baja se dió la vuelta alejándose de Charles. *—¡Siempre huyes Sophie! ¿Por qué huyes de mí? Intento acercarme pero tú no lo permites. Charles sentía demasiada atracción por la chica, a parte de ser hermosa era inteligente y muy trabajadora. —¿Necesita algo? Estoy por cerrar. —Busco a Sophie. —¿Y... usted es? —La señora Cleiton, madre de Sophie. Charles frunció el ceño, una pequeña muevo de desprecio apareció en su rostro antes de poder hablar, Sophie apareció por la puerta de servicio acomodando su bolso para salir. —¿Que haces aquí? —Hablar contigo, es urgente. —Lo siento mamá, si es para seguirme intimidando y sacarme dinero ya puedes volver. —¿Intimidarte? No seas descarado niña, tu deber como hija es ayudar a tus padres. —Señora, le pediré de la manera más atenta que baje la voz, no necesita gritar. La madre de Sophie veía a Charles de arriba abajo con una mirada llena de desprecio. —¿Y tú quién eres para decirme que hacer? —Soy el dueño de este establecimiento. —Excelente, entonces te entrego mi número de cuenta. Aquí puedes depositarme la mitad del salario de Sophie. —¿Es una broma mamá? —¿Acaso ves que me estoy riendo? —Mamá puedes irte por dónde llegaste, como le dije antes al inútil de tu hijo, no les daré nada si ustedes necesitan dinero pueden hacer lo mismo que yo hago, trabajar. —Eres una desconsiderada, como te atreves a hablarme de esa manera. Una bofetada aterrizó en la mejilla de Sophie haciéndola soltar su bolso y celular al piso. Charles se puso de frente a Sophie, molesto apuntó la puerta de salida. —¡Largo de aquí! Ninguno de su familia son bienvenidos, dejen de molestar a Sophie. —¡Molestarla! Es su obligación ayudarnos. —Mamá, no es mi obligación ayudarlos si quieren dinero trabajen, por favor no vuelvan a buscarme. Con la cabeza abajo tomó sus cosas del piso y salió rápido de la cafetería, Charles no tuvo tiempo de llamarla. Detuvo a la madre de Sophie tomándola de la mano antes de que pudiera salir detrás de ella. —¡Maldita niña! —¡Dejen a Sophie en paz! —¡Suéltame! ¿Quién te crees que eres para tocarme? —Ahora se lo digo a usted, dejen a Sophie, si siguen molestándole tendré que levantar un reporte en las oficinas de seguridad, para que les nieguen el acceso al campus. —Ella es una hija desagradecida, su deber es ayudarnos. —No, su deber es alejarse de ustedes. —¡Tu no eres nadie! —Tiene razón, no soy nadie en la vida vida personal de Sophie, pero soy su jefe y amigo, por lo tanto no permitiré que ustedes perturben su paz. Queda advertida señora Cleiton. Paulina Cleiton salió de la cafetería apretando los puños sin poder conseguir nada, *—¿Quién se cree ese tipo, el defensor de los débiles? Maldita seas Sophie, tu dinero será de nosotros te guste o no. Sophie regresaba al campus, bajo la noche oscura y nublada, el viento helado la abrazaba durante su caminata. Si mente imaginaba varios escenarios para justificar el accionar de su madre, pero obtuvo más preguntas que respuestas. *—¿Por qué mi madre es así? ¿Acaso soy no soy su hija biológica? Para ellos no soy más que un objeto que mueven a su disposición, pero eso no lo permitiré más. Al entrar a la habitación, Felicia se encontraba dormida sin hacer ruido cambió su ropa y fue directo a la cama, al no poder dormir tomó su teléfono y comenzó a revisar las noticias en internet. * Hoy por la tarde la princesa Isel perdió la vida, después de meses luchando por recuperarse no lo resistió más y ha sufrido muerte cerebral. Esperan que el duque de Pearl asista a su funeral. *—¡Que pena, era muy joven! ¿Cómo será el Duque? Siempre se habla de él pero son muy pocas personas quienes lo conocen. Sophie se acomodaba en la cama, viendo fotografías en internet de las familias reales, imaginando como sería el Duque de Pearl. *¿Será guapo, joven, amable? Sólo queda imaginarlo, jamás conocería a alguien como él. Se abrigó con la manta, cerró los ojos y comenzó a caer en un hermoso sueño,
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