Los días siguientes Gabriel y yo comenzamos a buscar más información de los clubes y todo sobre ese mundo tan fascinante de la dominación. No voy a negar que los videos que vi me hicieron sentir tanto un poco de temor como de expectativas muy placenteras, pero yo confío en Gabriel. Él no haría nada que me dañara. Todo lo contrario él hace lo imposible para satisfacer mi exigente coño que no puede pasar mucho tiempo sin una buena polla embistiendo fuerte. Él siempre está dispuesto a complacer mis necesidades como yo lo estoy para satisfacer las suyas y si eso es lo que él quiere yo se lo daré. Tenemos una relación muy abierta y una comunicación muy efectiva. Somos dos adictos al sexo que la vida unió muy sabiamente. Me miro en el espejo, me agrada como me veo con ese body color n***o

