Capítulo 34 ¡Oh Dios!, ¡No me lo creo! ―exclamo la tía Adelane, llevándose una de sus manos a su boca por la impresión. ―¿Qué tía? ―pregunto, Jugando con una espada que estaba cerca de una estatua de bronce, que decoraba su despacho. ―¡Esto es un milagro! ¿Hijo tú estás enamorado de Katy?―pregunto muy sorprendida, aun no creyendo que eso sea posible, ya que Maximiliano una vez estuvo tan enamorado de una mujer, que fue lo que lo orillo hacer así, tan libertino al no poder concluir con ese amor. Maximiliano, solo dejo de jugar y la miro a los ojos. ― Si así es, cómo no hacerlo, si es una niña preciosa en todos los sentidos y además, me gusto desde que la vi.―contesto mirando a su tía a los ojos. Su tía se acercó, para colocar un dorso en la mejilla para acariciarlo. ―Bien hijo, siendo

