Gabriel le pidió a ella que nos dejara a solas unos minutos. Ella asintió y salió de la habitación regalándonos ese espacio para hablar. —¿Estás bien? —asiento con una sonrisa. Me gusta que él se preocupe por mi. —Sí, lo estoy. —me acerco para dejar un casto beso sobre sus labios. —¿Qué quieres hacer? Siempre podemos volver otra noche. —habla y niego. —Vamos a seguir, al menos esta sesión fue muy relajada. —contesto con picardía. —Entonces como mi reina desee. —susurra sobre mis labios tomándome fuerte por mi cintura. —Vamos a ver que tenemos que aprender ahora. —me acomodo El body y salimos de la habitación donde encontramos a la chica. —¿Y bien? —pregunta. —Seguimos. —esta esboza una amplia sonrisa. —Perfecto, siganme. El próximo nivel es un poco más complicado. Allí le

