Scott —No puedo creer el ridículo que hice — digo mientras veo al entrenador regañarme sin parar, veo como suspira y lleva sus manos a la cintura. —Veré que puedo hacer Balzaretti — dice enojado, me mira por última vez y sale del camerino. Suspiró y paso mis manos por el rostro, me levanto y me dirijo a mi casillero y sacó el uniforme, lo cuelgo en un pequeño gancho que este tiene y lo observó, tomo en mis manos la cadena que me dio mi madre antes de irse. —Prometo ganar ese trofeo para ti mamá — digo suspirando. Cierro los ojos, escucho los murmullos y mis compañeros entran a los camerinos todos se quedan callados al verme, volteo y los miró. —Adelante búrlense — les digo señalándolos, todos empiezan a reír. — ¿Scott que se siente ser avergonzado en público? — Dice Tomás uno de m

