Dios mío! Si no creía que la cosa se pondría poner peor. Es que no lo conocía a él. Todavía resuenan sus reglas en mi cabeza.
1° Obedecerás mis órdenes sin ningún tipo de discusión, no admitiré comentarios al respecto.
2° En público te mantendrás callada y en un segundo plano, solo hablaras si yo te lo pido.
3° No verás a tu familia nada más que en los festivos en los que yo no requiera de tu presencia y en fines de semana alternos.
4° Podrás disponer de un teléfono móvil pero este estará siempre monitorizado.
5° No volverás a trabajar en la peluquería, ni en ningún otro sitio. Por el contrario si te sientes aburrida podrás estudiar de manera online lo que desees.
6° No podrás salir de la finca sino es con mi permiso y siempre acompañada
7° No tolerare que estés cerca de ningún hombre que no sea de tu familia o de mi confianza.
8° Sobre la consumación del matrimonio, hay varias reglas. Debido a tu inexperiencia en el tema cosa que agradezco, porque no hay cosa que más me moleste que alguien toque o haya tocado lo que es mío. Requeriré tu presencia en alguna de las noches, hoy se que estas cansada y tienes que asimilar muchas cosas, por lo tanto hoy dormirás sola y en tu habitación.
9° La última cosa, si me eres desleal lo pagarás muy caro, yo solo estaré contigo desde hoy en adelante. He hecho un juramento ante Dios y ante la ley y lo voy a cumplir.
Después de esto si pensaba que entre nosotros podría llegar a surgir el amor, no sabía cuan equivocada estaba. Cómo voy a querer a una persona que me ha encerrado en una jaula de oro, a la que tengo que pedir permiso hasta para respirar. Siento pena por mi misma siempre soy la que se ha sacrificado por todos. Ahora ya se que nunca conoceré el amor de verdad y nunca más volveré a ser libre.
Al menos me queda el consuelo de no compartir habitación con él, cualquier tipo de insubordinación debe considerarse una falta! Así fueron sus palabras igual si me ve llorar también es considerada una falta...
Me meto en la cama y después de un largo rato de llantos consigo quedarme dormida. Me despierta la voz de de una mujer.
—Señora tiene que levantarse el señor la espera en el salón para desayunar tiene 10 minutos, por favor de se prisa a el señor no le gusta tener que esperar—
—Gracias —le respondo y me levanto. Qué hora debe de ser. Miro el reloj de mi mesilla de noche y veo como son las 7 de la mañana. En serio no sé porque quiere que me levanté tan pronto! Abro el armario y y doy con unos pantalones vaqueros y una blusa blanca. Busco una zapatillas, por suerte hay un par. Espero que no le importe mi ropa no dijo nada sobre ello en ninguna de sus estúpidas reglas.
Bajo las escaleras todo lo deprisa que puedo apenas falta un minuto para que se cumpla la hora. Llegó justo a tiempo y eso que no sabía muy bien a dónde tenía que dirigirme, el está mirando su reloj cuando hago acto de presencia.
—Buenos días señor —digo agachando mi cabeza y pasando a su lado, me siento en la silla que la chica del servicio me indica. Desayunamos en silencio ni siquiera levanto mi cabeza del plato. Desde cuándo me he vuelto tan sumisa? desde cuándo no peleó por lo que me importa? Tengo miedo a que les haga daño y por eso tengo que comportarme así. Paciencia me digo a mi misma.
Se levanta de la mesa y me llama.
—Melina ven —dice con ese tono autoritario que le caracteriza.
Me acerco a él, este me da un beso sobre la mejilla y se marcha.
—Hoy estaré todo el día fuera, recuerda que no puedes salir de la propiedad —dice desde la puerta.
Nada ahora también estoy siendo retenida! no creo que pueda hacer nada que el no apruebe. No se como lo haré pero no voy a estar toda mi vida así. Si paso mucho tiempo así, me marchitare y moriré de pena. De alguna manera tendré que salir de esta situación.
La mañana la he pasado aburrida, he intentado hablar con varias chicas del servicio y ninguna me ha devuelto ni siquiera una mirada. Aquí nadie me habla estoy sola, completamente sola...
La señora que me llamo esta mañana ha venido a buscarme para comer, me he disculpado con ella alegando que no tenia hambre. Ella no se lo ha tomado muy bien me ha explicado que sino bajo a comer seré castigada y ella también. Ahora también estoy obligada a comer! Y para que no la reprendan me siento en la obligación de bajar al comedor, esto es demasiado hasta para mí.
He comido, bueno mal comido. Hacer todas las costas sola y en silencio me está matando. Estoy aburridísima ya ni dormir quiero. En todo lo que llevo de día me he echado varias siestas.
Llaman a la puerta de mi habitación concedo el permiso para pasar. Se abre la puerta y aparece la única persona que me ha hablado en todo el día aunque solo me ha dicho dos frases.
—El señor ha llamado, me ha dicho que le diga que por motivos de trabajo se ausentará de la casa varios días. Me ha recalcado que aunque él no esté todas las reglas siguen vigentes—
—Algo más? —Digo desganada.
—No señora—
—Está bien puede retirarse —
respondo y me doy la vuelta en la cama.
Los días pasan y yo cada vez estoy más triste, está situación a minado mi autoestima, ya nada queda de la chica alegre y habladora. Ahora ni la sombra de su recuerdo soy.
Bajo las escaleras y me dirijo al jardín, allí escucho a los jardineros hablar de como el equipo de mi padre juega el partido más importante de la temporada, y es hoy. Una idea cruza mi cabeza, es descabellada pero quizás solo quizás pueda funcionar.
Llega la noche bajo las escaleras, toda la casa está en penumbras ya no queda nadie del servicio aquí, salgo al jardín y camino por el... He llegado a un punto en el que no hay cámaras, salto la verja y caigo de boca, noto el sabor de la sangre, pero eso no me impide mi cometido. Una hora más tarde estoy en la puerta de mi casa, me asomo por la ventana y veo como mi hermano y mi padre ríen. Eso me da fuerzas, no me puedo acercar más, eso los expondría en caso de ser pillada. Vuelvo hacia mi nueva casa. Esta vez paso por debajo de la verja consiguiendo que mis piernas estén llenas de raspones. Estoy agotada dos horas andando me han destrozado.
Paso a la casa por la puerta de atrás. Unos brazos en la oscuridad hacen que me detenga.
—Dónde estabas? —Dice Richard muy enfadado.
—Estaba fuera, en el jardín lo siento se me hizo tarde—
—Has salido fuera de la propiedad me has desobedecido!—
—No, señor puede comprobar las cámaras si quiere —digo y agacho mi cabeza al comprender que le he replicado y he incumplido una de las normas.
—Ya lo he comprobado, aún así creo que mientes. Tú te has visto! Voy a doblar la seguridad a partir de esta noche y mañana vendrán a electrificar la valla. Ahora dúchate y ponte la ropa que te he dejado sobre la cama. En media hora te espero en mi habitación—
Subo a mi habitación a toda prisa con el miedo todavía recorriendo mi cuerpo, miró hacia la cama y veo lencería.
Ya se lo que va a pasar esta noche. Y esta vez no podré volver a escapar.