Tequila y otras adicciones

1483 Words
Llevo mis manos a sus caderas y rápidamente cuelo una debajo de la falda de su vestido. Beso su cuello, ella enreda los dedos en mi cabello y suelta quedos ruiditos que me hacen saber cuánto está disfrutando de esto. Me quita mi camiseta y acaricia mi torso, la atraigo hacia mí y la beso con desesperación, sintiendo como su cuerpo se mueve encima del mío haciéndome desear poder transportarnos a un lugar más cómodo. Como puedo logro deshacerme de mi cinturón y abrirme los pantalones, Minnie se estira hacia un lado para abrir la guantera de mi auto y sacar un muy necesario paquetito de aluminio. — Siempre fantaseé con hacerlo en tu auto Susurra, juntando su frente con la mía, sonrío. Minnie se abraza con fuerza a mi cuello, cierro los ojos y disfruto del momento. No me importa si estamos en un auto, un tren o el baño de un avión, Minnie es la única chica con la que quiero hacer el amor hasta el fin de mis días o hasta que sea tan anciano que ya mi cuerpo no funcione como se debe. Ya sé que Richie dijo que debo de darle tiempo al tiempo, dejar que ambos y sobre todo ella viva, porque solo así sabré si “Para siempre” es hasta la muerte o solo un par de años ¡Pero es que yo sé que es para la eternidad! No hay duda ¡No cabe duda! Hemos estado juntos desde siempre ¡Siempre! La palabra “Siempre” ha estado en nuestras bocas desde el primer día en que nos conocimos, y nos conocemos de toda la vida ¡Llevamos dos años y tres meses juntos de novios! ¡Once años como amigos! ¡Eso es más de la mitad de nuestras vidas! Minnie acelera sus movimientos, nos besamos, dejo escapar uno que otro gemido que intento callar contra su cuello, ella intenta no hacer tanto ruido cubriéndose con el dorso de su mano. Estamos hechos el uno para el otro, si no, el destino no habría confabulado para que nos conociéramos esa tarde en el parque ¡Habiendo tantos niños con los que pudimos habernos conocido! No habría confabulado para que justo resultara ser la hija de la nueva vecina y no habría confabulado para que nos enamoráramos. Estamos hechos el uno para el otro… — Mierda… — susurro, sintiendo el cuerpo temblar, Minnie me abraza con mucha fuerza — Te amo… — alzo el rostro, sonrío, ella también — Mucho… — Owww… — me acaricia el rostro — Te amo… — nos besamos — Y será mejor que vayamos con los demás antes de que comiencen a llamarte como la anterior vez — Sí… — Minnie abre su mochila de conejo y saca una toalla de mano color rosa y un paquete de paños húmedos — ¿Qué tal estuvo el ensayo? — Bonito — se seca el sudor y se arregla el cabello — Extraño cuando éramos el dúo dinámico — cojo unos cuantos pañuelos — Mi coprotagonista está bien, tenemos química — se retoca el maquillaje y aplica un poco de perfume de fresas — Pero no me gusta tanto como cuando éramos tú y yo — Es que nadie puede ser yo — envuelvo el condón usado en los paños húmedos — Vamos, los chicos deben de estar muriendo de hambre, la última vez estuvieron así de cerca de empalar a John para comérselo — Rayos… típico de hombres… Tomo la mano de Minnie y arrojo la basura al primer contenedor que veo. — ¿No sientes nostalgia? Pregunto, caminando por los pasillos del estudio. — ¿Por ser mi última obra de teatro en la escuela? — asiento — Pues sí, será mi última protagonización — sonríe — Pero después de esto — se muerde un labio, luce emocionada — Iré a Julliard y estaré cerca de los teatros y de miles de oportunidades — me mira — ¿Te imaginas? — da un par de saltitos — Una marquesina con mi nombre ¡Broadway locos por mí! ¡Un premio Tony! Luego Hollywood y el Oscar será mío… — suelta una risita, entramos en el estudio — ¡Holi! — ¡Roedor! Saludan todos. — Mierda, al fin llegan Protesta Ulrich. — Ya estábamos a punto de cortarle los dedos a John y cocinarlos Admite David, levantando un cuchillo de plástico. — ¿Por qué demoraron tanto? Pregunta John, abrazado a su bajo. — Dejamos a mi hermano y a su amigo en mi casa — contesto, técnicamente no es una mentira — ¿Y Tyler y Louis? — Se fueron — contesta Richie — Dijeron algo sobre que Louis no fue hoy a la escuela y como ya es técnicamente sábado para él, y Tyler siempre está de asistente de manager, pues se fueron a quien sabe qué… — Oh… — miro a mi novia, esta solo abraza su mochila de conejo — ¿Vamos a los Tacos? — poso mi mano en mi abdomen, el sexo rápido en el auto me ha dado hambre — Ten0go hambre — Sí — contesta Richie, sacando su teléfono — Pero debemos de esperar a Barry, ya está cerca — Aunque en tu carro también entramos Me señala Ulrich. — No, yo no quiero que Daniel conduzca — John niega con la cabeza — De seguro aún sigue borracho, él solo se bebió un poco más de la mitad de la botella de vodka — ¿Bebiste y condujiste? Me pregunta Minnie, Richie se le queda viendo a John y David comienza a reír. — No bebí tanto, John exagera — ¿Tan temprano? — Minnie alza una ceja — O sea, entiendo que me uses de justificación cuando quieres beber, pero usualmente es en fiestas, no en un día común y de día… — Conejo, fue solo un vaso — sonrío, haciéndole señas con la cabeza, no quiero que me avergüence frente a todos mis amigos — John exagera y, en todo caso ¿Luzco ebrio? No — Minnie me mira fijamente — Fui, te recogí de la escuela, llevé a Henry y Roger a casa sanos y salvos, y te traje aquí… ¿O no? — Sí, pero… — ¡No sé cuál es tu problema! — me río — Actúas raro, como si estuviera haciendo algo malo, como si estuviera drogándome o algo peor… — me encojo de hombros, Minnie frunce el entrecejo — Solo bebí un vaso de vodka ¿Y…? ¿Alguien murió por ello? ¿Y acaso lo hago todos los días? No exageres tú también, actúa como loca cuando lo esté haciendo todos los días y no pueda ni pararme — ¿Me acabas de llamar “Loca”? — Mierda, no te he llamado de ningún modo… — Eh… — Ulrich intenta intervenir — David logró corregir la transición del piano… — Solo me preocupo por ti… — ¡¿De qué?! — me siento exasperado — ¡No estoy haciendo nada! ¡Solo tomé un maldito vaso! ¡Solo un vaso! — ¡No quiero que pases de un vaso! — ¡¿Quién dice que voy a pasar de uno?! — Chicos, ya cálmense… Interviene Richie. — ¡Porque te conozco! ¡Siempre dices un solo vaso y te terminas tomando veinte! — ¡No digas estupideces! — ¡No son estupideces! ¡No digas que digo estupideces! Minnie me intenta golpear con su mochila de conejo, sostengo el otro extremo, David me sostiene del brazo. — ¡Deja de actuar como loca! Jalo de su mochila, Minnie cae de rodillas al suelo, todos pegan un ruido, John corre hacia ella. — ¡Cálmate imbécil! — me grita Ulrich, sosteniéndome con sus gruesos brazos — Parece que John tenía razón y el alcohol no se te fue del todo… — Estoy bien… Intento quitarme a todos de encima, Richie y John ayudan a Minnie a pararse. — Estoy bien… Minnie se acomoda el vestido, se cuelga la mochila al hombro y me mira fijamente… Mierda… ¿Qué me acaba de pasar? — Conejo… Los chicos por fin me sueltan, todos lucen sorprendidos. — Perdón… Me susurra. — No, mi amor, no… — la abrazo, meciéndola de un lado al otro — Perdóname tú a mí, yo… no sé qué me pasó… — beso sus cabellos, los chicos solo se miran — No lo volveré a hacer, y te prometo que no me excederé de vasos y que solo lo haré en fiestas… — Bien… Dice, abrazándome, alzo su rostro y la beso, ella sonríe. — Eh… — David se aclara la garganta — ¿Ya podemos ir por los tacos? — ¡Sí! ¡Tacos! Celebramos todos. — ¡Y tequila! Celebra Barry, llegando. — ¡Tequila! Respondemos todos, Minnie solo abraza su mochila de conejo. — Tequila… Susurra.
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