-La hacienda era un campo de silencio, creo que la muerte de mi abuelo había impactado tan fuerte que hasta el cielo se oscureció.- -En la habitación estaba recostado, el parecía que dormía plácidamente, quiero pensar murió en paz, al menos tengo la tranquilidad de que pude pedirle perdón por mi abandono por tantos años.- -Adaluz se recostó en su pecho, ella acariciaba su rostro con delicadeza.- -Abuelo aún no era tiempo, me prometiste que vivirías para siempre ¿por qué me dejaste?- -Mi corazón se rompió, en verdad ella lo amaba.- -¿Entonces si se murió?- Era mi tío quien ingresaba con su molesta esposa.- -¿Qué hacen aquí?- pregunté -Es mi padre, claro que tengo derecho.- -¿Derecho? Lo perdieron hace años, ahora lárgate de mi hacienda.- -¿Tú hacienda? Es mía yo soy su hijo.- -P

