Llegaron a su nueva casa, muy cerca del bosque, en las afueras de la ciudad. Al entrar, Abril sostuvo a Luna entre sus brazos e intuyó que la bebé había emitido un ruido muy extraño. Rápidamente, llamó a Álex para contárselo. —¡Álex! —exclamó Abril con un tono de preocupación en su voz. —Creo que Luna ha hecho un ruido raro. No estoy segura de qué fue, pero me asustó un poco. —¿Un ruido raro? —preguntó Álex mientras se acercaba. —¿Te refieres a un llanto o algo más? —No, no era un llanto. Era como un gorgoteo, algo que nunca había escuchado antes —respondió Abril, mirando a Luna con inquietud. —¿Crees que deberíamos preocuparnos? —Tal vez solo esté explorando su voz. A veces los bebés hacen sonidos extraños mientras se adaptan a su entorno —dijo Álex, tratando de tranquilizarla. —Pero,

