Leonora ¿Me he sentido así con alguien en algún momento de mi vida? ¿Con una urgencia irresuelta, un hambre nunca saciada? Cuando Roberto capturó mi boca en un beso intenso y delicioso, no pude resistirme, porque todo mi cuerpo me lo pedía. Y pensar que horas atrás estaba a merced de un maltratador que me hacía sentir asco de mí misma, la idea de ser violada por un ser tan repugnante era aterradora y menos mal que había aparecido Roberto. Lo miré como si fuera tan brillante como el oro y mi gratitud fue abrumadora. Entonces me di cuenta de que quería ser suya, aunque sólo fuera una vez. A diferencia de Ector, mi ex novio, me sentía segura de mí misma y dispuesta a seguir adelante. - Leo... El hecho de que me llamara por mi apodo no hizo más que reforzar mi certeza. Respondí a su beso

