Ataque y cortar lazos.

1237 Words
—¿Que haces despierta? Es domingo y son las ocho de la mañana. —Debo ir a trabajar. —Sophie, por mi culpa estás exhausta. —¿Quién dijo que es tu culpa? No dormí bien anoche porque tomé mucho café en el trabajo es todo. —¿Estás segura? —Si, tu descansa que ya se te comienza a notar el embarazo, yo iré a trabajar volveré mas tarde. —Tu también debes descansar, mañana comienzan las clases. —Mis horarios, no he ido por ellos. —¡Aquí están! Yo fui por ellos ayer, sabía no tendrías tiempo. —¡Gracias Felicia! Cuando vuelva los reviso. Durante el día, Sophie se sentía nerviosa no sabía que haría Bastian para presionarla. Era medio día y la cafetería estaba llena de estudiantes, algunos conocían a Sophie y la saludaban con cariño. Servía una hamburguesa cuando llegó Bastian, su sonrisa descarada era más que notable en su atractivo rostro. —Volví por mi dinero. Los presentes veían al elegante hombre que se encontraba de pie a la barra. —No sé de qué dinero hablas. —Eres una mal agradecida, después que mis padres hicieron tanto por ti, así les pagas sin ayudarlos económicamente, te olvidaste de ellos eres una mala hija. El plan de Bastian era sencillo, hacer quedar mal a Sophie frente a los estudiantes y así obligarla a ceder. Los que no la conocían comenzaban a murmurar pensando que la historia era cierta, pero por otra parte estaban los que la conocían y no se dejarían engañar con las palabras de un desconocido. —Bastian, es suficiente no armes escándalos en mi lugar de trabajo. —¡Querida Sophie! Siento venir aquí pero agoté los medios para comunicarme contigo, no respondes no tuve de otra. Un chico alto y de cabello rizado comía una pasta sin prestar mucha atención, hasta que escuchó las últimas palabras. —¿Terminaste? —¿Qué? —¿Terminaste tus dramas? —¿Quién eres tú? —No importa quien sea, lo importante es que ya me aburrieron tus dramas y no me dejas comer, deberías guardar silencio. —Tu no eres nadie para decirme que guarde silencio. —Conozco a Sophie y por lo tanto se muy bien que, lo que dices es mentira, desde que entró a la facultad ella trabaja para mantenerse, jamás la he visto irse a casa por vacaciones y mucho menos conducir un BMW ¿por qué ese de afuera es tu auto no? Traes un reloj caro y un traje hecho a medida, se ve que tú si tienes la solvencia para ayudar a tus padres y Sophie no la tiene, así que aquí hay solo una verdad, ustedes se olvidaron de ella y no la ayudan, pero cuando las cosas se ponen difíciles para ustedes regresan como lobos para quitarle lo que ella trabaja. —No tengo porque responderte. —No es necesario que lo hagas, tus actos lo hacen por ti mismo. El ser estudiante de derecho me hace reconocer a vividores como tú a kilómetros. —¡Escúchame bien idiota! —No, tú escúchame, Sophie es una gran chica y no permitiré que trates de ensuciar su imagen, ahora sí no quieres que te saque de aquí sal por tu cuenta. Los murmullos cambiaron de dirección, una mirada acusadora por parte de los comensales hacían que Bastian se sintiera bastante incómodo. —¿Te irás o te saco? —Esto no se queda así, necesito el dinero Sophie y no me iré a casa sin él. Bastian salió furioso de la cafetería, las manos pálidas de Sophie temblaban sin saber si era por enojo o pena. —¡Gracias, Eleazar! —No tienes nada que agradecer, como lo dije te conozco desde que comenzamos la carrera y eres una gran chica. El día continuó sin más problemas, la jornada terminó eran las diez de la noche y Sophie estaba por salir. Una opresión en el pecho le indicaba que algo no estaba bien, lo ignoró y salió de la cafetería. —¡Hasta mañana Charles! —¡Hasta mañanas Sophie, descansa! Al salir de la cafetería a Sophie la seguía un hombre en una motocicleta, se asustó un poco y corrió. La motocicleta aumentó la velocidad para interceptar la. Sophie dió unos pasos para atrás topando con la pared, el hombre bajó de la motocicleta y se acercó a ella. —¿Quién eres? —No importa quién soy, lo único que importa es que me enviaron para que sepas que debes entregar el dinero. —¿Te envío Bastian? —No sé quién es, sólo sé que me dijo que puedo divertirme contigo todo lo que quiera. Tocando su rostro y su cintura podía sentir como Sophie temblaba de miedo. —No temas niña, no seré rudo contigo. —No por favor, no me lastime. Las lágrimas comenzaban a caer por sus mejillas, sus ojos estaban llenos de miedo y suplicaba para que no la lastimaran. Sophie se resistía al tratar de ser arrastrada hacia el oscuro parque al lado del campus, gritaba desesperada pero nadie aparecía. El campus estaba completamente vacío todos estaban descansando para volver a clases al día siguiente. El hombre estaba por llevarla al parque cuando unas luces de un automóvil aparecieron, eso hizo distraer al hombre y Sophie aprovechó la distracción para dar una patada en la entre pierna y salir corriendo. Se topó con el elegante automóvil de frente sin pensarlo mucho siguió corriendo, detrás del automóvil lo seguían tres autos más con una insignia real en las puertas. No sabía quién era pero no sé detendría a averiguarlo. Al entrar al campus se detuvo bajo una lámpara, tocando su pecho trataba de controlar su respiración que era bastante agitada. *—Llegaste demasiado lejos Bastian. Con las manos temblorosas marcó un número de teléfono y espero a que respondieran. *—Por fin te comunicas niña. *— ¿Por qué están haciendo esto? Bastian envío a un hombre a causarme daño, por suerte me libre pero eso es un crimen madre. *— Tu nos obligarte a hacerlo, si tan sólo le hubieras dado su dinero a tu hermano el ya estuviera de regreso en casa. *— ¿Su dinero? ¿De que hablas mamá? *— Tienes dinero de tus dos trabajos y Bastian se quedó sin empleo, debes ayudarlo dale dinero y el se regresa a casa. *—¡ Ya basta mamá! No le daré nada, si el quiere dinero que trabaje. *— Eres una egoísta ¿como pude criar a una hija como tú? *— Mamá, si Bastian vuelve a hacer algo así lo voy a denunciar. *—¿Cómo puedes decir eso? Bastian es tu hermano y tú deber es ayudarlo. *— Por última vez, déjenme en paz o enviaré a Bastian a prisión. Nosotros cortamos cualquier lazo familiar desde el día de hoy, para ustedes estoy muerta. Sophie terminó la llamada furiosa, como estudiante de leyes sabía que era difícil comprobar que si hermano era el autor de el ataque pero también sabía que sus padres y hermano no tenían ese conocimiento así que no usaría para asustarlos y se alejara de ella. Suspiró, acomodó su ropa y limpió su bello rostro para entrar a la habitación, no estaba dispuesta a ser el salvavidas de su familia de nuevo.
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