El corazón de Vanessa dio un vuelco cuando vio al Príncipe Lucas acercarse a ella con determinación. Una mezcla de sorpresa y confusión la invadió mientras se preguntaba qué lo había llevado a la puerta de su casa a esas horas de la noche. Con un nudo en la garganta, decidió abordar directamente el asunto.
"¿Qué te trajo hasta aquí?", preguntó Vanessa, con la voz apenas un susurro en el aire nocturno.
Lucas, en lugar de responder de inmediato, se arrodilló ante ella, dejando a Vanessa sin palabras. No podía comprender qué estaba pasando, y su corazón latía con fuerza en su pecho mientras esperaba una explicación.
"¿Qué estás haciendo?", preguntó Vanessa, sumamente desconcertada por el gesto inesperado.
La luz de la luna llena reflejaba en los ojos de Lucas mientras levantaba la mirada hacia ella. "Me he acercado para disculparme por mi descortesía anterior", dijo con solemnidad, tomando suavemente la mano de Vanessa entre las suyas. "Y para pedirte algo muy importante".
Vanessa se sintió abrumada por la intensidad de la mirada de Lucas, pero no pudo apartar la vista mientras esperaba escuchar lo que tenía que decir.
"¿Quieres concederme el honor de ser mi esposa?", preguntó Lucas con una sonrisa, su voz resonando en la quietud de la noche.
Las palabras de Lucas dejaron a Vanessa sin aliento, incapaz de comprender completamente lo que estaba sucediendo. ¿Cómo podía él hacerle tal petición en un momento como este? Sin embargo, antes de que pudiera formular una respuesta, una negativa emergió de sus labios, impulsada por la confusión y la incredulidad.
"No, lo siento, no puedo", respondió Vanessa, sacudiendo la cabeza con rapidez.
La sonrisa de Lucas no vaciló ante su negativa. En cambio, la aceptó con una tranquilidad que desconcertó aún más a Vanessa. "Entiendo", dijo con calma, poniéndose de pie una vez más.
Mientras tanto, Alexander, incrédulo y sumamente sorprendido por la escena que se desarrollaba frente a él, observaba con los ojos abiertos de par en par. La idea de que Vanessa rechazara a Lucas, y en un momento tan público, lo dejó atónito, incapaz de comprender completamente lo que estaba sucediendo.
Sin embargo, antes de que pudiera reunir sus pensamientos para formular una pregunta, una carroza real se acercaba por la calle, su llegada anunciada por el sonido de los cascos de los caballos resonando en el aire.
El Rey, padre de Alexander, descendió de la carroza con una expresión grave en su rostro. Sin una palabra, se acercó a Vanessa y se arrodilló ante ella, obligando a su hijo a hacer lo mismo a su lado.
"Señorita Vanessa", comenzó el Rey con voz solemne, su tono lleno de respeto y humildad. "Me duele profundamente la forma en que mi hijo ha tratado tu corazón y tu honor. Te ruego que aceptes nuestras disculpas por el rompimiento de tu compromiso y que consideres la posibilidad de aceptar al Príncipe Lucas como tu prometido".
La incredulidad llenó los ojos de Vanessa mientras miraba al Rey y a Alexander arrodillados ante ella. Nunca en sus sueños más salvajes habría imaginado una situación como esta, y le costaba comprender cómo había llegado a este punto. Sin embargo, en medio de la confusión y el asombro, una cosa estaba clara: el destino la estaba empujando hacia un camino desconocido, y ya no había vuelta atrás.
Lucas miró al rey con seriedad, asegurando: "Esto no afectará nuestras relaciones entre reinos, su majestad. Pero de ser posible, me gustaría hablar con Vanessa".
El rey imploró a Vanessa que escuchara a Lucas, y ella, intrigada por la determinación del príncipe, aceptó reunirse con él. Lo condujo a una sala privada y, una vez a solas, lo enfrentó con una mirada inquisitiva.
"¿Qué realmente deseas?", preguntó Vanessa, sintiendo el peso de la incertidumbre en el aire.
Lucas la miró con sinceridad. "Nada más que tu felicidad", respondió con solemnidad. "Me he dado cuenta de que sin el compromiso, te encuentras desprotegida. No puedo ignorar el hecho de que te has convertido en un objetivo para aquellos que desean aprovecharse de tu situación".
Vanessa reflexionó sobre sus palabras, reconociendo la verdad detrás de ellas. Sabía que sin el respaldo de un compromiso real, su posición en la sociedad era vulnerable, y eso la dejaba expuesta a todo tipo de peligros.
"¿Y qué esperas de mí?", preguntó Vanessa, con una mezcla de curiosidad y temor en su voz.
Lucas sostuvo su mirada con firmeza. "Solo te pido una oportunidad", dijo con sinceridad. "Una oportunidad de demostrarte que mi interés en ti va más allá de cualquier obligación política. Si estás dispuesta a confiar en mí, prometo hacerte sentir segura y protegida en todo momento".
Las palabras de Lucas resonaron en el corazón de Vanessa, tocando una fibra sensible que había estado latente dentro de ella durante mucho tiempo. Por un momento, se permitió imaginar un futuro en el que pudiera ser libre para seguir su propio camino, sin estar atada por las expectativas y las obligaciones impuestas por otros.
"Si realmente te has enamorado de mí", comenzó Vanessa, su voz apenas un susurro en la quietud de la habitación, "entonces escucharás mis peticiones, incluso si son egoístas".
Lucas asintió con solemnidad. "Si está en mi poder, haré realidad todos los deseos que tengas", prometió, con una determinación feroz en sus ojos.
Con esa promesa resonando en el aire entre ellos, Vanessa se dio cuenta de que estaba a punto de embarcarse en un viaje que cambiaría su vida para siempre. Aunque el camino por delante estaba lleno de incertidumbre y desafíos, sabía que mientras tuviera a Lucas a su lado, sería capaz de enfrentar cualquier obstáculo que se interpusiera en su camino.
Vanessa contempló a Lucas con cautela, aún sorprendida por su voluntad de cumplir todas sus peticiones. Respiró profundamente antes de hablar, consciente del poder que tenía en ese momento.
"Quiero comenzar con cosas simples", dijo Vanessa con firmeza. "Quiero que me acompañes a pasear por los jardines del palacio todas las mañanas al amanecer".
Lucas asintió con una sonrisa. "Será un placer", respondió con calidez.
"Y quiero que me enseñes a montar a caballo", continuó Vanessa, recordando un deseo que había tenido desde niña.
Lucas asintió de nuevo. "Por supuesto, estaré encantado de enseñarte".
Vanessa se sintió animada por la disposición de Lucas para cumplir sus deseos, pero todavía tenía una petición más importante que hacer.
"También quiero que me ayudes a investigar las acusaciones que han manchado el nombre de mi familia", dijo Vanessa, su voz temblando ligeramente por la emoción.
Lucas la miró con seriedad. "Lo haré con todo mi corazón", prometió. "Haré todo lo que esté en mi poder para descubrir la verdad y limpiar el honor de tu familia".
Las palabras de Lucas llenaron a Vanessa de esperanza y determinación. Sabía que el camino que tenía por delante no sería fácil, pero con el apoyo de Lucas a su lado, sentía que podía enfrentar cualquier desafío que se interpusiera en su camino.
Con un suspiro de alivio, Vanessa asintió. "Entonces, comenzaremos mañana", dijo con decisión. "Juntos, enfrentaremos el futuro, sin importar lo que nos depare".
Lucas le dedicó una sonrisa cálida y le ofreció la mano. "Juntos", repitió con sinceridad.
Tomando su mano en la suya, Vanessa sintió una oleada de gratitud y esperanza llenar su corazón. Sabía que el camino que tenía por delante sería difícil, pero con Lucas a su lado, se sentía lista para enfrentar cualquier desafío que la vida pudiera presentarle. Juntos, se embarcarían en un viaje que cambiaría sus vidas para siempre, unidos por el lazo indestructible del amor y la determinación.