—Benjamín Morgan, quién iba a decir que alguien con tanto talento podría terminar así. Aún recuerdo haberte visto sobre un escenario cantando y llenando de alborozo a tus fans—. Recordando esos momentos, Benjamín suspiró nostálgico. Era alguien importante en el mundo de la música, ¿cómo es que fue a terminar así?, postrado en una silla de ruedas y sobre todo siendo un prófugo de la justicia. Levantando la mirada y clavándola en los cenizos ojos delante de él, Inquirió. —¿Qué quiere de mí, señor Páez?, ¿por qué me sacó de prisión? Bruno Páez encendió un tabaco y lo Inhaló, el hombre caminó alrededor de Benjamín, lo contempló de arriba hasta abajo, pese a estar inválido sabía que le sería muy útil porque dentro de aquel hombre que estaba postrado en esa silla, existía un odio infinito hac

