Estando en la cafetería sirviendo algunas cenas, Sophie sintió su corazón latir a un ritmo acelerado como si tuviera un presentimiento, tocando su pecho mientras su respiración se sentía agitada recibió una llamada, un número desconocido aparecía en la pantalla.
*—¡Hola!
*—¿Es usted, Sophie Cleiton?
*—¡Si, soy yo! ¿Quién es usted?
*—Llamo del hospital público, trajeron a una señorita gravemente herida, su credencial de identificación tenía su número de contacto, si nombre es Felicia Galin.
Sus manos comenzaron a temblar, las piernas le fallaron y cayó al piso. Charles vió todo desde el otro lado del mostrador, corrió a su lado y tomó el teléfono que aún estaba en línea.
*—¡Hola! ¿Está ahí señorita? Responda por favor.
*—Mi nombre es Charles ¿que sucede?
*—Necesitan venir al hospital público lo antes posible.
*—Vamos para allá.
— Sophie, ¿quién está en el hospital?
—Charles, me tengo que ir.
—Yo te llevaré.
Después de dar instrucciones a los demás empleados, salieron de la cafetería.
Una vez en el auto, Sophie llamó a la niñera para pedir cuidara de la pequeña hasta nuevo aviso.
Sus manos temblaban y su voz sonaba cortada en cada palabra.
—¿Estás bien Sophie?
Las lágrimas comenzaron a caer, no podía pronunciar palabras, sólo el sollozo se escuchaba en el auto.
—Mi amiga tuvo un accidente y está grave, fue todo lo que entendí.
—No te preocupes, llegaremos pronto y todo estará bien.
Asintiendo, Sophie bajó la cabeza, sus lágrimas seguían corriendo por su bello rostro, caían a sus manos que movían los dedos de manera automática.
No sabía a quién llamar, Felicia estaba tan sola como ella solo se tenían una a la otra.
Dudo algunos minutos pero lo hizo, le envío un mensaje a Alexander, no obtuvo respuesta, no lo pensó mucho solo imagino tenía bastante trabajo.
Decidió enviarle un mensaje a Eleazar, era el único amigo que tenían.
* Eleazar, Felicia tuvo un accidente, se encuentra grave en el hospital público.
Llegaron al hospital, sin darse cuenta que alguien los seguía y tomaba fotografías desde la oscuridad.
—Señorita, me podría decir ¿cómo se encuentra Felicia Galin?
—¿Usted es, Sophie Cleiton?
—¡Si, soy yo!
—El estado de la paciente es grave, un automóvil la impactó con fuerza y ahora lucha por vivir.
—¡No es cierto!
Dando un paso atrás estaba por caer pero Charles la detuvo de los hombros, Su cuerpo temblaba y luchaba por mantenerse de pie.
—Deben ser fuertes, hoy es un día crítico si logra pasar la noche hay esperanza.
—¿Puedo pasar a verla?
—Está en cuidados intensivos,en un momento vendrá una enfermera y la prepararán para que pueda entrar.
Asintiendo, Sophie esperó caminando de un lado a otro del pasillo por lo que pareció una eternidad.
Eleazar llegó corriendo, tan pronto leyó el mensaje salió directo al hospital, se acercó y abrazó a Sophie con fuerza.
—¿Que fue lo que pasó, Sophie?
Con dificultad por el llanto, Sophie repitió cada palabra que el médico había dicho, su llanto no ceso hasta que vió a la enfermera acercarse.
—Señorita Cleiton, puede acompañarme.
—Puedes retirarte Charles, yo acompañaré a Sophie.
—No me iré de aquí hasta que me cerciore que Sophie está bien.
Eleazar le dedicaba una mirada asesina a Charles, el sabía que le gustaba Sophie.
Sophie entró en la habitación, le dolió el corazón al ver a Felicia acostada en esa cama con máquinas y tubos conectados, los golpes en el rostro y brazo eran evidentes, la pierna rota se encontraba descansando en un arnés del techo.
—Felicia no te des por vencida, debes luchar y recuperarte. Tu pequeña y yo te esperamos.
La habitación se sentía desolada y en completa tranquilidad, el sonido de las máquinas rompían el silencio con el característico ' bep ' que sonaba para recordarte que la vida de una persona dependía de él.
Tocando sus frías y lastimadas manos, Sophie no podía dejar de llorar, la acariciaba para que sintiera su calor y despertara.
—Señorita, no puede quedarse más tiempo.
Al salir de la habitación, tomó su teléfono y llamó de nuevo a Alexander, sabía que no podía estar con ella, pero necesitaba escucharlo. De nuevo no hubo respuesta, estaba por darse por vencida pero decidió enviar un mensaje a Peter.
*Peter, sé que Alex está ocupado, pero ¿podría responder mi llamada? Necesito decirle algo urgente.
No hubo respuesta inmediata, pasaron menos de cinco minutos cuando recibió respuesta de un número desconocido.
*— Sophie ¿estás bien? No me asustes.
*—¿Alex?
*— Si... Soy yo, perdí mi teléfono, éste será mi número en lo que recupero el otro, pero dime ¿que te sucede?
*—Yo estoy bien Alex, es mi amiga Felicia, tuvo un accidente y está grave en el hospital.
Alexander suspiró aliviado, cuando Peter le mostró el mensaje entró en pánico queriendo regresar en ese instante pensando que su amada estaba en peligro.
*—Querida, no te preocupes, ahora mismo enviaré al mejor de los doctores del país, ¿dónde están?
*—¡Gracias Alexander! Estamos en el hospital público.
*—Sophie, haré todo lo posible por volver rápido al país y estar a tu lado.
Las lágrimas corrieron de nueva cuenta, necesitaba el abrazo del hombre que amaba.
*—No te preocupes Alex, entiendo que estás lejos y ocupado.
*—Alexander debemos irnos, la cena nos espera.
La voz de Kassandra sonó a través del teléfono provocando una opresión en el pecho de Sophie, había escuchado la conversación de Alexander y lo hizo con toda intención de causar problemas.
La mirada congelante y oscura de Alexander provocaron un escalofrío en Kassandra, instintivamente retrocedió un par de pasos sin decir nada más.
*—Te amo Sophie, si necesitas algo llámame, volveré pronto.
*—Te amo Alexander.
La mente de Kassandra comenzó a maquinar algo para evitar que Alexander regresara al país, quería mantenerlo lo más lejos de Sophie para lograr su plan de separarlos.
—Es la última vez que entras a mi oficina sin anunciar tu llegada, por lo que veo en la familia real no les enseñaron modales.
—Solo estaba un poco ansiosa por la hora, se nos hace tarde.
—Que esperas para irnos.
Alexander salió a toda prisa de la oficina sin esperar a Kassandra, ésta aprovechó y sonrió. Corrió rápido al escritorio y tomó la carpeta del último proyecto.
*—Si desaparece uno de estos documentos no nos podremos ir en varios días.
Tomando dos hojas, las dobló y guardó en su bolso, salió de la oficina como si nada hubiera pasado.