Reencuentro
Amber
—No puedo creer que este aquí de nuevo — pienso mientras miro el instituto que está delante de mí el Gran Mullins High, suspiro y entro con una gran sonrisa varios se me quedan viendo, claro han pasado tres años desde que me marche, ya no soy aquella niña de dos trenzas que venía con a estudiar como si fuera lo mejor del mundo.
Nada ha cambiado desde que me fui, incluso el instituto sigue siendo de ese color tan insípido de siempre, tiene ese olor tan característico a mugre y demás, miro el papel que llevo en mi mano el cual indica mi locket, la contraseña de este y el horario de mi clase. Voy concentrada leyendo que no me percato que alguien viene directamente hacia mí.
—Que idiota — digo viendo mi camisa blanca cubierta con una gran mancha marrón de café, alzo la mirada y encuentro a un par de ojos azules que alguna vez fueron para mí los más hermosos que pudieran existir.
—Lo siento, me distraje por tu belleza — ruedo los ojos al ver el intento de coqueteo de este fracasado —Te me haces conocida ¿Nos hemos visto en algún lado? — dice viéndome fijamente.
— ¿Ya no te acuerdas de mi Scott? — Digo sonriendo —Eso duele, pensé que te acordarías de tu mejor amiga — él me mira sorprendido.
— ¿Amber? — le sonrió —Oye que guapa estas, casi no te reconozco — yo rio, a su lado hay un chico muy guapo, su cabello es n***o, sus ojos son verdes estos tienen un brillo especial uno que había visto una vez en la vida; Scott se percata que estoy viendo al chico a su lado y se pone serio
—David te presento a Amber Williams mi mejor amiga — miro a Scott con cara de pocos amigos.
—Ex Mejor amiga por que deje de serlo en el momento que en me hiciste lo que me hiciste eh — digo mirándolo — Mucho gusto — digo tendiéndole mi mano al chico.
—Mucho gusto, soy David Russell mejor amigo de Scott — él toma mi mano entre la suya y le da un leve apretón, le sonrió.
—El gusto es mío — suelto su mano —Así que te llamas David eh, lindo nombre, un nombre para una persona fuerte — lo miro de arriba abajo —Te queda — le sonrió y él me devuelve la sonrisa —David es una persona a la cual le gusta ir con las cosas claras. Si piensa algo, no lo oculta, es muy importante ser sincera y decir las cosas tal y como las piensa; espero que tú seas así — él me mira con el ceño fruncido.
— ¿Cómo sabes el significado de mi nombre? — voy hablar cuando Scott me interrumpe.
—Amber en algún momento se interesó por el significado los nombre, los sueños y esas cosa; con decirte que busco el significado de los nombre de todo el salón de clases y también de los maestros — dice riéndose, yo lo miro con una mueca — ¿Aun te acuerdas del mío? — yo le sonrió y asiento.
—Claro, deja y me acuerdo bien es que fue hace mucho que paso eso de los nombres — pongo mi dedo índice sobre mis labios y ellos miran esta acción —Ya me acorde, Scott ser efervescente, autoritario, ambicioso parece un hombre fuerte, serio y digno de confianza — él sonríe cuando digo todo esto —Pero en realidad es un idiota del cual hay que desconfiar, porque es engañoso, hipócrita y pretencioso no le importa pisotear y lastimar a las personas que dice querer por alcanzar sus objetivos — lo veo ponerse serio para yo sonreír ahora —Ese es el significado de Scott y realmente te queda imbécil — paso por su lado pero este me detiene tomándome del brazo, me acerca él tanto que puedo sentir su acelerada respiración.
—Aquí soy el rey Amber, por cosas más pequeñas que estas le he hecho la vida imposible a otros, te lo perdono pero no habrá una próxima vez — le sonrió.
—En eso te equivocas — digo soltándome de su agarre —Esto solo es un abre boca de lo que voy hacerte querido — acerco mi rostro al suyo —Voy a vengarme por lo que me hiciste hace cuatro años — miro a David —Un gusto conocerte David — él sonríe.
—Ojala podamos ser amigos Amber — yo niego.
—Tú y yo nunca podremos ser amigos — él me mira sin entender —Eres el mejor amigo de este idiota, eso te hace igual a él y ya sé que no debo juzgar a las personas sin conocerlas pero por ahí dicen Dios los cría y ellos se juntan — digo encogiéndome de hombros —Así que tú y yo no podríamos ser amigos ni nada que se le parezca — digo y me doy la vuelta para entrar finalmente al instituto.