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Naranja

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Blurb

El niño Zezé, hijo de una familia muy pobre, crea un mundo de fantasía para escapar de una dura realidad externa. Así es como un tilo se convierte en tu confidente, a quien le cuentas tus travesuras y problemas. En el mundo adulto hostil encuentra apoyo y afecto en algunas personas, especialmente en Manuel Valadares, Portuga, una figura sustituta de su padre. La vida, sin embargo, te enseña todo demasiado pronto.

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CAPÍTULO PRIMERO
El descubridor de las cosas LA GENTE VIENE DE MANO A MANO, sin apresurarse por la calle. Totóca me había estado enseñando la vida. Y estaba muy feliz porque mi hermano mayor me estaba ayudando y enseñándome cosas. Pero enseñando cosas fuera del hogar. Porque en casa aprendí descubriendo por mí mismo y haciéndolo yo mismo, haciéndolo mal y haciéndolo mal, siempre terminaba azotando. Hasta hace poco, nadie me venció. Pero luego descubrieron cosas y siguen diciendo que yo era el perro, que era un demonio, un gato de pelo malo con un abrigo malo. No quería saber eso. Si no estuviera en la calle, comenzaría a cantar. Cantar era hermoso. Totóca sabía hacer algo más que cantar, silbar. Pero por mucho que lo imité, no salió nada. Me animó diciendo que era así, que todavía no tenía la boca de un soplador. Pero como no podía cantar por fuera, cantaba por dentro. Era raro, pero estaba muy rico. Y estaba recordando una canción que mamá cantó cuando era muy pequeña. Ella estaba en el tanque con un paño atado a la cabeza para cubrir el sol. Tenía un delantal atado a su vientre y permaneció durante horas y horas, metiendo la mano en el agua, haciendo que el jabón se convirtiera en mucha espuma. Luego me torcí la ropa y fui a la cuerda. Ató todo a la cuerda y suspendió el bambú. Ella hizo exactamente lo mismo con toda la ropa. Estaba lavando la ropa Dr. Faulhaber para ayudar con los gastos del hogar. Mamá era alta, delgada, pero muy bonita. Tenía un color bien quemado y cabello lacio y n***o. Cuando dejó su cabello desatado, le llegó hasta la cintura. Pero hermoso fue cuando cantó y me quedé junta para aprender. "Marinero, marinero Marinero de agua madre de salmuera Gracias a ti, marinero Iré a la tumba ... Las olas rompieron Y en la arena rodaron Ahí fue el marinero Que tanto amaba ... Amor marinero Es media hora amor El barco levanta el hierro Marinero se va ... Las olas rompieron "... Hasta ahora esa canción me dio una tristeza que no sabía entender. Totóca me dio un tirón. Yo me desperté. - ¿Qué tienes, Zezé? - Nada. Yo estaba cantando. - Cantando? - ES. - Entonces debo quedarme sordo. ¿No sabía él que podías cantar adentro? Yo estaba en silencio. Si no lo supiera, no enseñaría. Habíamos llegado al lado de la carretera Río-São Paulo. Todo pasó por ella. Camiones, automóviles, vagones y bicicletas. - Mira, Zezé, esto es importante. Primero nos vemos bien. Mira hacia aquí y hacia allá. Ahora. Corrimos a través del camino. - ¿Tuviste miedo? Lo hice, pero no lo hice con la cabeza. - Volveremos a cruzar juntos. Entonces quiero ver si aprendiste. Nosotros regresamos. - Ahora estas solo. No temas que estés recibiendo un hombrecito. Mi corazón se aceleró. - Ahora. Vamos. Puse mi pie y apenas respiré. Esperé un poco y él me dio la señal para que volviera. - Por primera vez, lo hiciste muy bien. Pero olvidaste algo. Tienes que mirar a ambos lados para ver si viene un automóvil. No estaré aquí todo el tiempo para darte la señal. En el camino de regreso, entrenamos más. Ahora vamos, te voy a mostrar algo. Tomó su mano y nos fuimos nuevamente lentamente. Me impresionó una conversación. - Geek - ¿Que es? - ¿Importa la edad de la razón? - ¿Qué es esta mierda? - Tío Edmundo que habló. Dijo que yo era "precoz" y que iba a entrar en la era de la razón. Y no siento diferencia. - El tío Edmundo es un tonto. Sigue metiéndose cosas en la cabeza. - No es tonto. El es sabio. Y cuando sea grande quiero ser sabio y poeta y usar una corbata de lazo. Un día tomaré un retrato de una corbata de lazo. - ¿Por qué corbata corbata? - Porque nadie es poeta sin corbata. Cuando el tío Edmundo me muestra un retrato de un poeta en la revista, todos tienen corbata. - Zezé, deja de creer todo lo que te dice. El tío Edmundo es un poco duro. Medio mentiroso. - ¿Entonces es un hijo de puta? - Mira que ya has sido golpeado en la boca al decir tantas palabrotas; El tío Edmundo no es eso. Dije trongola. Algo loco. - Dijiste que era un mentiroso. - Una cosa no tiene nada que ver con la otra. - Si tiene. Otro día, papá habló con Severino, el que juega al whisky y al grillete con él y habló de Labonne así: "el hijo de puta de la vieja mente por un burro" ... Y nadie lo golpeó en la boca. - La gente grande puede decir que no importa. Nos tomamos un descanso. - El tío Edmundo no es ... ¿Qué es realmente, Totóca? Giró su dedo sobre su cabeza. - No lo es, no. Es un buen tipo, me enseña cosas y hasta hoy solo me dio una bofetada y no fue difícil. Totóca saltó. - ¿Te abofeteó? ¿Cuando? - Cuando estaba muy conmovida y Glória me envió a la casa de Dindinha Luego quiso leer el periódico y no pudo encontrar sus lentes. Buscado, maldita vida. Le preguntó a Dindinha y nada. Los dos volvieron la casa del revés. Luego le dije que sabía dónde estaba y que si me daba un centavo para comprar canicas, diría. Entró en el chaleco y consiguió un centavo. - Ve a buscar lo que doy. - Entré en el cesto de la ropa y los recogí. Luego me maldijo. - "¡Fuiste tú, bribón!" Me dio una palmada en el culo y tomó mi centavo. Totóca se echó a reír. - No vas a ser golpeado en casa y te golpean allí. Iremos más rápido si nunca llegamos. Seguí pensando en el tío Edmundo. - Totóca, el niño está jubilado? - ¿Qué? - El tío Edmundo no hace nada, gana dinero. No trabaja y la ciudad le paga todos los meses. - y? - Los niños no hacen nada, comen, duermen y ganan dinero de sus padres. - Retirado es diferente, Zezé. Jubilado es alguien que ha trabajado mucho, tiene el pelo blanco y camina lentamente como el tío Edmundo. Pero dejemos de pensar en cosas difíciles. Que disfrutes aprendiendo de él, vamos. Pero no conmigo. Se parecen a los otros chicos. Di incluso una mala palabra, pero deja de llenar esa cabecita con cosas difíciles. De lo contrario, no saldré más contigo. Estaba un poco malhumorado y no quería hablar más. Tampoco tenía ganas de cantar. Mi pajarito cantando adentro se fue volando. Nos detuvimos y Totóca señaló la casa. - Está justo ahí. ¿Te gusta? Era una casa ordinaria. Ventanas blancas azules. Todo cerrado y tranquilo. - Gusto. Pero, ¿por qué tenemos que mudarnos aquí? - Es bueno que siempre nos movamos. Vimos un árbol de mango en un lado y un árbol de tamarindo en el otro. - Tú, que quieres saberlo todo, no sospechaste del drama que hay allí en casa. Papá está desempleado, ¿no? Luchó hace más de seis meses con el señor Scottfield y lo echaron. ¿No viste que Lalá comenzó a trabajar en la Fábrica? ¿No sabes que mamá va a trabajar en la ciudad, en el molino inglés? Bueno, tonto. Todo esto es para ahorrar algo de dinero y pagar el alquiler de esta nueva casa. El otro, papá le debe ocho meses. Eres demasiado niño para saber sobre estas cosas tristes. Pero tendré que terminar ayudando a misa a ayudar en casa. Tomó un tiempo, en silencio. - Totóca, ¿traerás la pantera negra y las dos leonas aquí? - Por supuesto que lo harán. Y el esclavo aquí tendrá que desmantelar el gallinero. Me miró con cierta amabilidad y piedad. - Voy a desmantelar el zoológico y configurarlo aquí. Estaba aliviado. Porque de lo contrario tendría que inventar algo nuevo para jugar con mi hermano menor: Luís. - Bueno, ya viste cómo soy tu amigo, Zezé. Ahora no estaba de más decirme cómo obtuviste "eso" ... - Lo juro, Totóca, no lo sé. Ni siquiera sé. - Usted está mintiendo. Estudiaste con alguien. No estudié nada. Nadie me enseñó Es solo el demonio que Jandira dice que es mi padrino, quien me enseñó mientras dormía. Totóca estaba perplejo. Al principio, incluso me había dado crocorotes para que los contara. Pero ni siquiera sabía contar. - Nadie aprende estas cosas solo. Pero me quedé impresionado porque nadie realmente vio a nadie enseñándome nada. Fue un misterio Estaba recordando algo que había sucedido una semana antes. La familia quedó atónita. Todo comenzó cuando me senté junto al tío Edmundo en la casa de Dindinha, que estaba leyendo el periódico. - Tío. - ¿Qué pasa, hijo mío? Se llevó las gafas hasta la punta de la nariz como todos los grandes y viejos. - ¿Cuando aprendiste a leer? - De unos seis o siete años. - ¿Y una persona puede leer a la edad de cinco años? - Poder, puedes. A nadie le gusta hacer eso porque el niño todavía es muy pequeño. - ¿Cómo aprendiste a leer? - Como todos los demás, en el Manual. Haciendo B más A: BA. - ¿Todos tienen que hacer esto? - Que yo sepa, sí. - Pero todos realmente? - Me miró perplejo. - Mira, Zezé, todos necesitan hacer esto. Ahora déjame terminar mi lectura. Vea si hay guayaba al fondo del patio. Puso las gafas en su lugar e intentó concentrarse en la lectura. Pero no salí de la esquina. - ¡Que pena!... La exclamación salió tan fuerte que volvió a llevarse las gafas a la punta de la nariz. - De nada, cuando quieras ... - Es solo que vine de casa, caminé tonto para decirte algo. - Entonces, dime. - No, no es así. Primero, necesito saber cuándo recibirá su pensión. - Pasado mañana. Me dio una sonrisa suave estudiándome. Entonces lo leí. Leí la oración que pedía a los cielos, bendición y protección para la casa y ahuyentar a los espíritus malignos. Jandira me depositó en el suelo. Se le cayó la mandíbula. - Zezé, lo memorizaste. Usted me está engañando. - Lo juro, Jandira. Puedo leer todo - Nadie puede leer sin haber aprendido. ¿Era tío Edmundo? Dindinha? - Ninguno. Tomó un trozo de periódico y lo leí. Lo leí bien. Ella gritó y se llama Gloria. Gloria estaba nerviosa y fue a llamar a Alaíde. En diez minutos, mucha gente del vecindario vino a ver el fenómeno. Eso era lo que Totóca quería saber. - Enseñó y prometió el caballo si lo aprendiste. - No, no fue. - Le preguntare. - Bueno, ve a preguntar. No puedo decir cómo te fue, Totóca. Si supiera que te lo diría. - Entonces vamos. Ya verás. Cuando necesitas algo ... Me tomó de la mano, enojado, y me llevó de vuelta a la casa. Luego pensó en algo para desquitarse. - ¡Bien hecho! Aprendiste demasiado pronto, tonto. Ahora tendrá que ingresar a la escuela en febrero. Esa había sido idea de Jandira. Así que la casa estuvo tranquila toda la mañana y aprendí a tener modales. - Entrenaremos Río-São Paulo. Porque no pienses que en la escuela me quedaré con tu criada, cruzarte todo el tiempo. Estás muy bien informado, para aprender eso pronto también. - Aquí está el caballo. Ahora quiero ver Abrió el periódico y me mostró una frase para quejarme de la medicina. - "Este producto se encuentra en todas las farmacias y casas de la sucursal". Tío Edmundo fue a llamar a Dindinha al patio. - Mamá. Incluso Pharmacia lo leyó bien. Los dos juntos comenzaron a darme cosas para leer y yo leí todo. Mi abuela se quejó de que el mundo estaba perdido. Gané el caballo y nuevamente abracé al tío Edmundo. Luego me tomó la barbilla y me habló emocionalmente. - Vas lejos, espera. No es por nada que te llamas José. Serás el sol y las estrellas brillarán a tu alrededor. Observé sin comprender y pensé que era realmente duro. - No entiendes esto. Es la historia de José de Egipto. Cuando usted crecer más te cuento esta historia. Estaba loco por las historias. Cuanto más difícil, más me gustó. Alisé mi caballo, mucho tiempo y luego miré al tío Edmundo y le pregunté: - La próxima semana, ¿crees que he crecido? ...

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